Al menos 13 muertos en un nuevo ataque masivo de Rusia sobre Ucrania con más de 600 drones y 70 misiles
El Ejército ruso lanzó la pasada noche un ataque masivo con misiles y drones contra Kiev y otras seis regiones de Ucrania. Las autoridades ucranianas han informado de que al menos 13 personas han muerto en la oleada de ataques rusos, una de las más masivas de toda la guerra y la mayor de los últimos meses. Hasta el momento cuatro personas han fallecido en Kiev y otras nueve en Dnipró como consecuencia de este ataque ruso, según ha informado Volodímir Zelenski.
El presidente ucraniano ha indicado que, en Kiev, decenas de “edificios residenciales y otras infraestructuras de carácter exclusivamente civil” sufrieron nuevos daños y en estos momentos, 38 personas se encuentran ingresadas en hospitales de la capital. En Dnipró, otras 35 personas han resultado heridas.
Según el parte de este martes de la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia empleó 73 misiles de distintos tipos en el ataque, entre ellos 33 de tipo balístico, y 656 drones de larga distancia.
Las defensas aéreas ucranianas lograron neutralizar 40 de los misiles y 602 drones, mientras que otros 33 misiles y otros tantos drones no pudieron ser interceptados e impactaron en 38 localizaciones distintas de Ucrania no especificadas por la Fuerza Aérea en el parte, que también informa de la caída de fragmentos de proyectiles derribados en otros 15 lugares.
Las regiones de Kiev, Dnipró, Járkov, Sumy, Zaporiyia, Chernígov, Jmelnitsky y Poltava estuvieron entre los objetivos del ataque, según Zelenski.
El Ministerio de Defensa de Rusia ha asegurado que su Ejército ha lanzado un ataque masivo con misiles y drones contra empresas del complejo industrial militar ucraniano e infraestructura crítica de Kiev y otras seis regiones de Ucrania.
Una “nueva fase” en la guerra, según Putin
Se trata de la primera ofensiva de esta envergadura lanzada por las fuerzas del Kremlin después de que Moscú anunciara a finales de mayo el comienzo inminente de una campaña de ataques a centros de toma de decisiones del Estado ucraniano.
La víspera, el presidente ruso, Vladímir Putin, alertó de que tras lo que describió como un ataque ucraniano contra una residencia estudiantil en Lugansk del pasado 22 de mayo, en la que fallecieron 21 personas, incluyendo menores de edad, la guerra en Ucrania había pasado a una nueva fase desde el punto de vista cualitativo.
Dos días después del ataque, el ejército ruso lanzó un ataque masivo que incluyó misiles balísticos, de crucero y también hipersónicos, como el temible Oréshnik, además de un millar de drones, y anunció una campaña de bombardeos contra los centros de mando y las empresas de la industria militar en Kiev.
Además, las autoridades rusas conminaron a los ciudadanos extranjeros y al personal diplomático a que abandonen “cuanto antes” la capital ucraniana.
En paralelo, las autoridades locales de la región rusa sureña de Krasnodar, cerca del mar Negro, informan este martes de un incendio en la refinería Ilsk, una de las principales del país, tras el ataque nocturno de drones ucranianos.
Los ataques ucranianos contra la infraestructura y la logística de combustible en la retaguardia rusa han causado problemas de abastecimiento en el sur de Rusia y en la anexionada península ucraniana de Crimea, donde las autoridades se han visto obligadas al imitar la venta de gasolina.
Según informa este martes el Ministerio de Defensa de Rusia, durante la pasada noche las defensas antiaéreas derribaron 148 drones ucranianos de ala fija sobre ocho regiones rusas, Crimea y los mares Negro y Azov.