La Policía identifica a 119 personas, la mayoría migrantes, en dos fábricas abandonadas de Vitoria

Un total de 119 personas, la mayoría migrantes, han sido identificadas en un gran dispositivo policial preventivo realizado por la Ertzaintza, con la colaboración de la Policía Nacional y Policía local, en las fábricas abandonadas de URSSA y EGA, situadas en la calle del Campo de los Palacios de Vitoria, donde se calcula que malviven más de un centenar de personas.

La intervención policial ha finalizado sobre las 11:40 horas, tras iniciarse pasadas las 6:00 de la mañana, y fuentes de la investigación han informado a Europa Press que el operativo se ha desarrollado por “salubridad”, debido a las deficientes condiciones sanitarias y de habitabilidad que tiene el lugar, así como por “seguridad”, ya que, presuntamente, algunos de los 'okupas' que habitan las fábricas han cometido delitos y protagonizado incidentes.

En este sentido, la Ertzaintza ha informado de que ha localizado multitud de objetos de los que se investiga su procedencia, y ha precisado que ha necesitado tres furgonetas policiales para cargar con el material presuntamente robado. El operativo ha comenzado a primera hora de este miércoles y en él han participado agentes de la Ertzaintza, Policía local y Policía Nacional, que han procedido a la identificación de las personas que se encontraban en el interior de estos pabellones en desuso ubicados en el barrio vitoriano de Adurza.

El dispositivo se ha saldado con la identificación de un total de 119 personas, de entre 17 y 57 años, 116 de origen magrebí, una de procedencia europea y dos de nacionalidad española. Una de ellas es menor de edad por lo que ha sido puesta a disposición de su progenitor. Numerosos vehículos policiales han tomado los alrededores de la calle del Campo de los Palacios, que ha quedado acordonada durante buena parte de la mañana. Los policías, algunos de paisano, han peinado ambos recintos, grandes y con multitud de rincones escondidos, para encontrar a todas las personas allí instaladas y proceder a su identificación.

Los agentes han procedido a sacarlas al exterior donde uno por uno han sido identificados. Tras ello, la mayoría ha optado por abandonar el lugar, mientras una treintena, la mayor parte personas jóvenes, han esperado en el exterior del cordón policial a que finalizara el dispositivo para poder volver a entrar en las fábricas 'okupadas'. Agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional se han encargado de verificar las identidades de las personas implicadas, y nueve de ellas, de entre 19 y 42 años, han sido trasladadas para comprobar su situación legal.

Por su lado, la Ertzaintza ha realizado un acta de ocupación a un hombre, de 32 años, por posesión de una cartera con documentación a nombre de otra persona. A un segundo individuo, de 23 años, se le ha abierto expediente por tenencia de sustancias estupefacientes de acuerdo con la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana.

Foco de insalubridad

Los terrenos de la fábrica URSSA, situados junto a Olárizu, en la zona aledaña al Anillo Verde, detrás de un supermercado y junto al campo de fútbol de Adurza, llevan años abandonados y han sido 'okupados' por personas de diversa índole y procedencia en diversos periodos de tiempo. Si bien, al principio, albergó a personas sin hogar, principalmente nacionales, que buscaban resguardo para no dormir a la intemperie, e incluso a familias con hijos que no disponían de un techo, con el paso de los años este perfil ha cambiado hacia personas de origen extranjero llegadas a Álava en busca de un futuro mejor.

El recinto es muy amplio y hay zonas diferenciadas en su interior. Para acceder a la base de la nave, el espacio más amplio, hay que sortear múltiples bolsas de basura que se acumulan también en los pasillos exteriores y en el hueco del antiguo ascensor de la factoría, junto a prendas de ropa tiradas, así como chatarra y enseres rotos.

A su entrada a la izquierda, hay pequeños habitáculos donde duerme y habita una pequeña parte de las personas que malviven en la fábrica. Estos espacios están más limpios y acumulan colchones, mesas; algunas de ellas plegables; con latas y alimentos; principalmente conservas; algún hornillo y 'camping gas' para cocinar, así como cajas de cartón a modo de armario para apilar su ropa y productos de higiene, como cepillos de dientes. También hay carritos de bebé y compra para cargar con los productos que llevan a la nave.

Una situación que se repite en el piso superior de la fábrica, donde hay espacios repletos de suciedad y basura, siendo focos de absoluta insalubridad para las personas que viven allí, con otros espacios más cuidados y separados por tablones de madera donde habitan algunas de estas personas en infraviviendas. No tienen acceso a agua potable y como baño utilizan los diversos recovecos existentes en la fábrica, donde hacen sus necesidades.

“No tenemos a dónde ir”

Testimonios de las personas que malviven en URSSA y EGA han lamentado que “no es un buen sitio para vivir”, aunque reconocen resignados que seguirán allí, ya que no tienen a donde ir. Un joven ha explicado que lleva en Vitoria dos años y que, a través de un amigo, fue a vivir a los pabellones abandonados, ya que “conocía a varias personas” que habitaban ya en esta zona “fuera de las miradas de la gente” y donde la policía les dejaba “más tranquilos”.

Otro joven, de poco más de 20 años y procedente de Argelia, ha señalado que vino al País Vasco a “ayudar a su familia” y para buscar “un futuro mejor” que en su país, pero aquí no tiene “ayuda de nadie” para poder vivir, por lo que se tiene que “buscar la vida” como puede. “Aquí hay gente mala y gente buena, no somos todos malos, ni iguales”, ha manifestado otro joven que cuestiona que “digan que todos los que vivimos aquí somos delincuentes”. En su caso y tras pasar por un centro de menores y “estudiar cursos” de formación para poder acceder a un mercado laboral que no le abre la puerta, comparte un habitáculo con otro amigo con el que se apoya.

Este chico ha denunciado que “es imposible” tener capacidad para alquilar en Vitoria y las “mafias que existen en la ciudad” y que le llegaron a exigir “1.000 euros por un padrón en una habitación con muchas más personas”. Tampoco ha logrado plaza en un albergue, por lo que ha preguntado “a dónde quieren que nos vayamos”. Otra persona ha relatado que les “han echado a todos a gritos a la calle, pronto por la mañana, para hacer el registro” y les han pedido los papeles para la Policía Nacional. “Nosotros nos buscamos la vida en España sin robar, somos gente tranquila que no tiene trabajo. Por una persona que vive aquí y roba, dicen que todos robamos. Eso no es verdad”, ha defendido.