Ecodiseño, responsabilidad del productor, transparencia y trazabilidad, las claves para elevar la mirada en la economía circular
Si hay algo que ha quedado claro en la última Mesa Redonda del V Foro ReGenera es la necesidad de elevar la mirada, seguir innovando y avanzar en lo que se refiere a la gestión de los residuos en una economía circular ya que esta ya no se limita a decidir en qué contenedor va cada envase. Con la participación de Alejandro Dorado, comisionado para la Economía Circular del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; Ruth Carrasco, profesora titular de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM); Isabel Leal, directora de Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de Implica; y Julio López, responsable de Asuntos Corporativos de Ecoembes —y moderados por Raúl Rejón, jefe de sección de Sociedad de elDiario.es— se ha incidido en la responsabilidad ampliada del productor (RAP), los retos y oportunidades del ecodiseño y las palancas que aún quedan por activar, con especial foco en la transmisión de la información.
Dorado ha comenzado defendiendo la necesidad de ampliar el enfoque tradicional por el que se ha regido la economía circular, muy centrado en la gestión de residuos, y ha pedido ampliar la mirada. “No solo se trata de reducir los impactos ambientales de los residuos que producimos, sino reducir los impactos ambientales de la extracción de los recursos. Cuanto más circular sea la economía, cuanto menos desperdiciemos los recursos, como estamos haciendo a través de la economía lineal, menos necesidad de extracción de recursos, de procesamiento y al final menos impactos ambientales”, ha señalado apuntando que la extracción de recursos está relacionado con en torno al 60 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, el 90 % de la presión sobre la biodiversidad por cambio de uso del suelo y el 40 % de la contaminación. “Es un cambio de paradigma en las formas en las que producimos y consumimos”, ha afirmado.
En ese cambio de paradigma entra la responsabilidad ampliada del productor (RAP) —que exige a los productores asumir la responsabilidad de la gestión de los residuos derivados de los productos que introducen en el mercado— que, como ha recordado Carrasco, traslada el fin de vida del producto desde la administración local hacia toda la cadena de valor, incluido el consumidor. Le sigue pareciendo “un instrumento valioso”, pero ha advertido de la importancia de los detalles de su aplicación, con sistemas individuales o colectivos, nacionales o europeos, y en los que decisiones como dónde ubicar las plantas condicionan su eficiencia.
Aquí, López, con la perspectiva de treinta años de experiencia en envases, ha incidido en que cuando la RAP se aplique a todos los flujos, la cifra conjunta de los SCRAP (acrónimo de Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) podría situarse entre 40.000 y 50.000. En su opinión, “una industria nueva” que generará empleo e inversión. Leal, como parte de un SCRAP que echó a andar en 2025, ha resaltado que afrontan tres retos: la trazabilidad de los envases y los residuos; corregir las desigualdades de partida en la industria e implicar a toda la cadena de valor.
Ecodiseño: producto, cadena de suministro y consumo
Una de las grandes cuestiones en lo que economía circular se refiere es el ecodiseño. “Para que un producto se convierta en circular es esencial de dónde empezamos. Desde el diseño, la concepción de los materiales, estemos pensando no solo en la venta y en el uso, sino en qué pasa después porque de eso va a depender las inversiones que tengamos que hacer en la parte de la gestión de residuos”, ha explicado Dorado, que ha mencionado la cifra, atribuida a la Comisión Europea, de que alrededor del 80 % del impacto ambiental de un producto se decide en su diseño.
Quizás por eso tampoco sorprende el dato que ha ofrecido López desde Ecoembes según el cual dedican cerca del 30 % de las formaciones de su plataforma Circular Campus al ecodiseño, al que también dan un foco importante en su Circular Lab, pensado para conectar a empresas que tienen un material con otras que pueden darle uso. Eso sí, Carrasco ha pedido no reducir el ecodiseño al producto en sí. “Son tres cosas: el producto, el sistema industrial o la cadena de suministro que le acompaña y el modelo de negocio o modelo de consumo que le acompaña. O sea que producción y consumo responsable tienen que ir de la mano”, ha señalado la profesora.
Barreras: inercia social, trazabilidad e información
Preguntado por los cuellos de botella, Dorado ha identificado cierta inercia social ligada al modelo lineal de usar y tirar y la ausencia de un mercado único de residuos y materias primas secundarias en la UE. Ha añadido también la necesidad de generar demanda de productos circulares, la falta de información sobre trazabilidad y la necesidad de vigilancia del mercado ante productos que vienen de otros mercados. Eso sí, ha señalado también la potencia que tiene la compra pública ecológica, ya que, como él mismo ha señalado, el peso de las administraciones como consumidoras supone cerca del 12 % del PIB.
Sobre la desconfianza de quienes dudan de que su esfuerzo al separar residuos sirva de algo, Carrasco ha subrayado que la solución no es solo técnica, no solo se habla de trazabilidad, sino más bien de colaboración, confianza y transparencia entre los agentes. Y ha querido dar dos pinceladas importantes: “El primer mensaje es que los recursos se acaban y eso hay que transmitirlo y verlo más claramente. Y el segundo lugar es que la economía circular tiene que ser economía”, ha explicado, incidiendo en que se trata de una oportunidad industrial y debe ser un proyecto país.
Tanto para Leal como para López, la trazabilidad y el saber trasladar la información a consumidores y empresas, especialmente pymes, sobre todo ante las nuevas normativas que se acercan. “Empecemos por lo más básico, hay una responsabilidad ambiental, financiera y operativa de todas las empresas que ponen un producto en el mercado de asumir esa gestión. Desde hace treinta años en algunos flujos y otros están llegar. Muchas veces nos ven a los sistemas integrados como un coste ambiental más, sin darle el valor que les puede aportar”, ha señalado López.
Para finalizar, y como mensaje concluyente, Carrasco ha querido insistir en que “residuo es recurso” y ha animado a subir peldaños hacia una economía regenerativa. Leal ha pedido que el cumplimiento sea solo el primer paso y que las empresas se anticipen para ser más competitivas mientras que López ha querido lanzar un mensaje por la colaboración entre poderes públicos, empresas y academia para que la economía circular llegue a todos los territorios.