Europa baja la presión cuando es Trump quien desestabiliza el mundo

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
13 de octubre de 2026 21:05 h

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Este jueves y viernes los 27 líderes de los países de la UE y de las instituciones europeas se reúnen en una cumbre en Bruselas donde van a dejar claro la posición como bloque frente a las presiones comerciales de China o las agresiones híbridas de Rusia. Ambas potencias son observadas en las capitales europeas como fuente de desestabilización: el gigante oriental por el déficit comercial europeo y Moscú por la invasión de Ucrania y sus continuas injerencias en territorio europeo. ¿Y con Estados Unidos? Nada. Pese a que la Administración de Donald Trump se ha convertido en una causa continua de perturbaciones para Europa, los líderes de la UE prefieren pasar de puntillas ante las continuas maniobras de la Casa Blanca.

Solo en los últimos días, Trump comenzó con la amenaza de vetar la venta de diesel a Europa, lo que provocó una subida del precio de los carburantes, que ya sufren los europeos entre otros motivos por la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irá, que ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del tráfico marítimo global de combustibles.

Aunque el G7 se decidió por abrir el grifo de las reservas de este combustible, el presidente de Estados Unidos decidió levantar las sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania para que el Kremlin pueda vender diésel con el objetivo de reducir los precios del carburante. A la vez que facilitaba financiar la máquina de guerra de Rusia frente a los ucranianos, Trump aseguraba que Kiev y Moscú habían accedido a una tregua para no atacar las infraestructuras energéticas, que ninguno de los dos países reconocía.

Aunque el acuerdo entre Trump y el presidente ruso Vladímir Putin ha causado indignación, la respuesta europea ante la iniciativa de Trump ha sido dirigir carga de la culpa a Moscú. El primer ministro polaco, Donald Tusk, apuntó que “Rusia no está interesada en rebajar la tensión, en un alto el fuego ni en la paz. Iré a Bruselas para pedir a mis socios que se planteen seriamente endurecer las sanciones contra Rusia”. Mientras, el canciller alemán, Friedrich Merz, subrayó que “Rusia solo negociará si se la presiona. Tras los irresponsables ataques de Moscú contra el suministro energético civil de Ucrania hay que endurecer aún más las sanciones”. La máxima que explicitó el Gobierno noruego de que “es importante sancionar a Rusia para que no pueda financiar la guerra” se repite en las capitales europeas. Pero, ¿sirve de algo si posteriormente Estados Unidos se salta las sanciones?

Un acuerdo “contra la estrategia de la UE”

El problema también es que nadie se atreve señalar directamente a Trump para evitar tensionar aún más unas relaciones ya complejas desde su vuelta por segunda vez a la Casa Blanca. Fuentes diplomáticas que quieren mantener el anonimato califican como “lamentable” el acuerdo anunciado entre Moscú y Washington. “Es lamentable. Va en contra de la estrategia que hemos seguido durante los últimos cuatro años y medio para presionar a Rusia”, apuntan.

¿Habrá una declaración en la cumbre de líderes europeos mostrando la contrariedad por el acuerdo del diésel? No parece haber consenso. Mientras que algunas fuentes diplomáticas asumen que se pasará por encima sin mención alguna para centrarse en incrementar las sanciones sobre Rusia, los representantes diplomáticos de otros países apuntan que al término del Consejo Europeo habrá una expresión de pesar por el pacto.

La cuestión que se pone en duda es si la Unión Europea puede ser realmente un poder global con esta actitud. Un funcionario del alto nivel de la UE argumenta que “no es la primera vez que tenemos discrepancias con Estados Unidos en relación con la guerra de Ucrania. Sin embargo, no estoy de acuerdo con la idea de que se nos ignore. En los últimos años, desde que el presidente Trump llegó al poder, hemos visto que el diálogo con Estados Unidos no siempre conduce a un acuerdo pleno sobre la forma en que la UE y Washington ven las cosas, pero siempre es mejor que no mantener ese diálogo”.

En el seno de las instituciones europeas se abordan los desplantes de Trump con mucha prudencia. No solo es una cuestión de los países, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en su último discurso del Estado de la UE no mencionó ni una vez a Donald Trump o Estados Unidos, mientras que señaló a Rusia y a China, contra los que propone políticas contundentes.

“Dialogamos incluso cuando discrepamos”

“No hay mejor alternativa. Dialogamos incluso cuando discrepamos. Y lo que hemos visto en el pasado es que ese diálogo nos ha permitido alcanzar acuerdos, estabilizar nuestras relaciones y obtener resultados positivos para nuestros intereses. Es la mejor manera de seguir abordando estas cuestiones de forma práctica y serena con Estados Unidos”, argumenta un funcionario de la UE.

El acuerdo de Groenlandia, tras meses de presión infructuosa de Trump para anexionarse el territorio danés, es uno de los ejemplos que se pone como el camino a seguir en la relación con Estados Unidos. También se ha conocido hace pocos días que la Administración Trump impuso nuevas sanciones a la Corte Penal Internacional como parte de su campaña para desmantelar el tribunal que, según EEUU, se ha politizado y ha intentado juzgar de forma injusta e ilegal a estadounidenses e israelíes por delitos de guerra.

La receta europea es la misma. La Comisión Europea respondió al anuncio de la Casa Blanca que “la Unión Europea siempre ha apoyado a la Corte Penal Internacional. Es profundamente lamentable que Estados Unidos haya anunciado su intención de imponer sanciones”.

Un funcionario de la UE describe la estrategia de la UE con la Corte Penal Internacional: “Nuestra posición está clara. Hemos lamentado el anuncio de Estados Unidos. También es cierto que Washington ha dicho que la medida no entrará en vigor hasta dentro de seis meses. No vamos a quedarnos de brazos cruzados durante ese tiempo: vamos a aprovecharlo para intentar encontrar una solución. Sería irresponsable no aprovechar estos seis meses para intentar encontrar una solución”. Diálogo frente a la barbarie.