Una virgen negra, injerencias de Trump y un país dividido: Brasil elige entre Lula y el proyecto ultra del clan Bolsonaro
Lula da Silva o Flávio Bolsonaro. Brasil elige este domingo entre dos proyectos radicalmente opuestos. Si ninguno de los candidatos supera el 50% de los votos, el 25 de octubre se celebrará una segunda vuelta definitiva. Tras cuatro años en la oposición, la extrema derecha quiere volver al poder de la mano del hijo del expresidente. Si hace dos semanas, Flávio lideraba las intenciones de voto, ahora Lula gana la primera vuelta (45% frente a 42% de Flávio) y en la segunda (47 a 46), según Datafolha. De la injerencia estadounidense a una virgen negra repudiada por los sectores más radicales, la campaña electoral muestra un país totalmente dividido.
Jean Willys, el diputado que escupió en la cara a Jair Bolsonaro el día del impeachment contra Dilma Rousseff en abril de 2016, que se exilió de Brasil tras recibir amenazas de muerte, confiesa a elDiario.es que es de nuevo candidato (del PT) porque existe una batalla entre dos proyectos antagónicos. “Uno es neofascista, neocolonial y neofeudalista conducido por Trump y su internacional de extrema derecha; y otro, conducido por China, que apuesta por la multipolaridad, la soberanía de los pueblos y en la cooperación para vencer a la crisis climática”, asegura Willys.
Y una santa entró en campaña
Una virgen negra, Nossa Senhora Aparecida, patrona de Brasil desde 1930 y Generalísima del Ejército, icono del catolicismo popular, ha acudido al rescate de Luiz Inácio Lula da Silva.
La periodista Maria Cristina Fernandes soltó una bomba en un programa de la Rede Globo el 24 de septiembre: “Hay un movimiento en la Iglesia Católica de reacción a una parcela de evangélicos que está movilizando un proyecto de ley para retirar a Nossa Senhora da Aparecida la condición de patrona”. El proyecto aspiraría, según la periodista, a reconocer a Jesucristo como único señor de Brasil, algo que el propio Flávio Bolsonaro defendió en campaña.
Inmediatamente, las redes sociales explotaron, asociando los ataques a la patrona de Brasil a Flávio. La bola de nieve creció y la Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB) pidió defender la soberanía de Brasil y la democracia (un guiño a Lula). Flávio Bolsonaro solicitó al Supremo Tribunal Federal (STF) la retirada de miles de posts, incluyendo perfiles religiosos dedicados a Nossa Senhora da Aparecida y el de la CNBB.
Los grandes medios calificaron inicialmente el episodio como fake news. Sin embargo, acabaron revelando que el diputado Victorio Galli, que presentó un proyecto en 2007 para retirar el título de la patrona, fue asesor del expresidente Jair Bolsonaro. También recordaron los estrechos lazos de la familia Bolsonaro con el pastor evangélico J.B. Carvalho, que relaciona en un libro a la patrona de Brasil con la promiscuidad. Flávio Bolsonaro y su mujer se bautizaron en 2024 en el templo de Carvalho.
Lula ha metido a la patrona de Brasil en su campaña. “Mientras yo sea presidente nadie va a denigrar a Nossa Senhora da Aparecida”, afirmó en Belém do Pará. Mientras, un verdadero alud de memes invade las redes sociales. Las encuestas ya reflejan la polémica. Lula creció cinco puntos entre los católicos, hasta alcanzar el 48%, según Quaest. No obstante, las cuestiones morales continúan azuzando a Lula. “No es política, es una división espiritual. Yo no voto a alguien proaborto como Lula”, asegura Maria, una empleada doméstica evangélica, en un audio de WhatsApp en el que comparte un montaje de la popular presentadora Xuxa contra Lula. Da igual que el vídeo sea falso y que Lula esté contra al aborto. María, como el 62% de los evangélicos, se decanta por Flávio.
La prohibición de las apuestas online mediante un decreto presidencial, apoyada por un 78% de los brasileños, también ha contribuido a cierta remontada de la izquierda. Si hace dos semanas, Flávio lideraba las intenciones de voto, ahora Lula gana la primera vuelta (45% frente a 40% de Flávio) y en la segunda (48 a 45), según Datafolha. CNT/MBA insinúa que Lula acaricia el triunfo en la primera vuelta: 47,8% de los votos válidos. Lula y Flávio cerraron la campaña en São Paulo, el mayor colegio electoral del país, donde el actual presidente sube en las encuestas.
Un país dividido
El clima de guerra santa electoral entre protestantes y católicos es la guinda de una campaña turbia sin apenas propuestas políticas. La polarización creciente barrió las posibilidades de pasar a la segunda vuelta del conservador Ronaldo Caiado, del ultraderechista Renan Santos, del centrista Augusto Cury y del liberal Romeu Zema. El abogado de São Paulo Gilberto Canhadas, de 39 años, confiesa a elDiario.es que no “es bolsonarista” y que preferiría votar a Zema, pero que se decanta por el “voto útil” a Flávio ya en la primera vuelta. Prima el antilulismo, el antiizquierdismo. Y se ha reducido el número de indecisos a un 1% de la población, y los blancos y nulos, al 6%, según Datafolha.
Las encuestas dibujan la profunda división de Brasil. Lula gana entre los más pobres, entre las mujeres, los jubilados, los negros y mestizos, católicos y habitantes del nordeste y los menos escolarizados. Flávio Bolsonaro gana entre quienes ganan más de tres salarios mínimos (unos 830 euros), blancos, evangélicos, hombres menores de 44 años y habitantes del sur y el centro-oeste de Brasil.
La izquierda acusa a la extrema derecha de dividir el país entre ciudadanos de bien y el resto. Y la derecha, lo contrario. La polarización también ha desdibujado en la campaña la cuestión ambiental. “Vivimos una emergencia climática y es fundamental mantener la selva en pie, que también es importante para la economía”, afirma a elDiario.es Neidinha Surui, icono de la lucha indígena y candidata a senadora en el Estado amazónico de Rondonia.
Vivimos una emergencia climática y es fundamental mantener la selva en pie, que también es importante para la economía
El mercado financiero de Brasil, sinónimo de la avenida Brigadeiro Faria Lima de São Paulo, ha pasado de puntillas por la campaña. A pie de avenida, nadie quiere hablar de política. Abunda la propaganda del liberal Partido Novo de Romeu Zema. Tras semanas negociando con fondos de inversión, ninguno accedió a hablar con El Diario. En la puerta del edificio los fondos Pátria Investimentos, WHG y EGC, las asesorías de prensa no dan la autorización final para subir. “Prefiero no hablar de elecciones”, dice un hombre enchaquetado en la entrada. Tony Volpon, que fue el hombre fuerte de WHG, criticó los “psicodramas de la familia Bolsonaro” en la BBC y manifestó “esperanza de que el próximo ciclo electoral sea más abierto”. Muchos inversores de la Faria Lima, según el mismo artículo, confían en que Renan Santos lidere la (extrema) derecha en 2030. En el centro comercial de lujo Iguatemi, en plena Faria Lima, Alexandre, abogado, manifiesta desconfianza hacia Flávio: “El problema es que con los Bolsonaro Brasil es el hazmerreír del mundo”.
'Big tech' y grandes medios
Barrio de Butantã. Noche cerrada. Un artista visual y un gestor cultural que prefieren no revelar su nombre critican en una terraza que las campañas del PT han invertido demasiado en publicidad en Meta (propietaria de Facebook, Instagram y Whatsapp). “A los activistas nos han dejado de lado. ¿No se dan cuenta de que no se puede confiar en las Big Techs? No van a distribuir el contenido”, afirma uno. Los candidatos ya ha invertido más dinero en post promocionados en Meta que en las dos vueltas de 2022. Y Lula lidera, con 4,7 millones de reales (730.000 euros).
Si en 2022, las Big Techs intentaron controlar las fake news, en 2026 han jugado levemente contra Lula. Facebook paralizó temporalmente la publicidad de Lula. Projetemos, colectivo que proyecta mensajes políticos paredes de todo Brasil, denunció la suspensión de su grupo de Whatsapp. Instagram tumbó un vídeo del humorista Fábio Porchat sobre la relación de Flávio Bolsonaro y la corrupción del Banco Máster. Y las IA de Google y de X (antiguo Twitter) expandieron fake news pro Flávio Bolsonaro.
La injerencia estadounidense en las elecciones, de hecho, ha existido. El PT denunció que el fondo de inversiones Rockbridge Network, fundado por el vicepresidente estadounidense J.D. Vance, ha invertido en la campaña de Flávio. Por otro lado, las plataformas de apuestas Kalshi y Polymarket, están interfiriendo desde Miami. El gobierno mandó investigar la financiación de Estados Unidos de un millón de dólares a grupos que cuestionan las decisiones de la justicia brasileña. Por si fuera poco, el gobierno de Estados Unidos cerró el viernes sus consulados en Brasil, argumentando “riesgos de seguridad”. La Revista Fórum reveló que el Sistema Brasileiro de Inteligência (Sisbin) emitió un informe de alerta de operación psicológica (psy-op) para “generar un clima de tensión permanente hasta el domingo”. La campaña de Lula pidió al Tribunal Superior Electoral (TSE) investigar la medida de la Casa Blanca.
El periodismo industrial piensa que es necesario buscar un equilibrio, incluso cuando no existe. Colocar las sospechas sobre el PT en igualdad con Flávio Bolsonaro es en sí un desequilibrio
Por su parte, los grandes medios arrancaron la campaña en modo anti Lula. La Rede Globo insistió en las sospechas contra Lulinha, hijo de Lula, por su presunto tráfico de influencias. Ninguno de los grandes medios dio excesivo espacio a nuevos escándalos de Flávio Bolsonaro, como el desvío de dinero público hacia los asesinos de la concejala Marielle Franco en 2018 o denuncias que relacionan al candidato con prostitutas. “El periodismo industrial piensa que es necesario buscar un equilibrio, incluso cuando no existe. Colocar las sospechas del PT en igualdad a Flávio Bolsonaro es en sí un desequilibrio”, denunció el periodista Bruno Torturra, en el popular podcast Calma Urgente. Apenas cuando Flávio empezó a subir en las encuestas, medios conservadores como Estadão publicaron un editorial alertando del riesgo de un hipotético gobierno de Flávio con lógica paramilitar. Algo molesto con los medios, Lula plantó a la Rede Globo en el debate presidencial del jueves. Y apostó en el mismo horario por una entrevista con el youtuber Flow, en el que elogió el papel de los medios alternativos.
Por el contrario, medios independientes como The Intercept Brasil, Revista Fórum, Agência Pública o ICL Noticias han marcado el ritmo informativo. El caso de la niña de cinco años Ana Clara Gomes Machado, asesinada a tiros por un policía en Río de Janeiro al que Flávio Bolsonaro defendió como abogado, se ha convertido en mainstream gracias a la iniciativa independiente Revelando.
La voz de las periferias
En la carretera de Campo Limpo, en la periferia sur de São Paulo, dos mujeres negras reparten panfletos de Mônica das Pretas, del Partido Socialismo e Liberdade (PSOL). Sonríen. En un semáforo ondean banderas del PT. “La campaña no es fácil. Pero es diferente a la de 2022. Ahora es la derecha quien tiene que espabilarse. Nosotros somos gobierno”, asegura Alex Barcellos, gestor de cultura y economía solidaria y fundador de la Agência Solano Trindade, una asociación social y cultural de la ciudad.
En la Agencia, un verdadero hub de campañas electorales, apoyan las candidaturas de Ediane Maria y Natália Boulos, ambas del PSOL. Y una campaña conjunta de las Marinas (la exministra Marina Silva, al Senado, Marina Helou, al Congreso y Marina Bragante, a diputada regional). Todas bajo el paraguas de Lula, que rozó el 60% de los votos en la zona sur de São Paulo en 2022.
El problema es que parte de la juventud no está votando, está desanimada. No ayuda que llegue un sociólogo de izquierda explicando cosas. Por eso trabajamos con batallas de rimas, hip hop
En una salita, Alex muestra propaganda electoral y dos mapas grandes de Campo Limpo y el Capão Redondo, dos de los barrios con más quebradas (favelas). Sabe exactamente quién es clave para derrotar a Bolsonaro en cada barrio. “El problema es que parte de la juventud no está votando, está desanimada, ni tiene título de elector. No ayuda que llegue un sociólogo de izquierda a la quebrada explicando cosas. Por eso nosotros trabajamos con batallas de rimas, hip hop. A través de los festivales llegamos con mensajes de economía solidaria y política”, matiza.
El nuevo restaurante de la agencia, Orgánicamente Rango, es una apuesta. “Hay gente del barrio que frecuenta el restaurante y acaba entrando en las pautas de la izquierda”, matiza. Barcellos fue uno de los protagonistas del Quilombo Periférico, una experiencia de concejalía colectiva en São Paulo entre 2021 y 2024 del PSOL. “Hackeamos el sistema. Fuimos la concejalía que mandó más recursos a las periferias, 12 millones de reales (2,04 millones de euros)”, recuerda.
Guilherme Simoẽs, exsecretario de periferias del gobierno Lula, asegura a elDiario.es que la izquierda está apostando por la presencia en los territorios: “Tienes que hablar en las redes, pero también estar con la gente, con el pueblo, con un pie en la calle, en el barro, para dialogar”. ¿Quién será el próximo presidente, Lula o Flávio? Lula, en el vídeopodcast de Flow, fue más optimista: “Voy a ganar el domingo”.
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