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Habrá segunda vuelta en Brasil: con casi el 65% escrutado, Flávio Bolsonaro aventaja a Lula en más de cuatro millones de votos

Bernardo Gutiérrez

Río de Janeiro —
4 de octubre de 2026 23:24 h

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Esperanza y miedo. Flávio Bolsonaro se encomendó en la recta final de la campaña al lema Muda Brasil (cambia Brasil), usada por su padre en las elecciones de 2018. Por su parte, la campaña oficial de Lula da Silva endureció su tono contra Flávio, asociándolo a las armas, la inseguridad y a las milicias (paramilitares). El perfil oficial de Lula lanzó a finales de semana el mini documental Peligro, mira esto antes de votar, un duro repaso de los casos de corrupción y de los vínculos con las milicias de Flávio Bolsonaro.

Antes del recuento oficial, la izquierda presumía que Lula iba por delante en el voto en el exterior (53,1% para Lula, 37,2% para Flávio). Dado que la apuración en zonas izquierdistas como el nordeste, es más lenta, los analistas esperan una remontada de Lula, tal como ocurrió en 2022, cuando Lula remontó con el 70% del recuento. Aun con esa tendencia, el resultado inicial cayó como un jarro de agua fría en la campaña de Lula. Con el 41,57% de la apuración, Flávio Bolsonaro registraba el 50,41% de los votos, aproximadamente tres puntos por encima que Jair Bolsonaro en el primer turno de 2022. Lula, un 41,44%, unos tres puntos por debajo del primer turno de 2022. Apenas con el 64,81% de la apuración, Flávio Bolsonaro cayó por debajo del 49,58% de los votos, frente al 42,25% de Lula. Todo apunta a segunda vuelta presidencial el 25 de octubre.

Las malas noticias para la izquierda también llegaron en las elecciones legislativas y regionales. El gobernador de São Paulo Tarcísio de Freitas, fiel aliado del bolsonarismo, consiguió una mayoría apabullante (66,6% de los votos válidos) con un porcentaje de apuración bajísimo, renovando su mandato. Por otro lado, la ex primera dama Michelle Bolsonaro consiguió su silla de senadora en el Distrito Federal. Y todo indica que Sérgio Moro, el juez justiciero que encarceló a Lula en 2018, será gobernador de Paraná. A falta de la apuración final, el número de senadores y diputados del Partido Liberal (PL) de Bolsonaro puede aumentar con respecto a 2022.

Carlos Bolsonaro, también hijo del expresidente Jair Bolsonaro y hermano del candidato Flávio Bolsonaro, ha resultado elegido senador por el Estado de Santa Catarina.

El sábado por la noche saltaron todas las alarmas en la campaña del Partido dos Trabalhadores (PT). Las últimas encuestas antes de las elecciones reflejaban una intensificación del voto útil. No solo en Lula, sino también en Flávio. La encuestadora Quaest revelaba un empate ajustado: 46% para Lula, 45% para Flávio en la primera vuelta. Y con victoria bolsonarista en una hipotética segunda vuelta. A pesar de que CNT / MDA acercó la posibilidad de que Lula ganara en la primera vuelta (47,8% de los votos válidos), todas las encuestas reflejaron una ola positiva para Flávio. AtlasIntel aportó un dato preocupante para el PT: Flávio ganaría en Minas Gerais en la segunda vuelta, el Ohio brasileño, el estado que acierta el resultado nacional desde 1955.  

El diputado progresista André Janones, referencia en la guerra digital contra la extrema derecha, lanzó la alarma en un canal de su canal de Telegram (“FLÁVIO PUEDE VENCER LAS ELECCIONES!”) y soltó un vídeo con instrucciones para virar votos (hacer que alguien cambie de voto) con una frase contundente: “El amor no ganó una MIERDA!. Lo que mueve la red es el odio”. La recta final de la campaña oficial del PT se aferró al miedo a Flávio Bolsonaro para intentar ganar en la primera vuelta. Y a un clan Bolsonaro que cuenta con ocho miembros de la familia candidatos a diferentes cargos. El analista Leonardo Sakamoto, en un artículo publicado ayer, defendía ayer que el “brasileño exhausto” de la polarización política podía definir las elecciones, especialmente el 20% de abstencionistas y los mayores de setenta años (que no están obligados a votar y se inclinan mayoritariamente por Lula). 

El voto de los candidatos

Lula, que votó en São Bernardo do Campo (São Paulo), la ciudad industrial donde forjó su carrera sindical y política, se mostró convencido de la victoria y lanzó ataques contra Flávio Bolsonaro sin citar su nombre: “El pueblo va a tener que escoger entre el fortalecimiento del régimen democrático o la barbarie, entre desarrollo o atraso”. Flávio Bolsonaro, que votó en Río de Janeiro, demostró estar convencido del triunfo en la primera vuelta. “Existe un movimiento claro de voto de revuelta ya en este primero turno. Quien iba a votar a otros candidatos ya está votando a Flávio Bolsonaro en esta primera vuelta”, aseguró. Tanto Flávio como la ex primera dama Michele Bolsonaro (candidata a senadora por el Distrito Federal) fueron insultados en sus respectivos colegios electorales. La expresidenta izquierdista Dilma Rousseff también recibió silbidos cuando votó en Belo Horizonte. 

A pesar de pequeños incidentes, la jornada laboral transcurrió con normalidad. A diferencia de las elecciones de 2022, cuando el gobierno de Jair Bolsonaro y algunos gobiernos locales intentaron impedir el voto en regiones izquierdistas haciendo controles en carreteras y dificultando el transporte público, ayer hubo gratuidad en el transporte público, gracias a una resolución del Tribunal Superior Eleitoral (TSE). “La gratuidad del transporte el día de las elecciones es algo elemental de la democracia, ya que el derecho a acceder a la urna no puede restringirse por cuestiones económicas. En 2022, un estudio mostró que las ciudades que tuvieron gratuidad en el transporte público durante las elecciones tuvieron una reducción de la abstención”, aseguró ayer a El Diario el urbanista Roberto Andrés, una de las principales referencias en la lucha por la gratuidad del transporte. 

Voto útil polarizado. La concentración del voto útil en Lula y Flávio Bolsonaro deslució ayer el voto del resto de candidatos presidenciales, que pasó bastante desapercibido. El aumento del apoyo del candidato bolsonarista de los últimos días se debe más a la ola antiizquierdista que al entusiasmo por Flávio. El antilulismo y el antipetismo han sido uno de los principales combustibles de la campaña de Flávio Bolsonaro y los candidatos de su partido a diputados y senadores. El lema “Fora Lula” (“fuera Lula”) se ha visto a lo largo de la campaña en camisetas, pegatinas, pancartas, carteles, megáfonos e incluso en autobuses, como el usado por Ricardo Salles, exministro de Medio Ambiente de Jair Bolsonaro, que la justicia electoral prohibió. El antipetismo ha provocado un movimiento inusitado en iglesias envangélicas, en las que se ha pedido expresamente el voto contra Lula. 

Tras la “alerta roja”, la militancia petista y ciudadanos pro Lula se lanzaron a pescar votos en las redes y las calles. Grandes nombres de la cultura brasileña como Caetano Veloso, Djavan, Chico Buarque, Maria Bethânia o Gilberto Gil reforzaron sus peticiones de voto a Lula. Algunas personas intentaron virar votos incluso en la fila de los colegios electorales. “Conseguí cuatro votos hoy. Mi método... digo que no soy fan de Lula, pero que no hay alternativa. Hablo de los paramilitares de Flávio. Pido sugerencia de votos a diputado y todo fluye. Esto vale hasta en la fila del voto”, aseguraba el sábado por la noche la documentalista Irene (nombre falso), en el grupo de WhatsApp de un club de lectura del estado de Río de Janeiro. La Confederación Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), a la que Flávio Bolsonaro intentó censurar tras la polémica que asociaba al candidato a un proyecto que pretendía retirar el título de patrona nacional a Nossa Senhora da Aparecida, se manifestó en la red social X, pidiendo un “Brasil reconciliado, soberano, justo y fraterno”. Todo un mensaje velado de apoyo a Lula.