La portada de mañana
Acceder
Trump, atrapado en la guerra a la que le empujó Netanyahu
Crónica - 'La llave de judo de Junts a Feijóo', por Neus Tomàs
Opinión - 'Como si a los corruptos les importara la corrupción', por Rosa M. Artal

Como si a los corruptos les importara la corrupción

2 de junio de 2026 22:03 h

0

Partamos de una premisa que no admite duda: la corrupción política es inadmisible en todos los casos y una de las peores traiciones a los votantes al valerse de su confianza para robarles o robar gracias a ellos. Ahora bien, quien crea que se quiere tumbar al gobierno de Sánchez por corrupción, supuesta o cierta, es que no vive en este mundo. El grupo de quienes lo intentan con más ahínco permite afirmar que no pueden presumir precisamente de honestidad. El problema añadido es que todo esto nos daña como país sin que le importe lo más mínimo a sus autores. Y tampoco que, junto a las injerencias externas que amparan, estemos en una situación complicada.

España ha sido considerada ancestralmente como un país corrupto. La picaresca española no fue ningún halago al ingenio precisamente, aunque así haya querido interpretarse. Y todavía hoy supera en esa lacra a sus socios europeos y a los miembros de la OCDE. Precisemos que se mide en términos de percepción de la corrupción, no tanto en datos. Para colmo, la lucha política ha conseguido catapultar a la esfera internacional cómo se roba aquí o cómo se acusa de robar que no es lo mismo, amplificando el estigma.

Contaba en uno de sus excelentes artículos en La Vanguardia Enric Juliana que “En todas las cancillerías europeas han tomado nota: en el marco de la actual tensión con la Unión Europea, los Estados Unidos de Trump pueden realizar acciones de inteligencia sobre políticos europeos previamente ­señalados.” Añadía que Giorgia Meloni rechazó concertar una entrevista con Pedro Sánchez para no enfadar a Trump. Más de lo que está con ella porque el viejo Donald requiere adoración absoluta y no le parece que le dedica suficiente la presidenta italiana.

No deja de ser curioso. Si nos atenemos al saqueo que perpetra Donald Trump en su presidencia, Estados Unidos podría ser quien ostentara el liderazgo como el país más corrupto del planeta, pero de momento algunas instituciones se mantienen en pie. Los gobiernos de ultraderecha de Latinoamérica también se lo están llevando crudo -dado que es una cualidad inherente a esa ideología- pero ya tienen mucho más podridos otros estamentos del Estado. No olvidemos que a Orbán lo echaron a votos como puntapiés de Hungría por la corrupción tanto o más que por sus medidas autoritarias.

Pues resulta que quienes mandan son ellos. ¿No les da vergüenza a quienes lo amparan lo que hace Trump con Venezuela? Porque desde el país tomado avisan a las aerolíneas de que deben pagar directamente a EEUU el combustible que compren a Caracas. Trump ha vuelto a pedir también que Canadá sea el Estado 51 de la Unión que preside. No para. En estas condiciones es una paradoja que la mano de la Seguridad Nacional de esos Estados Unidos, tan poco ejemplares hoy, haya sido decisiva para imputar al expresidente español Rodríguez Zapatero con un télefono congelado durante 5 años. Y que Trump y sus métodos sean tan concluyentes como para que los gobiernos europeos se hayan acojonado -y me van a perdonar la fuerte expresión- viendo lo que le están haciendo a Pedro Sánchez. Y no precisamente por corrupto.

Vuelvo a preguntar qué pasa con el embajador USA en España que insulta al gobierno español y recibe a Feijóo y Abascal y visita a Ayuso y todos con banderas y fotos. Porque para qué más corrupción y más poco patriotismo que aplaudir injerencias extranjeras o ayudas extraoficiales varias - podría ser- para tumbar a un gobierno y ponerse en su lugar.

 Es muy preocupante un mundo en donde el mando tiene las manos tan sucias y quien no lo acate lleve las de perder. Con colaboraciones internas, tan puercas o más que las que se critican. Tristemente, en medio de tanta corrupción, los grados importan.

La historia de la corrupción española tiene páginas memorables. La Kitchen o la Gürtel -incomparables con otras en su indignidad- no dejan de seguir una trayectoria que arranca - ya fuera de la muy corrupta dictadura franquista- con el trágico envenenamiento por aceite de colza en el gobierno de UCD -el primero de la transición- y escala décadas a través de PP, PSOE y nacionalistas varios, por los casos Filesa, Juan Guerra, Luis Roldan, Expo 92, Banesto, Gal, Naseiro, Gescartera, Palau, Palma Arena, Nóos y muchos más… Inacabable lista. Imperdonable. Ninguno puede tirar la primera piedra. Algunos, quizás, muy pocos. Podemos, sin duda.

Y, sin embargo, han conseguido empuercar al máximo a Sánchez y a su familia. Crear un clima insoportable que grita de la mañana a la noche, echándose a la espalda sus miserias propias siendo tantas y tan abultadas. El caso del hermano de Sánchez se desarma en la sala de juicio por momentos y el magistrado que persigue con saña a Begoña Gómez nos ha salido un genio de los negocios privados con la cría de caballos de carreras y las apuestas, según informó en primicia el periodista Ernesto Ekaizer. Al parecer su cargo no se lo permite pero, de cualquier forma, ético y estético es bien poco.

Por cierto, el Consejo General del Poder Judicial se permite echar la bronca a quienes critican decisiones judiciales, como si vivieran realmente en el Olimpo, y no fueran conscientes de la alarma social creada con la justicia. El viejo dicho de que “si no son parte de la solución, son parte del problema” les encaja exactamente. Porque claro que los demócratas honrados quieren soluciones.

Los españoles lideran el robo de jaboncitos, peines y albornoces en los hoteles, pero si algo demostró lo que las administraciones públicas son capaces de dañar para su provecho fue el ladrillazo, aquel que -gracias a Aznar y a su vicepresidente encarcelado por corrupción Rodrigo Rato- destrozó tantas familias.  La geografía del ladrillazo sajó España de punta a punta desde la península a los dos archipiélagos. Flagrante escarnio ético, monumento a la chabacanería estética, germen y consecuencia de males posteriores. En el año 2006, España construía más viviendas que Alemania, Francia e Italia juntas. Y no de una forma limpia que se extendió por municipios de colores diversos. Los delitos más frecuentes fueron prevaricación, tráfico de influencias, cobro de comisiones y adjudicaciones irregulares. Y el misterio de la construcción de campos de golf que se diseminaron por doquier. Dejen de poner etiquetas de mafia a todo lo que odian, porque la principal fábrica la tiene la derecha española.

El PP construyó aeropuertos sin aviones y autopistas de peaje sin previsión de tráfico con contratos leoninos para que el fallo no corriera a cargo de las constructoras. Y lo hubo, fracasaron varias. El fiasco nos dejó a pagar a los ciudadanos un agujero de no menos de 3.800 millones de euros. Y no es casualidad. Por cierto, sigue sin investigarse nada acerca de la millonaria suma invertida en la construcción del Zendal, la magna obra de la más deslenguada en la cúpula del PP, que no deja de dar lecciones con una osadía irritante.

En un país como este, con esta laxitud moral, que reelige a acreditados corruptos, no puede utilizarse ciertas excusas. Mucho menos si son netamente inmorales quienes la invocan para hacerse con el poder. En el fondo la guía son los valores éticos que se tienen o no se tienen y por ciertos lares andan bien escasos. Y más allá ¿qué? ¿En serio el matón del mundo puede permitirse intervenir en los gobiernos que no le gustan porque interfieren sus planes y las fuerzas vivas del lugar acatarlo sumisamente en lugar de defender a su país y a su sociedad? Es un momento tan delirante, con Trump, el muy pirado, llamando loco a Netanyahu por el desquicie de la guerra que ambos emprendieron.

“No habrá retorno al status quo anterior, ni triunfo final estadounidense que deshaga o supere el daño causado. Con el control del estrecho, Irán emerge como el actor clave en la región y uno de los actores clave en el mundo. Los roles de China y Rusia, como aliados de Irán, se fortalecen; el papel de Estados Unidos, se ve sustancialmente disminuido,” escribe en The Atlantic Robert Kagan, politólogo neoconservador estadounidense. Y es un perfecto y muy inquietante resumen. Casi tanto como el que aqueja a España hoy con Aznar y sus reiteradas e impunes soflamas golpistas. Puigdemont troleando a Feijóo para ponerle en el espejo de su inconsistencia e hipocresía. El Poder Judicial molesto, encima del costo de sus silencios. Y buena parte de ese complejo de seres operando contra el gobierno y la persona y familia de Sánchez. Te preguntas a quién quieren engañar y compruebas que son legiones quienes se lo tragan. ¿Se habrán preguntado por casualidad si, con ello, son también cómplices de esa corrupción?