La torre de control más antigua de España sigue en pie pese a las inversiones millonarias de AENA
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Una inversión de 170,7 millones de euros para modernizar el Aeropuerto de Menorca ha desatado la polémica entre los trabajadores del aeródromo y Aena debido a una ausencia en la ejecución del presupuesto: a pesar de que llevan años reclamando, la empresa ha ignorado nuevamente, según los trabajadores, la necesidad de construir una nueva torre de control que sustituya a la actual –la más vieja de España en funcionamiento–. Por otra parte, las organizaciones ecologistas de la isla alertan de las consecuencias que las actuaciones pueden tener sobre la presión turística en la isla y señalan que crecerá el número de visitantes que, año a año, bate récords de afluencia.
Las obras forman parte del DORA III, el marco que regula las inversiones y tarifas de los aeropuertos españoles, que prevé movilizar 13.000 millones de euros en todo el Estado con la promesa de “mantener la estabilidad tarifaria, la recuperación del tráfico aéreo pospandemia y la sostenibilidad medioambiental”, según la compañía. Este medio se ha contactado con AENA para conocer su versión sobre las actuaciones previstas en el Aeropuerto de Menorca y, en particular, sobre la ausencia de una nueva torre de control entre las inversiones planificadas. Al cierre de este artículo, la compañía no había respondido a las preguntas planteadas.
Según figura en el BOE, las actuaciones incluyen “mejoras en los controles de seguridad, la terminal y el campo de vuelo”, pero en ningún ítem aparece la ansiada renovación de la torre. La noticia ha sido recibida con estupor por los principales sindicatos del aeropuerto, que reclaman desde hace varios años esta mejora edilicia. Se trata de una reivindicación, que ha sido motivo de disputa entre el personal del Aeropuerto de Menorca y AENA en varias ocasiones –ha habido huelgas, paros e incluso alguna intervención performática en los últimos años–. Tras enterarse de la inversión prevista, los representantes de CCOO y USCA han vuelto a reclamar públicamente la construcción de una nueva torre y alertan de que el estado de la actual puede acabar comprometiendo la operatividad del aeropuerto.
“El problema no es solo que la torre es vieja, sino que condiciona también la modernización de los equipos y genera limitaciones en la visibilidad”, comenta Cristina Llobet, delegada de USCA en Menorca. La controladora explica que las características físicas de la torre impiden sustituir y actualizar parte de la tecnología necesaria para controlar el tráfico aéreo y que algunos equipos son tan antiguos que ya no disponen de repuestos. La torre fue inaugurada en 1968. Se trata de la infraestructura aérea en uso más vieja del país. Según un estudio realizado en 2014 por la empresa Investigación y Control S.A. (Incosa) a petición de AENA, la vida útil de la torre de control del Aeropuerto de Menorca finalizó en 2019 con una prórroga in extremis hasta 2024. Desde entonces se han anunciado diversos planes para sustituirla, incluyendo una torre virtual dirigida con Inteligencia Artificial, aunque nunca se llegó a concretar nada.
La torre fue inaugurada en 1968 y, según la controladora Cristina Llobet, sus características físicas impiden sustituir y actualizar parte de la tecnología necesaria para controlar el tráfico aéreo y algunos equipos son tan antiguos que ya no disponen de repuestos
El deterioro de la infraestructura no es solamente un reclamo histórico y una necesidad estructural del Aeropuerto, sino una cuestión de salud pública. Según han denunciado los trabajadores, en lo que va de año la torre ha sufrido varios incidentes: en febrero, un temporal provocó el desprendimiento de varias placas de su fachada, en mayo una fuga de aguas fecales durante unas obras en el baño reveló antiguas tuberías de uralita con amianto, una sustancia cancerígena. “La presencia de amianto en estas instalaciones supone un riesgo grave para la salud de los trabajadores que desempeñan sus funciones en el recinto”, aseguran desde CCOO a través de un comunicado. Más recientemente, en septiembre, las lluvias provocaron filtraciones de agua que llegaron hasta equipos electrónicos y posiciones de control, obligando a AENA a realizar reparaciones urgentes en la cubierta.
Consenso político
Pero las exigencias y pedidos sobre una nueva torre de control no se quedan sólo en el plano sindical. El pasado mes de septiembre la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible del Congreso aprobó, con 31 votos a favor, 3 en contra y 1 abstención, una Proposición No de Ley presentada por el diputado de Sumar, Fèlix Alonso Cantorné, para reclamar al Gobierno y a Aena la construcción de una nueva torre física. “El problema no es el dinero: el próximo DORA III contempla más de 170 millones de euros en mejoras, cuando el coste de la torre es de 7 millones”, destaca Alonso, quien considera que “las modificaciones aéreas, los avances tecnológicos y el volumen de vuelos hacen imprescindible construir una nueva torre de control”. El diputado insiste en que la sustitución de la torre no responde a una cuestión estética, sino de “seguridad operativa”, especialmente después de la fuerte tormenta del pasado 21 de agosto.
Poco después de la votación en el Congreso de los Diputados, representantes de CCOO y USCA se reunieron con el presidente del Consell de Menorca, Adolfo Vilafranca. Sindicatos y gobierno local también coincidieron en reclamar una nueva torre de control física y en cuestionar que esta infraestructura no figure entre las actuaciones previstas en el plan de mejoras, mientras sí se contemplan obras destinadas a ampliar distintas capacidades del aeropuerto. “No podemos entender que se planteen inversiones para aumentar la capacidad del aeropuerto mientras una demanda tan importante para Menorca como es una nueva torre de control física continúa sin respuesta”, afirmó el presidente tras el encuentro.
Por otro lado, a nivel autonómico el consenso también parece total. El Parlament ha aprobado este martes por unanimidad reclamar al Gobierno central la construcción de la torre, a través de una proposición no de ley presentada por el diputado de Unidas Podemos José María García. La iniciativa ha contado con el respaldo de todos los grupos parlamentarios. La diputada socialista Verónica Llufriu ha defendido que la torre está obsoleta y que su rehabilitación no es viable, mientras que el popular Salomé Cabrera ha advertido de que una avería podría obligar a interrumpir el tráfico aéreo. Desde MÉS per Mallorca, Ferran Rosa ha criticado el desinterés del Gobierno central, y Vox ha respaldado la construcción al considerar la torre una infraestructura estratégica para la isla. “No es un lujo, es una necesidad”, ha concluido Cabrera.
Cabe destacar que, en 2019, a poco de cumplirse el plazo que marcaba el fin de la vida útil de la torre actual, AENA anunció un proyecto para reemplazarla por una “torre remota”. Se trataba de un sistema de “visión artificial autónoma” que evitaría la construcción de un edificio de control tradicional y la sustituiría por un sofisticado equipo de cámaras e inteligencia artificial, con el que se monitorizaría la entrada y salida de aviones de forma virtual. En 2023, AENA reconoció que el proyecto se encontraba en fase de prueba, aunque finalmente no prosperó y, hasta la fecha, no ha sido implementado ni existe una propuesta concreta sobre qué hacer con la torre de control.
Polémica ambiental
Las dudas y críticas en lo que se refiere a las actuaciones previstas por Aena no se quedan sólo en el plano sindical o edilicio. El GOB de Menorca también ha denunciado que las inversiones del Plan DORA III van mucho más allá de satisfacer las necesidades de conectividad y seguridad que esgrime la gestión del aeródromo. “Las inversiones aumentan objetivamente la capacidad operativa del aeropuerto”, ha señalado Miquel Camps, coordinador territorial de la entidad. La organización señala que las reformas generarán “un incremento de 4.283.900 pasajeros –los recibidos en la temporada 2027– a 4.449.300 en 2031, es decir, unos 165.000 pasajeros más al año, además de unas 1.700 operaciones adicionales”, aducen los ecologistas citando cifras del ministerio de Transportes.
[Las reformas de AENA generarán] un incremento de unos 165.000 pasajeros más al año, además de unas 1.700 operaciones adicionales
Aena por su parte publicó un comunicado señalando que las actuaciones “no crean la demanda” que aumentaría el número de pasajeros, sin embargo, el GOB advierte que las mismas facilitan la masificación, al igual que ocurre con los aparcamientos de las playas de la isla. Asimismo, los ecologistas distinguen entre las inversiones necesarias por motivos de seguridad o comodidad y aquellas destinadas a atender un eventual mayor flujo de pasajeros.
Finalmente, los ecologistas también cuestionan el argumento de AENA de que su actividad responde “únicamente a la demanda existente” y apunta a los intereses económicos vinculados al crecimiento del tráfico aéreo. Según Miquel Camps, el tráfico tiene un peso significativo en los resultados de AENA y limitar el crecimiento previsto en los aeropuertos de Balears supondría, según una estimación del Ministerio citada por la organización, una reducción de ingresos aeroportuarios de 231 millones de euros entre 2027 y 2031.
En este sentido, el coordinador territorial de la organización ecologista considera que el debate sobre las inversiones aeroportuarias está condicionado por “fuertes intereses económicos que, como es evidente, no siempre concuerdan con los de la población local”. En este contexto, reclama que las inversiones del aeropuerto eliminen las actuaciones orientadas a atender un mayor flujo de pasajeros y que Menorca deje de incrementar la presión turística sobre recursos como el agua, la vivienda y los residuos.