ENTREVISTA Ministro de Exteriores
José Manuel Albares: “Tenemos que estar preparados para injerencias externas en las elecciones”
A José Manuel Albares le cuesta elegir una sola crisis como la más difícil para las relaciones diplomáticas en los últimos tres años. La última legislatura que ha pasado como ministro de Exteriores ha coincidido con uno de los periodos más convulsos para la política internacional en la historia reciente.
Durante una entrevista con elDiario.es en el Palacio de Viana, la residencia oficial y sede más ceremonial del ministerio, Albares habla con calma y medida sobre Estados Unidos, Marruecos, Israel y Ucrania. Se vuelve más enfático al contestar preguntas sobre la primera reacción de los gobiernos europeos ante la crisis de Ceuta y la carta que firmaron 22 líderes tras la entrada de miles de migrantes en julio en un texto que cuestionaba la política migratoria española. El ministro dice que la misiva le “dolió”, pero que desde entonces nota un cambio entre sus colegas. Uno de sus mensajes más repetidos, en Bruselas y en Varsovia, es que la frontera del sur de la Unión Europea debe importar tanto como la del este.
Estos días prepara sus últimas citas europeas antes de las elecciones generales y la esperada cumbre iberoamericana, que se celebra este año en Madrid el 4 y 5 de noviembre. Cae en plena precampaña, pero Albares cree que los lazos “fraternos” primarán más que la política en ese caso, con acuerdos previstos sobre protección civil, movilidad académica y la inteligencia artificial.
Esta es parte de nuestra conversación, editada por extensión y claridad.
La Comisión Marítima de Estados Unidos acaba de plantear sanciones a los buques españoles o restricciones al comercio por “discriminar” a sus barcos. ¿Cómo va a responder España a esta amenaza?
En primer lugar, la situación se enmarca dentro de la política comercial europea. En segundo lugar, ninguna de las acciones que realiza España es discriminatoria hacia ningún país del mundo ni en materia comercial ni en ninguna otra. Y, en tercer lugar, esto es un asunto que está todavía en una fase preliminar. Queda todavía mucho tiempo para realizar alegaciones y, por supuesto, el Gobierno de España las va a realizar y siempre va a defender a sus empresas ante cualquier país del mundo.
¿España se plantea alguna medida recíproca?
En estos momentos, está en una fase preliminar. No hay ningún tipo de medidas ni decisión. Por lo tanto, estamos muy lejos de que se aplique. Va a quedar muy claro que estamos hablando del ámbito de la política comercial de la Unión Europea y, sobre todo, que España no establece ningún tipo de medidas discriminatorias para ningún país del mundo y que todas las medidas que España toma son siempre respetuosas con nuestra legislación nacional y con la legislación internacional.
La relación con Estados Unidos ha sido una de las más difíciles, sobre todo en los dos últimos años. ¿Cuál ha sido para usted el peor momento para las relaciones exteriores de España?
Consideramos que Estados Unidos es el aliado natural histórico de todos los europeos, también de los españoles, y queremos una relación transatlántica lo más estrecha posible porque ha sido muy beneficiosa en las últimas décadas para los europeos y también para los norteamericanos tanto en materia comercial como de seguridad.
Pero la Administración norteamericana actual tiene unos postulados nuevos tanto en materia comercial como en materia de seguridad, y ahí lo importante es cómo respondemos los europeos, cómo nos posicionamos. España impulsa que lo hagamos manteniendo ese lazo trasatlántico y al mismo tiempo dando un salto en la soberanía europea: que cada vez más la disuasión esté en nuestras propias manos, que completemos todo el potencial del mercado único, que diversifiquemos nuestros socios comerciales, como hemos hecho correctamente con Mercosur o con India, y que cada vez más avancemos en un mercado único digital. Porque la innovación, la soberanía digital, es también importante.
Estados Unidos es el aliado natural histórico de todos los europeos, también de los españoles, y queremos una relación transatlántica lo más estrecha posible porque ha sido muy beneficiosa en las últimas décadas... Pero la Administración norteamericana actual tiene unos postulados nuevos tanto en materia comercial como en materia de seguridad
En tres años en los que ha habido pocas noticias buenas en el ámbito internacional, ¿cuál ha sido el momento más difícil para su ministerio?
Es un mundo complejo y que está en cambio. Y muchos de esos cambios no van a volver atrás. Lo importante siempre es garantizar que nuestra política exterior sea una política exterior con voz e identidad propia marcada por dos vectores: la defensa de los intereses de los españoles y la proyección de sus valores.
De un lado, los intereses: cuando vemos cómo el bloqueo del estrecho de Ormuz golpea el bolsillo de los españoles e incrementa el precio de los hidrocarburos, cómo la guerra en Ucrania amenaza nuestra soberanía energética y amenaza la propia seguridad europea... Para que a los españoles les vayan bien las cosas dentro, nosotros tenemos que hacer las cosas bien fuera. Y por eso es tan importante un Gobierno que hable con voz propia y que tenga claros los intereses de los españoles y no un Gobierno con las fuerzas de extrema derecha dentro de él, que responden a intereses de terceros y que lo que buscan siempre es debilitar a Europa, que es el proyecto que nos da estabilidad y prosperidad.
Para que a los españoles les vayan bien las cosas dentro, tenemos que hacer las cosas bien fuera. Y por eso es tan importante un Gobierno que hable con voz propia y que tenga claros los intereses de los españoles y no un Gobierno con las fuerzas de extrema derecha dentro de él, que responden a intereses de terceros y que lo que buscan siempre es debilitar a Europa
Y, por otro lado, proyectar los valores de los españoles, que sea un mundo donde un país como España se inserta con liderazgo, de una manera natural. Ese es un mundo que defiende el derecho internacional y el derecho internacional humanitario. Por eso nosotros decimos exactamente lo mismo, por los mismos valores y con los mismos objetivos, en Ucrania y en Oriente Medio. Y defendemos a los civiles indefensos ucranianos como defendemos a los civiles indefensos palestinos. La defensa de la soberanía ucraniana y la defensa de la existencia de un Estado de Palestina y de la solución de dos Estados responden a exactamente lo mismo: pensar en el orden internacional que existe en estos momentos. No hay un orden internacional alternativo, sino que la alternativa es el caos de la guerra permanente.
Defendemos a los civiles indefensos ucranianos como defendemos a los civiles indefensos palestinos. La defensa de la soberanía ucraniana y la defensa de la existencia de un Estado de Palestina y de la solución de dos Estados responden a exactamente lo mismo: pensar en el orden internacional que existe en estos momentos. No hay un orden internacional alternativo, la alternativa es el caos de la guerra permanente.
¿Es más difícil defender esos valores cuando la crisis se acerca a España? En elDiario.es publicamos audios de militares en Ceuta que parecen estar casi bromeando sobre agresiones a migrantes. ¿Le preocupa esa imagen?
Esta mañana he visto algún titular y no he profundizado ni conozco si esos hechos son así o no. En cualquier caso, si hay el más mínimo indicio, lo que hay que hacer es investigarlo y llegar hasta el final de esa situación. No tengo más información. Si eso se verificara, es, por supuesto, algo a rechazar de manera tajante.
Todo ser humano, independientemente de la situación en la que se encuentre, tiene un derecho innato al respeto a su dignidad y a sus derechos humanos. Y si algo apreciamos de Ceuta, si por algo todos los españoles nos sentimos tan orgullosos de una ciudad como Ceuta, es precisamente porque es un ejemplo de convivencia y que independientemente del origen, del credo o de la situación social de todos los ceutíes y las ceutíes, todos ellos conviven de manera perfecta. Es un modelo de convivencia que está en juego en muchas partes del mundo, porque las fuerzas de extrema derecha, también aquí en España, lo que buscan es dividirnos y enfrentarnos.
En este verano tan difícil para Ceuta, sabemos por lo que ha publicado El País que hubo incursiones de buques marroquíes en aguas de Ceuta. ¿Cuándo supo usted de este incidente?
El presidente del Gobierno ha explicado perfectamente la situación y es a lo que me atengo. Sobre cómo hay que enfocar esa situación en concreto, hay un diálogo entre las dos Armadas precisamente para evitar cualquier malentendido.
El País publica que estuvo a punto de producirse incluso una colisión entre dos buques militares.
El presidente del Gobierno ha sido muy claro al respecto y, desde luego, el compromiso del Gobierno con Ceuta y Melilla, con nuestra soberanía y nuestra integridad territorial está absolutamente fuera de toda duda.
¿Es parte de su conversación con Marruecos?
Evidentemente, mi función como ministro de Asuntos Exteriores es tener las mejores relaciones con todos nuestros vecinos. En el caso de Marruecos, desde el respeto a unos principios que son el de nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, y los principios que pactamos conjuntamente en el año 2022.
Octubre es cuando se renueva o debate la misión para el Sáhara Occidental en el Consejo de Seguridad. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha planteado en un informe la importancia de una consulta al pueblo saharaui. ¿España apoya esta idea?
Nosotros tenemos una posición que es conocida y apoyamos las resoluciones del Consejo de Seguridad. La última, de hecho, es una resolución que respalda claramente la posición española y apoyamos al enviado personal del secretario general de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, con el que me he reunido y hablo muy a menudo, y que ha realizado hace muy pocas semanas un viaje por la región en un avión de las Fuerzas Armadas españolas. Siempre le traslado lo mismo: todos los medios del Gobierno de España y del Estado español están a su disposición para resolver un conflicto que lleva 50 años y que nunca me resignaré a que siga abierto 50 años más.
¿El plan de autonomía debería ser sometido a referéndum?
Lo que tenemos que hacer todos es apoyar a las Naciones Unidas, quien tiene que traer la decisión de las partes, porque son ellas las que han dicho que es ahí donde tiene que estar la decisión. Es el secretario general de las Naciones Unidas, su enviado personal y el Consejo de Seguridad: lo que tenemos que hacer todos es intentar ayudar a Naciones Unidas a encontrar una solución porque no podemos seguir 50 años más.
¿Le preocupa que haya tensión alrededor de este momento en Naciones Unidas, también para España, para Ceuta y Melilla?
Lo que sí voy a hacer siempre es apoyar al enviado personal del secretario general de Naciones Unidas. Lo he hecho desde el primer minuto como ministro de Asuntos Exteriores. Este es un asunto que, desde luego, no tiene nada que ver con Ceuta y Melilla. Por lo tanto, ninguna preocupación en torno a Ceuta y Melilla, que son frontera exterior de España y de la Unión Europea.
Usted repite que la frontera sur de Europa es tan importante como la frontera este. ¿Hace falta decirlo? ¿Todavía no está claro en Europa?
Por supuesto que hace falta decirlo. Y yo soy el ministro de Asuntos Exteriores que ha hecho dos cosas. El primero de toda la historia de España que ha ido a Ceuta. Y el primero que ha anclado Ceuta y Melilla claramente dentro de todos los instrumentos de la Unión Europea, que ha dicho alto y claro “no voy a tolerar que ni un día más se dé más importancia a las fronteras terrestres del este de Europa que a las del sur de Europa”. Lo he dicho delante de todos mis colegas en el Consejo de Asuntos Exteriores. Lo he dicho públicamente y se lo digo hoy a usted. Y por eso hay cuatro decisiones que ya están en marcha.
Hemos solicitado formalmente un puesto permanente en el Comité de las Regiones para Ceuta y Melilla. En segundo lugar, hemos solicitado que Ceuta y Melilla sean parte integral de la unión aduanera con sus especificidades, porque son los únicos territorios de la Unión Europea que se encuentran en África, con una de las fronteras más desiguales del planeta, con una enorme presión migratoria. En tercer lugar, hemos solicitado una presencia permanente institucional de Frontex tanto en Ceuta como en Melilla.
Y, en cuarto lugar, hemos solicitado un instrumento financiero por esa especificidad de esa frontera terrestre del sur para Ceuta y Melilla, exactamente igual con las distintas modalidades que tienen que las fronteras terrestres del Este y también de manera más global.
He solicitado que no se vuelva nunca más a hablar de las fronteras exteriores de la Unión Europea sin referirse a las fronteras terrestres del sur, que son las de Ceuta y Melilla.
Este Gobierno va a anclar definitivamente en todas las instituciones Ceuta y Melilla. Y yo jamás permitiré que se dé más importancia a las fronteras terrestres del este que a las del sur. Y he visto un cambio desde esos primeros momentos en agosto en la Unión Europea, donde ahora sí hay un apoyo sin fisuras de todos los miembros a Ceuta y Melilla. Esa es una de mis principales tareas y de mis principales preocupaciones en estos momentos y estoy encontrando apoyo total de todos mis colegas europeos.
Yo jamás permitiré que se dé más importancia a las fronteras terrestres del este que a las del sur. Y he visto un cambio. He visto un cambio desde esos primeros momentos en agosto en la Unión Europea, donde ahora sí hay un apoyo sin fisuras de todos los miembros a Ceuta y Melilla
¿Le sorprendió la carta de los 22 líderes justo cuando estalló la crisis?
Me dolió. Me pareció que eso no es Europa. Desde luego, no es la Europa en la que yo creo. No es la Europa en la que cree este Gobierno. No es como se han comportado este Gobierno y los españoles.
Cuando hubo tensiones en 2021 en las fronteras de los países de la Unión Europea con Bielorrusia por temas migratorios, España fue solidaria. Cuando en 2022 hubo una agresión rusa a Ucrania, España fue solidaria. Somos el cuarto país de la Unión Europea en acogida de refugiados ucranianos. Cuando en 2023 Italia estaba completamente sumergida por entradas irregulares en Lampedusa y no podía gestionarlo, no solo fuimos solidarios, fuimos tan lejos que acogimos en España migrantes irregulares desde Italia. Estamos hablando de un país que tiene el doble de entradas irregulares que nosotros. Cuando Dinamarca ha sufrido presiones inaceptables sobre su integridad territorial y su soberanía, hemos sido solidarios.
Por lo tanto, exigimos esa misma solidaridad que en estos momentos tenemos, pero que en el momento de esa carta falló. A mí me dolió y me dolió porque eso es ir contra Europa. Europa es ante todo solidaridad. Si no hay solidaridad, no hay proyecto europeo.
¿Va a tener España que aportar más ayuda militar a Ucrania, sobre todo ahora que Estados Unidos parece que de nuevo está retirando respaldo hasta para la conexión a Internet?
Todo lo que toca Ucrania hay que situarlo en el marco europeo. No es un tema de tal o cual país, España u otro, sino que somos todos los europeos los que estamos tomando las decisiones. Desde el primer día de la invasión rusa a Ucrania estamos tomando las decisiones conjuntamente.
España, desde el primer momento, ha ayudado a Ucrania tanto como es posible y lo seguiremos haciendo tanto tiempo como sea necesario, porque los españoles y los europeos tenemos que ser conscientes. El acuerdo de paz –y estoy seguro de que un día lo habrá en torno a Ucrania– será también en buena medida el futuro esquema de seguridad de la frontera este de la Unión Europea. Porque lo que se está ventilando en Ucrania no es exclusivamente su integridad territorial y su soberanía, que ya es enorme. Se está ventilando también qué es Europa: si Europa es una tierra de paz o si es un sitio donde la guerra puede ser utilizada para alcanzar objetivos de política exterior. Y si un país tiene derecho a decidir a qué organismos pertenece y ser una democracia donde sea la tolerancia y los valores europeos los que prevalezcan. Y, desde luego, yo creo que el apoyo de España a Ucrania, y así lo ha reconocido el presidente Zelenski en múltiples ocasiones, está fuera de toda duda, desde todo punto de vista político, diplomático, humanitario.
Pero España aparece según datos disponibles entre los países europeos que menos aporta en relación con su PIB…
No es cierto. Estamos hablando de 1.000 millones de euros comprometidos este año, exactamente igual que el año pasado y efectivamente entregados, y el mayor paquete de ayuda humanitaria que ha dado España nunca a un solo país. Y cuando uno ve los rankings en estos momentos, en este año estamos situados entre los principales apoyos a Ucrania. Esa es la realidad. Lo reconoce el propio presidente Zelenski y el Gobierno ucraniano lo ha hecho en múltiples ocasiones.
¿Ve una amenaza para España de ciberataques, incendios y otros ataques como los que estamos viendo en los países bálticos, Alemania y Reino Unido?
Los ataques y las amenazas híbridas son una realidad para todos los europeos. Todo lo que toca a la ciberseguridad en estos momentos es un punto absolutamente definitivo y sensible para la seguridad y el bienestar de todos los europeos, incluidos los españoles. Y al final la seguridad de la Unión Europea es única.
Lo que ocurre en la frontera este de la Unión Europea nos concierne exactamente igual que lo que ocurre en las fronteras terrestres del sur de Europa en Ceuta y Melilla. Los europeos, también España, trabajamos conjuntamente para poder hacer frente a esas amenazas.
Los ataques y las amenazas híbridas son una realidad para todos los europeos
En el contexto de las elecciones generales, ¿hay alguna alerta o preparación para las próximas semanas por posibles ataques y campañas de desinformación?
Hace mucho tiempo que las estrategias de seguridad, tanto española como europea, lo incluyen. De hecho, llevamos ya un tiempo trabajando aquí desde el Gobierno de España y desde el Ministerio de Asuntos Exteriores para luchar contra la desinformación.
Luchamos contra la desinformación en torno a Ceuta, cuando hubo llamamientos el 15 de agosto, el 23 de septiembre, para hacer nuevos saltos. Trabajamos desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, desde nuestras redes sociales, las redes sociales de la embajada y los consulados de España en Marruecos para luchar contra la desinformación y dar la información veraz y certera, y contra la desinformación que se estaba expandiendo por toda Europa sobre la integridad del espacio Schengen desde Ceuta y Melilla. Hemos sido muy eficaces.
¿Ve algún riesgo alrededor de las elecciones generales?
Hay una cosa que tenemos que dar por segura: en todas las elecciones en los últimos años en Europa ha habido injerencias externas e intentos de manipulación y desinformación. Por lo tanto, tenemos que estar preparados para ello sin ninguna duda.
En todas las elecciones en los últimos años en Europa ha habido injerencias externas e intentos de manipulación y desinformación. Tenemos que estar preparados para ello
¿Esas injerencias en España y en Europa están sirviendo de apoyo a grupos de extrema derecha?
Sin ninguna duda, todas las fuerzas de extrema derecha y las redes en torno a la extrema derecha vehiculan enormemente la desinformación. Y hay que combatirlas. El momento electoral es un momento en el cual la sociedad tiende a estar situada en torno a temas que son fundamentales. Y para poder votar en libertad, el ciudadano tiene que tener información veraz en sus manos. Lo que buscan esas injerencias externas y esa desinformación que en muchas ocasiones trata de apoyar y de fomentar las ideas de extrema derecha es precisamente que los ciudadanos europeos no tengan acceso a una información veraz.
Uno tiene que ser consciente de que si esas injerencias externas apoyan a las fuerzas de extrema derecha es porque lo que quieren es dividirnos a los españoles y dividirnos a los europeos, porque divididos somos más débiles. Pero debilitar el proyecto europeo es ir contra el bienestar de los españoles.
Sobre otras elecciones ¿cree que con un nuevo Gobierno en Israel mejorarían las relaciones con España?
Son los ciudadanos de Israel los que tienen que decidir quién es el Gobierno de Israel y no tengo nada que añadir al respecto. Lo que sí le puedo decir es que España, independientemente del Gobierno, siempre va a apoyar la solución de dos Estados, porque creemos que un Estado palestino conviviendo en paz y en seguridad con un Estado de Israel, que por supuesto tiene derecho a tener un Estado, es la mejor fórmula para que haya paz, prosperidad, estabilidad y seguridad para todos, incluido para el pueblo de Israel.
¿Le gustaría repetir como ministro de Exteriores?
Esa es una decisión que corresponde al presidente del Gobierno. De lo que yo estoy seguro es de que el próximo presidente del Gobierno se llama Pedro Sánchez.