Los bomberos acuden al juzgado para que el Ayuntamiento de Logroño cumpla una sentencia dictada en abril
Los bomberos del Ayuntamiento de Logroño exigen al Consistorio que cumpla íntegramente la sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja que le obliga a destinar los fondos procedentes de las contribuciones especiales de UNESPA, que son aportaciones económicas que las entidades aseguradoras destinan a los Ayuntamientos y Administraciones Públicas, a mejorar el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento y a elaborar el Plan de Parque.
La sentencia es firme desde abril de 2026, pero el equipo de Gobierno municipal sigue sin cumplir íntegramente lo establecido en el fallo judicial. Ante esta inacción, los bomberos han decidido solicitar al juzgado la ejecución de la sentencia para exigir al Ayuntamiento que cumpla con sus obligaciones y destine los fondos UNESPA a mejorar los medios materiales del servicio y elabore el Plan de Parque.
El delegado de UGT, Alfonso Bustillo, y el de CCOO, Pedro García; ambos bomberos del Ayuntamiento de Logroño, han instado este viernes al Consistorio capitalino a modificar e incorporar en sus próximos presupuestos municipales las siguientes cantidades dinerarias para cumplir con la sentencia del Tribunal Contencioso-Administrativo del TSJR.
Los representantes de los bomberos han denunciado que el Ayuntamiento de Logroño únicamente reconoce la obligación de destinar 884.188,63 euros correspondientes al ejercicio de 2026, pese a que la sentencia confirma la obligación de dedicar los fondos UNESPA de los últimos cuatro años a mejorar el servicio. Los ingresos correspondientes a 2021, 2022, 2023 y 2024 ascendieron a 2.866.797,74 euros, a los que deben sumarse las cantidades de 2025 y 2026. En conjunto, el importe supera los 4,5 millones de euros.
Bustillo y García han recordado que la resolución judicial no obliga a modificar los presupuestos de ejercicios anteriores, algo que alega el Ayuntamiento, sino a aportar las cantidades necesarias para cumplir la finalidad legal de estos fondos: dotar al servicio de los medios materiales que necesita para atender las emergencias con garantías. Entre las principales carencias, han señalado la antigüedad de parte de la flota, con vehículos que superan los 30 años de servicio, y la necesidad de incorporar un camión de salvamentos que permita intervenir en accidentes de varios vehículos o atender dos rescates simultáneos.
También han reclamado una auto escala de pequeñas dimensiones para acceder a calles estrechas de Logroño y de los municipios a los que presta servicio el parque. A estas carencias se suman la falta de equipos de apuntalamiento para intervenir en derrumbes, de medios específicos para actuar ante accidentes con mercancías peligrosas y de una sala de descontaminación de los equipos de intervención.
Los representantes de los trabajadores han puesto como ejemplo una intervención reciente por un escape de cloro en las piscinas de Viana, en la que hubo varias personas afectadas, entre ellas menores, y los bomberos no disponían de detectores adecuados para ese tipo de gas. De este modo, Bustillo y García han considerado injustificable que, existiendo fondos que deben destinarse legalmente a mejorar el servicio, los profesionales sigan trabajando con medios insuficientes para responder a emergencias cada vez más complejas.
Sin Plan de Parque y con falta de personal
En cuanto a la falta de planificación, han denunciado que el Ayuntamiento sigue sin elaborar el Plan de Parque, un documento que debe establecer las necesidades del servicio en materia de personal, medios materiales, formación, prevención y organización. La ausencia de este plan impide definir qué recursos necesita Logroño para garantizar una respuesta adecuada ante las emergencias actuales y futuras.
Además, los representantes han incidido en que el volumen de trabajo ha aumentado considerablemente. El servicio ha pasado de unas 1.200 intervenciones anuales a alrededor de 1.900, sin que los mínimos operativos hayan crecido al mismo ritmo. Además de los incendios y accidentes habituales, los bomberos atienden nuevas tipologías de actuación, como incendios de vehículos eléctricos, rescates de animales, retirada de nidos de avispa asiática e intentos autolíticos. También deben responder a fenómenos meteorológicos adversos más virulentos, incendios de vegetación de gran intensidad y un mayor número de emergencias simultáneas.
Pese a este incremento de la actividad, la plantilla operativa cuenta con solo 62 efectivos, frente a las 78 plazas previstas, y los bomberos consideran necesarios al menos 90 para atender adecuadamente las necesidades del servicio. Los mínimos operativos siguen siendo de ocho bomberos, una cifra establecida en 1989. Esta situación obliga al parque a trabajar con esos mínimos durante el 80-90 por ciento de los días del año y a recurrir habitualmente a servicios extraordinarios para cubrir las necesidades operativas.
La falta de personal también obliga a los jefes de grupo a asumir funciones de superior categoría, dificulta la concesión de permisos y agrava los problemas de organización. A ello se añaden la insuficiencia de personal técnico y directivo, las deficiencias en la planificación de la formación y la preparación física y la falta de recursos en prevención de incendios, con un único técnico cuya continuidad está próxima a finalizar. Bustillo y García han advertido de que la combinación de una plantilla insuficiente, vehículos y equipos obsoletos y ausencia de planificación expone a los trabajadores a riesgos evitables y compromete la seguridad y la rapidez de respuesta ante incendios, accidentes de tráfico, derrumbes o intervenciones simultáneas. Por ello, los bomberos de Logroño exigen al Ayuntamiento que cumpla la sentencia firme cuanto antes.