Pudo haberse salvado

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Natasha Richardson, la difunta esposa del actor Liam Neeson, podría haber salvado su vida después del trágico accidente de esquí que sufrió el 16 de marzo. Según la transcripción de la conversación de los servicios de emergencia, la actriz rechazó un examen médico 'in situ' que podría haber evitado el empeoramiento de sus lesiones.

Richardson, de 45 años y madre de dos hijos de 13 y 12 años, sufrió el accidente el pasado 16 de marzo, mientras se encontraba en la estación de esquí Mont-Tremblant de Quebec, Canadá. Al parecer, según informó en su día la estación, el siniestro se produjo cuando la actriz asistía a una clase y se deslizó sola por la pista.

En el momento del accidente, y según la transcripción de la conversación que mantuvieron los servicios de emergencia en el lugar de los hechos, la actriz rechazó un examen médico 'in situ' en profundidad que podría haber detectado el derrame cerebral que sufrió posteriormente, según informaciones de 'Hollywood.com'.

Al parecer, Richardson no le dio mayor importancia al golpe en la cabeza, pero poco después empezó a sentirse desorientada, sin saber dónde estaba o qué le había pasado. En la llamada que se realizó al hospital desde la ambulancia que trasladaba a la actriz, ya se advertía que la situación de la mujer parecía muy grave.

Richardson falleció dos días después de sufrir el accidente y fue enterrada el 22 de marzo en la iglesia episcopaliana de St.Peter, en Milbrook, Nueva York, en medio de una gran conmoción por parte de su marido y sus dos hijos, Michael y Daniel.