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Julio José Alonso Urquijo, el ingeniero de Caminos apreciado por sus presas que se libró de la pena de muerte que pedía el fiscal

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Julio José Alonso Urquijo (1896-1956) fue asesor técnico del Departamento de Obras Públicas del Gobierno de Euzkadi. Nació en Bilbao, en el seno de una familia de ingenieros, y, tras cursar el Bachillerato en su ciudad natal, se fue a estudiar a Madrid, a la Escuela Superior de Ingenieros, donde consiguió el título de ingeniero de Caminos. Contrajo matrimonio con Rita Seebold Zarauz, hija de un cónsul de los Países Bajos con participaciones en negocios mineros. En los comienzos de su carrera profesional, Alonso firmó diferentes proyectos, en lugares como Getxo, la localidad alavesa de Elciego y en Vitoria, en este último punto para el ferrocarril Vasco-Navarro.

Alonso, que formó parte de la directiva del Arenas Club de Getxo de fútbol y de la Peña Motorista vizcaína, ingresó en el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, donde ascendió a la categoría de ingeniero segundo. Regentaba, además, un negocio de radios y, a partir de 1932, fue vicepresidente de la Mesa de los Jurados Mixtos de Ferrocarriles, que, como explica el libro, gestionaban varias líneas de tren, entre ellas la que conectaba Santander con Bilbao, las que conducían de la capital vizcaína a Portugalete y Lezama y el funicular de Artxanda. Si bien al estallar la Guerra Civil no estaba afiliado a ningún partido ni sindicato, el Sindicato Nacional Ferroviario, cercano a la UGT, lo requirió para que trabajase para la Junta de Defensa de Bizkaia. Unos meses después, fue nombrado asesor técnico del Departamento de Obras Públicas, encabezado por el consejero Juan de Astigarrabia Andonegui, del PCE.

Durante la contienda, y haciendo valer sus conocimientos de ingeniero, dirigió obras de atrincheramiento y creación de refugios en el marco de la construcción del Cinturón de Hierro que rodeó Bilbao para intentar guarecer la ciudad del avance del bando nacional. La villa cayó en junio de 1937 y Alonso, que había desoído la orden de huir a Santander, fue detenido y puesto en prisión. Si bien José María González de Carega —a la sazón miembro del Ayuntamiento y que en 1938 llegaría a ser alcalde— habló en buenos términos de la familia de Alonso —“honorable en todos los sentidos”, defendió—, este recibió una condena de seis años de inhabilitación absoluta. También fue depurado de sus puestos como ingeniero y, concluida la guerra, atravesó apuros económicos.

Años después, recuperó su trabajo, aunque desde entonces sus obras se centraron en lugares alejados de su Bizkaia natal. Sus principales construcciones, muy numerosas, se situaron en las islas Canarias. Destaca el libro que “ha sido reconocido como uno de los grandes maestros en la construcción de presas en Gran Canaria, dejando su patente en los diferentes proyectos acometidos, construcciones muy complejas y con menores medios que las que se hicieron en la península”. Falleció en Las Arenas, perteneciente al municipio de Getxo, en 1956, a los 60 años.