Tiempo de descuento

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El mal tiempo y la amenaza de una crisis económica en ciernes han afectado, y de qué manera, al comercio. Las prendas de la temporada de verano apenas se han movido de las estanterías. Ahora, en los días previos a que comience el periodo de rebajas, los establecimientos aprovechan la anhelada subida de los termómetros para adelantar los descuentos y empezar a fomentar la venta.

“Siempre hay negocios que se anticipan con ofertas y promociones antes del periodo oficial de rebajas”, reconoce Miguel Rosel, presidente de 'Logroño Unido', asociación que agrupa a un millar de comercios logroñeses.

Llamativos carteles con un 20, 30 e incluso un 50 por ciento de descuento cuelgan ya de los escaparates de la capital riojana invitando a consumir. Y es legal. Mientras no se utilice el término 'Rebajas', la Ley de Comercio permite que los establecimientos utilicen este tipo de 'argucias' para captar clientes, siempre y cuando los derechos de los consumidores no queden mermados.

Y eso, por norma general, se cumple. “Prácticamente no hay quejas al respecto”, asegura Álvaro Granell, presidente de la Unión de Consumidores de La Rioja. Todo lo contrario: si alguien sale beneficiado del adelanto de las rebajas, ése es el ciudadano. “Y es que las rebajas llegan tardísimo”, reivindica Granell, que insiste en la necesidad de plantearse celebrarlas antes. Sin embargo, según se lamenta, la Mesa de Comercio jamás llega a un acuerdo sobre la materia.

Así las cosas, con títulos tan diversos como 'Descuentos de Primavera', 'Los 15 días de la Moda', 'Gran Oportunidad' u 'Oferta', los comercios logroñeses calientan motores para la entrada oficial de las rebajas, el próximo martes, 1 de julio.

UNA MALA RACHA

El periodo de descuentos, que se extenderá hasta el 31 de agosto, llegará a unas tiendas anhelantes de ingresos. “Este año serán unas rebajas un tanto peculiares porque el tiempo no ha acompañado y va a haber un gran stock en los establecimientos”, reconoce Rosel. Las prendas de verano, la ropa de baño e incluso algunos alimentos tan típicos de las épocas de calor como la sandía o el melón apenas se han vendido.

Sin embargo, Rosel confía en la recuperación del balance de cuentas de los comercios. Lo cree entre otras cosas, porque, en previsión a una posible bajada de consumo, muchos comerciantes de Logroño echaron mano de la cautela e hicieron menos acopio de mercancía al inicio de temporada.

También, por las ventajas añadidas que posee el comercio pequeño frente a la gran superficie. “Somos más en número, diversidad de productos y ofertas”, asegura. Mientras en las cadenas verticales, las rebajas comienzan tímidamente -con un 20 por ciento de rebaja, por ejemplo-, el establecimiento de ciudad alcanza, a veces desde el primer día, descuentos de hasta un 50 por ciento.

Asimismo, mientras las grandes superficies optan por cerrar rápidamente el periodo de rebajas y pasar a la siguiente temporada, es cada vez más frecuente que el comercio pequeño haga convivir las prendas rebajadas y las de nueva línea en sus escaparates. “Es ya tónica general que a partir del 15 julio exista esa doble diferenciación que permite que la oferta y el interés sea mayor”, afirma el presidente de Logroño Vivo.

“Incluso, hay fabricantes que de manera habitual lanzan al mercado productos 'de refresco' (sobre todo en comercio textil), especialmente para estas fechas”, apostilla Rosel. Prendas de entretiempo, a medio camino entre el verano y el otoño, sin rebajar, que comparten espacio junto a los productos con descuento. Mil y una maneras de tratar de 'quitar polvo' a la caja.