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Los músicos de Oslo Ovnis corren 200 kilómetros hasta el Sonorama para “celebrar la vida” tras superar dos graves baches de salud

Los cinco integrantes de la banda riojana Oslo Ovnis correrán este sábado los casi 200 kilómetros que separan su local de ensayo en Ábalos y Aranda de Duero. Alrededor de una maratón por persona que se realizará en modalidad de relevos. Una “locura”, como reconocen, que esperan con muchas ganas porque con ella quieren dar un mensaje de superación, agradecimiento a la sanidad pública y solidaridad.

La promesa de cumplir este reto surgió hace justo un año en la habitación de un hospital. Aitor, el batería de la banda, fue diagnosticado por sorpresa con una cardiopatía congénita asintomática en una visita rutinaria al médico. “Me operaron a corazón abierto en junio del año pasado. Cuando mis compañeros vinieron a visitarme a la UCI, todavía medio anestesiado, les solté: 'Chavales, si el año que viene tocamos en el Sonorama, nos vamos corriendo desde el local hasta Aranda para celebrar que todo ha salido bien'”, recuerda Aitor.

Operación a corazón abierto y un grave trombo

No era el primer susto médico del grupo. Poco antes, Israel, el cantante y médico de profesión, pasó por el hospital tras sufrir un grave trombo en el brazo que obligó a extirparle una costilla. “Parecía que nos había mirado un tuerto, así que este reto es la manera de celebrar que estamos vivos y con salud”, apunta el guitarrista Kevin Las Heras. Recuerda que la intervención de Aitor supuso un shock para este grupo en activo desde hace diez años, les obligó a parar durante casi un año en pleno momento frenético de conciertos y este golpe les convenció rápidamente de que “había que dar gracias a la vida” de que todo estaba bien.

No obstante, para entonces, aquello era más una promesa al aire porque tomar en el Sonorama era todavía el mayor sueño de la banda. Pero seis meses después, recibieron la confirmación oficial: estaban dentro del cartel del Sonorama Ribera 2026. “Ahí se activó la maquinaria y nos preguntamos si íbamos a cumplir las promesas o no. Y sí, llevamos nueve meses entrenando”, explica Kevin. Inicialmente, pensaron en llegar corriendo el día antes del concierto, pero la logística y el esfuerzo físico aconsejaron adelantarlo de forma simbólica a este fin de semana. “Pensamos que correr en agosto 200 kilómetros antes de uno de los conciertos más importantes de nuestra vida, quizás una locura demasiado grande”, apunta del cambio de planes.

Reto solidario

La salida será este sábado a las 3:00 de la madrugada desde Ábalos. A partir de ahí, los músicos se irán relevando en tramos de unos 35 o 40 kilómetros con el objetivo de cruzar la meta en Aranda de Duero en torno a las 11:00 de la noche. No estarán solos: amigos, familiares y vecinos de las localidades por las que pasarán se sumarán a realizar kilómetros simbólicos de apoyo. Para combatir el desgaste físico, contarán con dos vehículos de apoyo con avituallamiento continuo, sales y geles, además de vigilar de cerca las temperaturas, que se esperan más bajas que las de los últimos días de ola de calor..

El reto ha adquirido una dimensión completamente benéfica. Todo lo que se recaude a través de las donaciones de la carrera, sumado al propio caché de la banda en el festival y a una aportación económica que realizará la dirección del Sonorama, se destinará íntegramente a la Fundación Menudos Corazones, que ayuda a niños y jóvenes con cardiopatías congénitas.

Somos un grupo de cinco amigos que llevamos toda la vida juntos; lo que le pasa a uno, le pasa a todos

“Somos un grupo de cinco amigos que llevamos toda la vida juntos; lo que le pasa a uno, le pasa a todos”, confiesa Aitor, del que sus compañeros dicen que se encuentra “como un toro”, lleva una vida completamente normal y es el que más en forma está, a pesar de que los cinco están muy vinculados al deporte. Además, la banda vinculada al sector sanitario —Israel es médico; Javi y Kevin son farmacéuticos— y tras las atenciones médicas que requirieron los músicos, el reto es también un agradecimiento y un homenaje a la sanidad pública, que le “ha salvado la vida”, tal y como dice Aito

Esta paliza física servirá también de entrenamiento para afrontar el verano más exigente de su carrera. Tras un 2025 tranquilo por las recuperaciones médicas, Oslo Ovnis se encuentra inmerso en una intensa gira por los principales festivales del país. Tras dos años sin subirse a los escenarios de la capital, Oslo Ovnis ofrecerá un concierto en la Sala Rever de Logroño el próximo 20 de noviembre, una cita muy especial donde reencontrarse con su público local tras firmar un año que jamás olvidarán.

Antes, y aunque la intensa agenda de trabajo y conciertos no les está dejando tiempo para pensar mucho en ello, tienen en el calendario marcado de forma especial el 8 de agosto, el día de su actuación en el escenario de Aranda de Duero. “El Sonorama es el concierto más importante de nuestras vidas hasta la fecha, el sueño de cualquier banda”, coinciden. Para entonces, ya habrán llegado -unas semanas antes- corriendo hasta la Plaza del Trigo, y aunque no saben en qué estado se encontrarán, esperan que haya gente y seguro que se animan a cantar. 200 kilómetros de “correr por correr”, según dice Kevin, de que irán documentando en directo en redes sociales, pero que realmente son mucho más que eso: 200 kilómetros de correr para dar gracias a la vida por poder volverse a subir al escenario. Al escenario más importante de su carrera.