ANÁLISIS

¿A qué viene la extraña obsesión de Trump con los cuerpos de los hombres?

24 de octubre de 2026 16:25 h

0

Durante un mitin celebrado a principios de este mes en Youngstown, Ohio, para apoyar al senador republicano Jon Husted, Donald Trump abandonó, como con frecuencia, el discurso que tenía preparado.

El presidente estadounidense comentó que acababa de enterarse de que Husted había jugado al fútbol americano en la universidad. Trump, de 80 años, explicó que conocer ese detalle le había llevado a realizar una evaluación física de Husted.

“No suelo hacer esto con los hombres, pero empecé a examinar su cuerpo porque no sabía que era un gran atleta. Lo miré de arriba abajo. Le miré el trasero y... bueno, lo miré todo. Después, me fijé en sus manos. Mirad sus manos. Tiene algo así como... garras”, dijo Trump, en el tono propio de un admirador.

“Eres un gran atleta”, le dijo a Husted, de 59 años. “Felicidades”.

Ese es solo un ejemplo de las evaluaciones físicas, y cada vez más desquiciadas, que Trump está haciendo en las últimas semanas del cuerpo de hombres mientras recorre Estados Unidos sin rumbo fijo intentando recabar votos para candidatos republicanos antes de las elecciones de mitad de mandato del próximo 3 de noviembre.

Dado que las encuestas indican que los republicanos se enfrentan a dificultades en las urnas, no está claro si las inspecciones y comentarios laudatorios de Trump forman parte de una estrategia cuidadosamente elaborada o si simplemente se trata de un comportamiento habitual, pero en cualquier caso, no sería extraño que Husted, quien ha representado a Ohio en el Senado desde 2025, estuviera deseando que Trump dejara de prestar tanta atención a su físico. Por desgracia para él, parece poco probable que eso suceda, ya que Trump ha comenzado a hablar de los encantos de Husted incluso cuando hace campaña por otros candidatos en otros estados.

Así fue como quienes asistieron esta semana a otro mitin, en este caso en Kentucky, escucharon a Trump hablar de Husted, con otra evaluación de su aspecto que adquirió un tono casi más propio de un forense.

“Examiné su culo”, dijo el presidente refiriéndose a Husted, que no estaba ni mucho menos presente en el evento. “Luego observé los hombros. Le miré los pies. Le miré la mano. Le observé la línea de la mandíbula. Lo estudié. Tiene una buena mandíbula”.

Trump continuó: “Después le di una palmada en el hombro, y era como un trozo de acero. Todavía me estoy recuperando”.

Se espera que los demócratas se hagan cómodamente con el control de la Cámara de Representantes en los comicios que tendrán lugar en 10 días y se cree que incluso podrían hacerse con el Senado, ya que el partido tiene posibilidades de ganar en estados profundamente republicanos como Mississippi, Kansas y Kentucky. Esto ha dado lugar a una intensa actividad de campaña por parte de Trump, que ha instado repetidamente a los votantes a imaginar que él mismo aparece en las papeletas, pese a que su nivel de popularidad, según las encuestas, está en cifras históricamente bajas.

Está por ver si esta táctica de ensalzar el aspecto físico de los candidatos masculinos, que está dando lugar a comentarios e informaciones en todos los medios, puede cambiar la suerte de los republicanos, pero, en cualquier caso, Trump no da señales de que esté dispuesto a bajar el ritmo. Aunque el físico de Husted parece ser el que más le ha cautivado, el presidente ha demostrado tener ojos para más, pues otros candidatos también han llamado su atención. Entre ellos se encuentra Ed Gallrein, un exmiembro de los Navy SEAL de 68 años convertido en productor lechero.

“Es un hombre perfecto”, ha dicho Trump refiriéndose a Gallrein. El presidente recordó cuando buscaba un candidato para enfrentarse al congresista republicano en ejercicio Thomas Massie (a quien Trump no soporta) en Kentucky.

“Necesitaba dar con alguien bueno, y, de repente, este tipo aparece por la puerta”, comentó Trump sobre Gallrein. “Entonces, dije: ¡Mirad qué tipo tan magnífico!'”.

El inusual comportamiento de Trump no ha pasado desapercibido. Anderson Cooper, presentador estrella de la CNN, calificó a Trump como el “assman-in-chief” (hombre de los culos en jefe) mientras emitía diversos fragmentos de los comentarios del presidente en su programa.

“No hay nada inusual, y, desde luego, nada gay, en un presidente que baila a diario al ritmo de 'YMCA' y que ha expresado públicamente su deseo de volver a ver a Betty Buckley, un icono de la comunidad LGTBI, en 'Cats'”, señaló Cooper, que es homosexual.

Por su parte, en Fox News, el presentador Jesse Watters intentó normalizar los sorprendentes comentarios de Trump de las últimas semanas: “Trump dice muchas cosas que todos pensamos, pero que no decimos. A veces suena un poco gay. Pero él puede permitírselo porque es heterosexual”, afirmó.

“Así es como hablan los hombres”, continuó Watters. “Lo que quería decir es que este tal John Husted es un atleta fenomenal; fue un jugador destacado a nivel nacional en la posición de 'cornerback', campeón nacional y jugador de fútbol americano de tercera división. Tiene lo que hay que tener”.

En cualquier caso, hemos llegado a un punto en el que las digresiones de Trump para comentar el aspecto físico de los candidatos de su partido se han convertido en un elemento tan habitual en sus discursos como sus oscuras advertencias de que los demócratas pretenden transformar Estados Unidos en una mezcla entre la Camboya de Pol Pot y la Australia de 'Mad Max'.

El pasado viernes, durante un mitin en Dalton (Georgia), Trump habló sobre los diferentes atractivos de Jon Ossoff —senador demócrata por ese estado, de 39 años— y de Mike Collins, su contrincante republicano, un hombre de maneras rígidas que luce un cabello blanco peinado con un estilo que recuerda al corte tipo 'mullet'.

Al principio de su discurso, Trump interrumpió su llamamiento a que la gente “saliera a votar” y comparó el aspecto de Ossoff con el de Pee-wee Herman, un personaje cómico cuya popularidad alcanzó su punto álgido a mediados de la década de 1980.

“Alguien dijo que es un hombre atractivo”, comentó Trump sobre Ossoff. “Yo no creo que sea un hombre atractivo. De hecho, creo que Mike Collins sí es un hombre atractivo; es un hombre hecho y derecho. Es un hombre hecho y derecho. De Ossoff no estoy tan seguro”.

A continuación, Trump centró su atención en Rick Jackson, el multimillonario republicano de 72 años que se postula para gobernador de Georgia. “La verdad es que considero que Rick Jackson es un tipo muy apuesto, distinguido y de muy buen ver”, remató.

Los ejemplos de comentarios de este tipo no cesan. Tim Sheehy, senador estadounidense por Montana, fue calificado por Trump como “un tipo muy apuesto”. Un grupo de generales, cuya identidad no reveló, fueron descritos como “tipos guapos”. También hubo elogios para el “hijo de buen ver” del cantante y activista del Partido Republicano Ted Nugent.

Este patrón de comportamiento quizá alcanzó su punto álgido durante un mitin celebrado este mes en Oklahoma. En medio de su discurso, Trump interrumpió lo que tenía previsto decir para elogiar a tres “tipos grandes, fuertes y guapos” a quienes había visto esperando en la fila fuera del recinto.

“¿Dónde están?”, preguntó Trump a la multitud. “Es imposible no verlos: unos tipos de Oklahoma grandes, fuertes y guapos”.

A continuación, Trump hizo subir a dos hombres al escenario.

“¡Vaya par de ejemplares!”, dijo Trump. “¡Guau!”.

El público respondió con carcajadas nerviosas, sin saber muy bien cómo reaccionar ante una escena tan sorprendente. Pero, tal vez, no es ya tan extraña. Quizá no sea más que la culminación natural de la creciente fascinación de un hombre por los traseros, las líneas de la mandíbula y los hombros firmes como el acero; una obsesión que Trump parece disfrutar, pero que difícilmente ayudará a los candidatos republicanos en la cita con las urnas del 3 de noviembre.