El Gobierno británico vuelve a autorizar perforaciones de gas en el mar del Norte por la “inestabilidad global” provocada por la guerra de Irán
El Gobierno de Andy Burnham aprobó este miércoles la puesta en marcha de un nuevo proyecto de extracción de gas en el mar del Norte en un viraje respecto a la prohibición defendida por el laborismo desde 2024.
El programa con el que había ganado su predecesor, Keir Starmer, prometía parar estos proyectos y apostar por la energía renovable, pero el nuevo Gobierno asegura que la presión del precio de la luz y la crisis por la guerra en Oriente Próximo obliga a tomar esta decisión. El yacimiento de gas de Jackdaw, frente a la costa de Escocia, empezará a suministrar gas a finales de este mes a hogares y empresas, según el Gobierno, si bien parte de ese gas estará destinado a la exportación y tendrá un impacto muy limitado en la totalidad del mercado energético británico, tocado por los precios más altos de Europa.
La decisión, según los cálculos del Gobierno, supondrá un aumento de la producción de gas de alrededor del 6% en el pico máximo de producción. El yacimiento producirá gas para una década. “Los recientes eventos en Oriente Próximo han provocado shocks globales en la energía y han empujado las facturas para los hogares por todo el país. En un momento de inestabilidad global, la energía producida en casa puede ser una fuente de fuerza nacional”, dijo el Gobierno al anunciar su decisión.
Burnham aseguró que sí está “comprometido con la energía renovable”, pero su país necesita más combustibles fósiles hasta conseguir hacer la transición. “Incluso en nuestra ambiciosa senda climática, todavía necesitaremos petróleo y gas como parte de nuestras necesidades en las décadas venideras. Por eso estamos teniendo un enfoque pragmático en el mar del Norte”, dijo en un comunicado. También aprovechó para anunciar la creación de un nuevo fondo para apoyar la energía renovable que estará financiado, según el plan actual, con los ingresos obtenidos por las licencias de las explotaciones en el mar.
La ministra de Energía, Miata Fahnbulleh, aseguró que este yacimiento “ayudará a la seguridad energética” del país para “minimizar el uso de combustibles importados que producen más emisiones” mientras continúa “la transición hacia las renovables y la energía nuclear”. “La decisión es compatible con nuestros compromisos climáticos legalmente vinculantes, y seguimos decididos a terminar con nuevas licencias de petróleo y gas y conseguir el objetivo de emisiones netas cero para 2050”, dijo la ministra en un comunicado.
Obsesión de Trump
Las perforaciones en el mar del Norte eran una de las obsesiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que había presionado en público y en privado a Starmer para que las volviera a autorizar. También le pidió a Burnham que “abriera” el mar del Norte en su primera conversación con el nuevo primer ministro británico en julio.
Activistas medioambientales acusaron a Burnham de vivir en un “universo paralelo” después del daño para la salud pública de un verano de temperaturas extremas y sequía en Inglaterra y Gales. “Jackdaw no supondrá mucha diferencia para nuestras facturas energéticas, pero alimentará el caos climático que ya está desplegándose delante de nuestros ojos”, dijo la organización Friends of the Earth.
El Gobierno británico todavía tiene que decidir sobre otro yacimiento de petróleo, el de Rosebank. La explotación de este yacimiento y el de Jackdaw fueron aprobados en 2022 por el Gobierno conservador, pero grupos medioambientales lograron paralizarlos en los tribunales. En 2024, el nuevo primer ministro laborista, Keir Starmer, aceptó la moratoria apoyada en la cumbre climática de la ONU.
Los sindicatos apoyan la autorización de los yacimientos que explotarán la británica Shell y la noruega Equinor para preservar puestos de trabajo en la zona. En julio, la petrolera BP anunció que ponía en venta todo su negocio en la región después de seis décadas de explotación en el mar del Norte.