La nueva normativa de la DGT que protege a los peatones y cambia los semáforos
Los peatones son uno de los colectivos sobre los que pone el foco la reforma del Reglamento General de Circulación que entró en vigor el 1 de octubre. Entre las novedades que les afectan directamente figura un cambio en los cruces regulados por semáforos: como norma general, la luz ámbar intermitente para los vehículos no podrá coincidir con la luz verde no intermitente para los peatones. A esta modificación se suman la prioridad peatonal en las calles con plataforma única y el reconocimiento de los denominados caminos escolares seguros.
El cambio busca evitar que peatones y vehículos reciban simultáneamente señales que les permitan avanzar, aunque los conductores estén obligados a ceder el paso. Pere Navarro, director de la Dirección General de Tráfico (DGT), resumió el objetivo de la reforma en una entrevista en El món a RAC1: “Si está verde para los peatones, tiene que estar rojo para los coches. Y cuando se ponga verde para los coches, estará rojo para los peatones”. Navarro defendió que se busca un sistema “claro y nítido” que evite situaciones equívocas y reduzca el riesgo para quienes cruzan la calzada.
Según el responsable de Tráfico, la modificación responde a “un cambio de filosofía y de prioridades” en la movilidad. “La fluidez del tráfico pasaba por encima de todo, y ahora priorizamos la seguridad vial”, explicó en la emisora. Navarro sostiene que la coexistencia del verde peatonal con el ámbar intermitente de los vehículos “genera riesgo” y señaló que esta configuración “en Europa se ha ido suprimiendo poco a poco”. La reforma se enmarca en un reglamento que incorpora por primera vez la definición formal de “usuario vulnerable de la vía”, categoría en la que se incluyen los peatones, con especial atención a menores, personas mayores y personas con discapacidad.
Los ayuntamientos tendrán que adaptar los semáforos
La entrada en vigor de la normativa no supone, sin embargo, que todos los cruces afectados cambien de forma inmediata. Los ayuntamientos necesitan tiempo para adaptar las instalaciones y la aplicación de la medida ya ha generado dificultades en algunas ciudades. Según recoge RAC1, en Barcelona hay unos 1.550 semáforos afectados y el Ayuntamiento ha solicitado una moratoria. Fuentes municipales citadas por la emisora sostienen que una aplicación estricta reduciría la capacidad de algunas vías, aumentaría la congestión y obligaría a introducir nuevas fases y ciclos semafóricos más largos, con menos tiempo en verde también para los peatones.
La DGT contempla que puedan existir excepciones en determinados cruces, pero deberán estar justificadas. Navarro explicó que estas podrían plantearse cuando el cambio genere “más inconvenientes que las ventajas”, aunque para ello será necesario “un informe técnico contundente que lo justifique”. El director de Tráfico añadió que el organismo está en contacto con el Ayuntamiento de Barcelona y prepara una instrucción para ayudar a los municipios a garantizar el cumplimiento de la nueva regulación.
Los peatones ganan prioridad en las calles con plataforma única
La reforma incorpora además otra modificación que afecta directamente a quienes se desplazan a pie. Los peatones pasan a tener prioridad en las calles con plataforma única, es decir, aquellas en las que la acera y la calzada se encuentran al mismo nivel. La norma también dota de entidad jurídica a los caminos escolares seguros, entendidos como vías acondicionadas para que los menores puedan acceder a los centros educativos a pie, en transporte público o mediante medios de movilidad no motorizados.
Estas novedades forman parte de una reforma que pretende reforzar la protección de los usuarios vulnerables de la vía. Además de los peatones, esta categoría incluye a ciclistas, usuarios de vehículos de movilidad personal y conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores. La DGT plantea el nuevo reglamento como un cambio de enfoque frente al modelo tradicional centrado en la carretera y el vehículo, situando a las personas y sus distintas formas de desplazarse en el centro de la regulación.
La modificación de los semáforos es, por tanto, una de las medidas con las que la DGT busca reducir los puntos de conflicto entre vehículos y peatones en las ciudades. Navarro explicó que los cambios se han aprobado después de “dos años de reuniones y recogida de propuestas entre asociaciones de usuarios de motos, bicicletas, patinetes y peatones”. El director de Tráfico admite que las nuevas reglas pueden generar inicialmente rechazo por modificar situaciones ya asentadas, aunque considera que el siguiente reto será explicar su funcionamiento y conseguir que terminen integrándose en la movilidad cotidiana.
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