Muere Xesús Redondo Abuín, comunista y dirigente sindical gallego que pasó 3.000 días en las cárceles franquistas

Daniel Salgado

Santiago de Compostela —
30 de septiembre de 2026 13:11 h

0

El histórico Manuel Amor Deus, líder de las revueltas obreras de Ferrol que sacudieron el franquismo en 1972, decía de él que “conocía a todos los directores de prisiones de España”. Xesús Redondo Abuín pasó en ellas, durante la dictadura, 3.000 días y 3.000 noches. “Es un hombre íntegro, posiblemente el hombre más honesto que conozco”, añadía Amor Deus, primer secretario general en la legalidad de Comisións Obreiras. A ese sindicato perteneció Redondo Abuín, primero minero, después obrero y comunista irreductible hasta el final, que murió esta semana en Santiago de Compostela a los 87 años.

Su biografía es la destilación individual del comunismo peninsular del siglo XX. Nacido en la parroquia de Asados (Rianxo, A Coruña) -la misma en donde en 1930 falleció el poeta vanguardista Manuel Antonio- en una familia pobre, a los 17 años se marchó a Asturias para trabajar en la mina de La Camocha. Su participación en las huelgas de 1962, las que sirvieron como fermento de las primeras comisiones obreras, le valió su primer exilio en Francia. En Estrasburgo trabajó en fábricas, pero de nuevo su militancia obrera provocó su expulsión. El entonces clandestino Partido Comunista, al que estaba afiliado, lo sacó a la Unión Soviética. Allí, con 25 años, aprendió a leer y a escribir, como recordaba en 2018 en una entrevista en La Voz de Galicia.

Tras la URSS se instaló en Bélgica, donde volvió a la mina. Y a su regreso a España fue detenido ya en el tren por Melitón Manzanas, colaborador de la Gestapo y torturador franquista al que ETA mató en 1968. El régimen lo mandó al Sáhara Occidental, aun colonia española, a cumplir condena. Lo soltó tras no mucho tiempo, se trasladó a las Canarias y, en un enfrentamiento con la policía, lo hirieron de un disparo en la pierna. “Comenzó entonces un largo periplo carcelario”, relata Comisións Obreiras de Galicia en el comunicado que difundió este miércoles, “por sus protestas y capacidad de lucha para mejorar las condiciones de las cárceles franquistas se convirtió en preso casi legendario”.

Redondo Abuín salió de prisión con la muerte de Franco y la caída de la dictadura. Formó parte de la primera dirección legal de Comisións en Galicia y nunca perdió el vínculo con el sindicato. Tampoco con el Partido Comunista. En 2018 presentó sus memorias: Alentos e desalentos dun de tantos. La periodista Montse Carneiro le preguntó entonces cuál había sido el motor de su militancia política: “El hambre. El objetivo era comer todos los días. Después la militancia se reafirma con la lucha”.