Conciertos en casas indianas y rincones de la naturaleza: Sierra Sonora celebra a final de mayo su edición de primavera
Sierra Sonora vuelve esta primavera reafirmándose en una idea que lo define desde el principio: crecer solo hasta donde el lugar lo permite, sin forzar el ritmo ni desdibujar aquello que lo hace distinto. Después de una edición de invierno que volvió a confirmar su peso dentro del mapa cultural riojano, el festival regresa del 29 al 31 de mayo con esa misma manera de entender la música y el territorio.
Durante tres días, los conciertos volverán a repartirse entre jardines, casas indianas y rincones de la sierra, en un formato que no se parece al de los grandes recintos ni al de los festivales al uso. Aquí todo sucede de otra manera: las distancias son cortas, los tiempos van más despacio y cada actuación encuentra su sitio en el paisaje que la rodea.
Esa escala también marca la experiencia de quien llega hasta Viniegra de Abajo. El alojamiento en el entorno es limitado, por lo que conviene planificar la escapada con antelación. Para facilitar la llegada, el festival habilitará una zona de acampada, aparcamiento para caravanas y furgonetas, además de autobuses de ida y vuelta desde Logroño, además de autobuses de ida y vuelta desde Logroño, gracias a la colaboración con el IRJ, Carné Joven y Caja Rural de Navarra.
La programación de primavera sigue esa misma lógica y encuentra en Silvana Estrada una de sus presencias más naturales. La mexicana llega a Viniegra de Abajo con Vendrán suaves lluvias, el disco que publicó en 2025, en un formato que favorece precisamente lo que atraviesa su música: la contención, el detalle y la escucha. Neomak aparece por otro camino, pero no por eso desentona. El grupo vasco presentará Lazturak Orbain, un trabajo reciente en el que la electrónica y el pulso de la tradición dialogan sin solemnidad y sin disfraz folclórico. En un festival como este, donde el territorio pesa de verdad y no como mero decorado, esa manera de tratar la raíz —sin miedo a moverla, sin convertirla en pieza de museo— encaja especialmente bien.
Desde Galicia llegan dos nombres que hoy están diciendo cosas de peso dentro de la música de raíz. Caamaño & Ameixeiras siguen desplegando el imaginario de Quitar o aire, un disco que llevó la tradición gallega hacia un terreno más arriesgado y más abierto. De Ninghures aterriza, además, en uno de esos momentos en los que una banda deja de ser promesa para convertirse en evidencia: hace apenas unos días se llevó el Premio MIN 2026 a Mejor álbum en gallego por Feira.
Marte Lasarte aporta una escritura más contenida, más de ir calando que de imponerse, mientras que Drugos mete electricidad y un punto de aspereza en un cartel que no quiere moverse todo el tiempo en la misma temperatura. Bárbara Gartland, A-Theo y Jimmy Twice completan una edición de primavera bien pensada, con nombres que no están ahí para rellenar huecos, sino para dibujar una escucha con sentido.
Parte del contexto de Sierra Sonora también está en los espacios. La Casa Montero volverá a ser uno de los puntos centrales de esta edición, sumando a los conciertos el peso de un lugar con historia y reforzando esa relación entre patrimonio, paisaje y música. Sucede lo mismo con el resto del festival. Cada actuación se plantea en un espacio determinado, con todo lo que eso implica. No se trata solo de dónde se toca, sino de cómo cambia la escucha cuando el concierto ocurre ahí y no en cualquier otro sitio.
Y es que Sierra Sonora no se limita a la programación musical. La gastronomía local forma parte de la experiencia, con la participación de restaurantes de la zona, foodtrucks y una caldereta popular con fines benéficos. Todo suma en la misma dirección: la de un festival que no aterriza sobre el territorio, sino que se construye con él.
También por eso el festival cuida especialmente cómo se llega y cómo se vive la escapada. Con zona de acampada, aparcamiento para caravanas y furgonetas, además de autobuses de ida y vuelta desde Logroño, gracias a la colaboración con el IRJ, Carné Joven y Caja Rural de Navarra.