Extremadura crecerá por debajo de la media española este año, lastrada por el empleo y la industria

Extremadura crecerá por debajo de la media española este año, registrando un aumento del PIB del 2,1% en 2026 y del 1,9% en 2027, según las previsiones recogidas en el informe 'Situación Extremadura 2026', presentado en rueda de prensa por el economista jefe para España y Portugal de BBVA Research, Miguel Cardoso.

Avanzar en productividad, aumentar la disponibilidad de vivienda, diversificar las exportaciones y reducir los cuellos de botella del mercado laboral son, de acuerdo con el documento, piezas claves para consolidar un crecimiento más equilibrado en la región, donde el PIB per cápita crecerá un 1,9% en 2026.

La mejora del empleo, el dinamismo de la inversión y el impulso de la política fiscal son ejes para entender el avance de la economía regional. Por contra, el menor dinamismo de la afiliación, la debilidad del sector agrario y de la industria y la caída de las exportaciones explican el diferencial negativo en relación al conjunto del país. En general, la mejora de la actividad permitiría crear, según estas previsiones, alrededor de 18.000 nuevos empleos hasta 2027 y reducir la tasa de paro hasta el 13,8% de media en ese mismo año.

En cuanto al mercado laboral, la afiliación a la Seguridad Social en Extremadura habría crecido un 0,3% trimestral de media hasta septiembre de este año, por debajo de la media nacional, donde las grandes ciudades sostienen el avance de la ocupación, un empleo que se sostiene principalmente por el sector público en detrimento del primario.

Las proyecciones demográficas apuntan a una caída de la población extremeña en edad de trabajar hacia 2031, lo que podría generar cuellos de botella en el mercado laboral, un contexto en el que la inmigración seguirá manteniendo el crecimiento demográfico y de empleo, afectando la regularización de trabajadores extranjeros a unas 3.300 personas en la región.

En el ámbito de la política fiscal, la ejecución presupuestaria hasta junio muestra una notable aceleración del gasto en consumo de la Junta de Extremadura en 2026, con un crecimiento superior al registrado en 2025 y algo más intenso que el de la media autonómica. La remuneración de asalariados sigue siendo el principal motor de este avance, en un contexto de incremento del gasto en sanidad, educación y políticas sociales. Sin embargo, el agotamiento progresivo de las medidas extraordinarias y de los fondos europeos hará que la política fiscal vaya siendo menos expansiva a partir de 2027, mientras que las rebajas tributarias de la Junta continúan sosteniendo el crecimiento de la demanda interna.

Respecto al sector inmobiliario, la oferta de vivienda sigue siendo insuficiente para responder a la demanda acumulada. Desde 2021 se han creado alrededor de 15.000 hogares en Extremadura y se han construido unas 8.000 viviendas, con una previsión de que se terminen unas 2.000 unidades en 2026 y cerca de 3.000 en 2027. Aunque el mercado extremeño está menos tensionado que en otras zonas del país, la escasez de oferta puede dificultar el acceso a la vivienda y, por ende, la atracción y retención de capital humano.

Finalmente, la producción industrial sigue mostrando debilidad. El Índice de Producción Industrial apenas creció un 0,3% en 2025 y, con datos hasta julio de 2026, retrocedió un 6,2% interanual, un descenso vinculado en buena parte a las interrupciones en la actividad nuclear de la central de Almaraz.

Aunque el rápido despliegue de energías renovables ha incrementado mucho la capacidad de generación eléctrica, la expansión de la red no ha avanzado al mismo ritmo: la congestión de la red y la falta de almacenamiento provocaron que en España se desperdiciara el 1,4% de la energía renovable en 2024, y si a nivel nacional el 88% de los nudos de la red de distribución tienen una capacidad inferior a 1 MW, en Extremadura algo más del 17% de los nudos cuenta con una capacidad superior.