La mitad de los españoles sufre síndrome postvacacional

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El 50 por ciento de los españoles que vuelven al trabajo tras un periodo de vacaciones sufre síndrome postvacacional, un trastorno que tiene una duración aproximada de dos semanas y que genera en el afectado tristeza, decaimiento, astenia, apatía, irritabilidad, ansiedad, insomnio, dolores musculares, tensión problemas digestivos, náuseas, palpitaciones, taquicardias o sensación de ahogo, según explican los especialistas del área de Psicología de Antiaging Group Barcelona en la Clínica Tres Torres.

Este síntoma aparece por un cambio de rutinas y un “sentimiento negativo” producido por la forma negativa de construir la realidad, generando que la incorporación se convierta en una situación que no produce satisfacción, señalan. No obstante, apuntan, “la incapacidad de adaptación tras la terminación del periodo vacacional y el regreso a la rutina diaria no es una depresión”.

“Simplemente son un conjunto de síntomas que se activan ante una situación que no satisface, como una reacción normal, que no se puede considerar patológica”, subraya la especialista de Antiaging Group Barcelona la doctora Emma Ribas. Aunque, “si los síntomas persisten, es recomendable recurrir a un especialista para analizar qué es lo que ocurre”, aconseja.

En este sentido, las personas más propensas a sufrir el síndrome post vacacional son aquellas que ya tenían problemas en el trabajo o en su rutina diaria y que al volver a su realidad, tras los días de descanso, tienen que enfrentarse de nuevo a ellos, indica esta experta.

A la hora de superar este síndrome, la doctora Ribas recomienda que los días previos a la finalización del periodo vacacional se afronte que hay que volver a la rutina diaria con una actitud positiva. Buscar gratificaciones del regreso es una ayuda para tener una visión positiva ese momento, aunque si se es propenso a sufrir los síntomas de este síndrome lo mejor es planificar unas vacaciones repartidas en el tiempo.

Del mismo modo, es aconsejable incorporarse en la rutina de forma gradual, en la medida de lo que sea posible y no ponerse presión desde el inicio, ya que hay que ser conscientes de que el rendimiento “irá aumentando gradualmente”. Asimismo, Ribas subraya que también es importante favorecer una buena comunicación con el entorno y asegurarse de que detrás del síndrome no subyace una patología más severa, como la depresión, antes de tomar medidas para atajarlo.