Del pacto con Putin por el diésel ruso a las interrupciones de SpaceX: Trump sacrifica Ucrania para intentar salvar sus elecciones
En política nada es casual. Y las cosas suelen ser lo que parecen. Que Elon Musk, principal donante del partido republicano con casi 300 millones de dólares, haya decidido limitar el acceso de Ucrania al sistema de satélites de SpaceX después de que Volodímir Zelenski protestara por el acuerdo del diésel entre Donald Trump y Vladímir Putin no es fruto de la casualidad.
Trump lleva semanas culpando a Zelenski de los precios del diésel en EEUU, desviando la atención de las consecuencias de su guerra en Irán. Y en ese culpar a Kiev por sus bombardeos a instalaciones energéticas rusas, el presidente de EEUU ha pasado de firmar sanciones contra el petróleo ruso el pasado 18 de septiembre a liberar millones de barriles de gasóleo ruso con el afán de que repercuta en los precios en EEUU, algo improbable, según los expertos.
Mientras tanto, la restricción del sistema de satélites propiedad de Musk merma la lucha de Ucrania contra Rusia, en tanto que el ejército ucraniano utiliza el sistema de comunicaciones por satélite Starlink de SpaceX para controlar y manejar sus drones de reconocimiento e interceptación.
Cuando Starlink no funciona a pleno rendimiento, se ve mermada la capacidad de Ucrania para recabar información, utilizar drones interceptores y llevar a cabo ataques de largo alcance contra Rusia.
Y son unas restricciones que han llegado tras las críticas de Zelenski y la réplica de Trump instando a Ucrania a elegir un nuevo presidente.
El ministro de Asuntos Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, le dijo a Musk en X: “Oye, grandullón, ¿estás volviendo a hacer política con tus productos? Tus clientes europeos te estamos observando”.
Ucrania depende de dos sistemas de satélites, Starlink, de SpaceX, y Starshield, controlado por el Gobierno de EEUU y utilizado con fines militares ofensivos. Según Ucrania, ambos sistemas sufrieron restricciones.
“Los sistemas Starshield son propiedad del Gobierno de EEUU y están controlados por él. Cualquier limitación de velocidad o uso la decide el ejército estadounidense y, en última instancia, el presidente de EEUU”, escribió Musk en X: “Starlink es un servicio comercial propiedad de SpaceX y controlado por esta. El uso de Starlink se limita a actividades civiles o defensivas y no puede utilizarse para acciones militares ofensivas, ya que hacerlo sería inapropiado para una empresa comercial”.
Al poco de volver a la Casa Blanca, Trump abroncó a Zelenski en febrero de 2025 en el Despacho Oval y todo el mundo se dio cuenta en ese momento de que el mapa geopolítico estaba saltando por los aires: nada sería igual en las relaciones transatlánticas ni en cómo abordar las ambiciones de Vladímir Putin.
Y ese volantazo sigue hasta ahora, redoblado por la inminencia de unas elecciones legislativas de mitad de mandato a las que llega Trump en mínimos de popularidad por, entre otras cosas, el alza de los precios energéticos a causa de su guerra en Irán.
Por eso Trump quiere cambiar el marco y culpar a Kiev de los precios de las gasolinas en EEUU para desviar la atención de los estragos generados por el bloqueo del estrecho de Ormuz como consecuencia de la guerra en Irán.