Prioridad regional
Hace escasamente dos meses que Álvaro Sánchez Cotrina fue elegido secretario general del PSOE de Extremadura y, lo cierto es que, más allá del ruido y de la atmósfera tan tóxica que rodea a la política en nuestro país, está marcando una impronta muy personal, interesante y esperanzadora. Y eso ya huele a otra cosa.
No sé si es porque la prematura y dolorosa marcha de Guillermo Fernández Vara nos sumió en una especie de sentimiento de orfandad o si, unido a ello, hubo muchas más causas que lo provocaron, pero lo cierto es que los militantes socialistas extremeños, así como los votantes y simpatizantes del PSOE en Extremadura, estábamos sumidos en una auténtica depresión generalizada.
Todavía es muy pronto para hacer vaticinios, establecer valoraciones bien fundamentadas y realizar apuestas firmes sobre cuál será el devenir del nuevo líder socialista extremeño y de su equipo. Sin embargo, resulta indiscutible que, en estos dos meses, sin hacer mucho ruido, centrando su discurso en la prioridad regional, marcando una personalidad clara en el escenario político extremeño y desvinculándose de la podredumbre del discurso nacional, está logrando calar en una parte de la sociedad extremeña progresista que ha estado demasiado tiempo desprovista de una referencia más o menos nítida a la que mirar y en la que reconocerse.
Asimismo, a mi juicio, ha sabido integrar las diferentes sensibilidades, renovar el partido tanto en los rostros como en las formas y, al mismo tiempo, situar con habilidad a importantes referentes del socialismo extremeño en puestos clave que, en tiempos de tempestades, constituyen una garantía para no errar en las decisiones importantes. Figuras como Marisol Mateos o Blanca Martín, por citar solo dos ejemplos, poseen un amplio bagaje y un profundo conocimiento tanto del funcionamiento de la organización como de las instituciones. Antonio Rodríguez Osuna, otro de sus apoyos más importantes en la provincia de Badajoz, es también un referente claro y nítido, pues no solo es alcalde de la capital extremeña, sino una voz autorizada y escuchada en el seno de la organización.
La construcción de un liderazgo no es tarea sencilla y en ese proceso influyen miles de variables, tanto internas como externas. Cotrina tiene mimbres para convertirse en un líder solvente, potente y creíble, capaz de ofrecer esperanza a esos cientos de miles de extremeños que ansían un proyecto político de izquierda moderada, centrada y ambiciosa, que aspire a contar con el respaldo de la inmensa mayoría social de esta tierra.
Dependerá de él, de las decisiones que adopte junto a su equipo, pero no nos engañemos: también dependerá del contexto, de los adversarios políticos que tenga enfrente y, por qué no reconocerlo, de aquellos que inevitablemente siempre surgen o permanecen dentro de casa. Estos últimos son los más peligrosos porque, a los de enfrente, se les ve venir. Los de dentro suelen apuntarse siempre a las victorias y a los triunfos y, sin embargo, culpar de los desastres a quien está al frente del timón cuando arrecia la tormenta.