Oficios tradicionales y empresarios innovadores se salvan de la crisis

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Dicen en China que crisis es sinónimo de oportunidad, y por ello utilizan palabras muy similares para hablar de ambos conceptos. Aunque la relación pueda parecer arriesgada a la luz de los desoladores datos que arroja la crisis, lo cierto es que, para algunos comercios y empresarios las oportunidades crecen al mismo ritmo que el paro y suben al tiempo que baja el consumo general.

Este es el caso de aquellos que se atrevieron a probar suerte en Internet para montar un negocio. Jorge Castrillón entró en la red hace cinco años para organizar, a través de la web, un gabinete de consulta nutricional y de venta de complementos alimenticios. Además, en su página se ofrece trabajo para aquellos que quieran ganar dinero de forma cómoda, desde casa. “Desde que ha empezado la crisis llama mucha más gente para interesarse por el trabajo. Suele ser gente que quiere unos ingresos extras, amas de casa que sólo pueden trabajar desde allí... Ahora, cada vez más, llama gente que está en el paro”, explica. El negocio de Castrillón sigue creciendo a pesar de los malos tiempos: “menos que antes, un 8 % en vez del 10 %, pero crece”. Para él, el truco está en que Internet es el medio más utilizado y “da la posibilidad de expandirse sin invertir dinero”.

Y junto a los negocios que se adaptan a los nuevos tiempos, sobreviven los oficios de toda la vida. Es el caso de las costureras, que ahora reciclan la ropa vieja para transformarla en modelos a la altura de las nuevas temporadas. “El arreglo estrella para el verano es cortar los pantalones largos y convertir en camisas sin mangas las camisas de manga larga”, cuenta Luisa Jiménez, empleada de 'Roscevi' en Logroño. En 'A tu medida' no dan a basto: “Trabajamos al 100% e incluso más”, cuenta la modista Pilar Bazo. Y Milagros Martínez, de 'Pequeña costura', lo corrobora: “Hemos tenido que trabajar bastante más. Aunque ahora se nota que hay menos gente por ser verano, en San Mateo ya empezará la temporada alta”.

También los talleres de reparación o tiendas de productos baratos triunfan cuando el dinero escasea. En 'Juan Carlos González Arija', por ejemplo, se repara casi cualquier cosa. “La gente arregla hoy en día todo. Traen lámparas viejas o cafeteras roídas que han aprovechado hasta el límite y eso cuando ya ven que en casa no lo pueden arreglar”, explica una empleada de este taller. Además, en Arija no se cobra la mano de obra por los arreglos y eso, unido a que se venden productos (ollas, baterías o cazuelas) con un 60% de descuento por tener algún defecto estético, ha hecho que en tiempos de crisis los clientes acudan como moscas. “Si antes llenábamos un libro de 80 recibos cada dos meses, ahora completamos uno al mes. A veces más”. La reparación de ordenadores también está en alza. En 'Movisoft' reconocen que la gente “gasta más en accesorios cuando se rompen y también en arreglos, porque siempre va a ser más barato que un ordenador”. No ocurre lo mismo, sin embargo, con los talleres de automóviles. “Los conductores recortan en mantenimiento y no se dan cuenta de que luego la avería va a ser más cara y lo van a tener que arreglar todo de golpe”, advierte Sergio Benito, de 'Talleres Herogar'.

Otro sector tradicional que se ha visto recompensado en estos tiempos ha sido el de los libros, aunque relativamente. Parece que la gente, al tener menos calderilla para salir a tomar algo, pasa más tiempo en casa con un libro entre las manos. En la 'Librería Hijazo', la venta de novelas en oferta ha subido un 30 %. Sin embargo, la gente sigue escatimando en gastos y los libros a precio normal se compran menos que antes. “Los clientes me los piden más baratos, regatean”, comenta la encargada, Natividad Hijazo.

Pero aparte de los negocios típicos que se espera que suban cuando la economía desciende, están las sorpresas. Por ejemplo, la de las casas móviles, eso sí, de segunda mano, que ahora se adquieren como primera vivienda. El encargado de 'Casas Móviles Duque', en Granada, afirma que la demanda ha crecido ya que por un precio asequible (entre 10.000 y 20.000 euros), se puede comprar una casa para una familia de unas cinco personas. “La diferencia de precio entre una nueva y la de segunda mano ronda entre el 60 y el 90 por ciento. Las nuevas tienen todo el confort de una casa normal, pero cuestan entre 35.000 y 40.000 euros”, explican desde la empresa. Los talleres de reparación de caravanas tampoco se han visto afectados por la crisis. Según Fidel Rioja, dueño de 'Talleres Rioja' en Santo Domingo de la Calzada, “el negocio no ha subido, pero sigue igual”. Según él, al ser una empresa exclusiva, pues “sólo hay dos o tres más en España”, la demanda sigue siendo más o menos la misma.

El panorama es variado y muestra que, en tiempos de crisis, puede haber oportunidades en muchos sectores en contra de lo que vaticinan las estadísticas. Según informa Florencio Nicolás, director de la Cámara de Comercio, “el pequeño comerciante es el primer afectado y en mayo el comercio minorista se situaba en un -10,2 en La Rioja y en un -8,3 a nivel nacional”. Así mismo, los escalofriantes datos sobre la los autónomos muestran su precaria situación. Sin embargo, estos ejemplos de pequeños negocios muestran que escaparse de las predicciones oficiales es difícil, pero no imposible. El mismo Nicolás reconoce que “son pocos los negocios que se salvan, pero algunos lo logran, como los outlets o tiendas de descuento y los básicos como alimentación o sanidad”. Asimismo reconoce que “Internet y algunas promociones de venta directa superan los malos tiempos”, lo que demuestra que, si las ideas se adaptan a la crisis, pueden convertirse en oportunidades.