La defensa de Begoña Gómez cita la boda de la hija de Aznar entre las tareas “privadas” de asistentes en Moncloa
La utilización por parte de las distintas esposas de los presidentes del Gobierno de la democracia de asistentes y personal a su servicio a cargo de la Moncloa es una “práctica habitual” y una “costumbre” con base legal. Son dos de las conclusiones que recoge un informe elaborado por el catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, Julio Víctor González García, por encargo de los abogados de Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez, y remitido al juzgado de Juan Carlos Peinado, que la mantiene imputada por corrupción en los negocios, apropiación indebida, tráfico de influencias y malversación, por entre otras razones haber recibido los servicios de una trabajadora del Palacio de la Moncloa.
El informe, que recoge numerosos ejemplos de los usos de asesores y ayudantes por parte de las mujeres de los siete presidentes del Gobierno desde el final de la dictadura de Franco, señala que “la práctica reiterada ha permitido configurar unos rasgos comunes en el régimen de este personal”. Siempre se ha tratado de “personal eventual” cuya “vinculación con la cónyuge del presidente del Gobierno acostumbra a ser previa (con rasgos de amistad en algunos casos)”. Y además, añade, “cumple una función general de apoyo en todas las actividades que han sido tradicionalmente realizadas por la cónyuge del presidente del Gobierno, tanto de carácter institucional, como de naturaleza privada o profesional en los términos que se ha visto con anterioridad a lo largo de este dictamen”.
Uno de los casos mencionados es el de Ana Botella, que dejó de trabajar en el puesto que venía ocupando como funcionaria del Estado tras el nombramiento como presidente de su marido. No está claro cuál fue el número de asesoras que tuvo, pero fueron al menos dos, como explicaba la propia Ana Botella en su libro Mis 8 años en la Moncloa: Cristina Alonso y María Ángeles Manzano. En ese libro decía que participaron incluso en los preparativos de la boda de su hija y “hasta la ayudaron a arreglarse el día que se casó”.
Según recoge este informe de parte con pasajes de esa biografía, las asistentes de Ana Botella también estuvieron presentes en un desfile de moda al que le había invitado un diseñador y la acompañaban siempre en sus viajes.
La esposa de José Luis Rodríguez Zapatero, Sonsoles Espinosa, también contó con dos trabajadoras como personal de apoyo, María Emma Celia Muñoz y Ana María Pérez Santamaría. “Y, al igual que con Ana Botella, consta también la presencia de su equipo personal de asistentes cuando realizaba esta actividad profesional privada”.
El informe menciona —citando a los medios de comunicación— que Elvira Fernández, mujer de Mariano Rajoy, contó con tres asistentes: Valle Ordóñez Carvajal, Jaime de los Santos y Mara García Castro. Y recuerda como característica específica de este mandato el nombramiento de dos asistentes, tal y como contó elDiario.es, para el cuidado personal del padre del presidente Rajoy. “El apoyo y la asistencia completa a los miembros de la familia del presidente del Gobierno, incluyendo sus actividades privadas, ha sido una constante”, insiste.
De la documentación analizada, así como de la jurisprudencia y doctrina considerada para realizar el dictamen el catedrático encargado del informe asegura que “no hay duda de que en el marco de las actividades de la cónyuge del presidente del Gobierno se cumplen todos los requisitos que validan la costumbre como fuente de Derecho en el sentido del Artículo 1.1 del Código Civil”.
Así, concluye que “la cónyuge del presidente del Gobierno realiza ciertas actividades que requieren de apoyo”, un hecho que “se ha ido repitiendo desde hace más de 50 años”. El informe también apunta que “resulta necesario para el cónyuge del presidente del Gobierno contar con el apoyo de asistentes de extrema confianza en el marco de las actividades que realiza de apoyo al presidente” y que “los asistentes de las cónyuges de los presidentes del Gobierno, con base en esa relación de confianza, que responde incluso a una relación de amistad, pueden realizar ciertas actividades necesarias, que no siempre se entienden como 'trabajo' o un 'deber de cumplimiento de las funciones que se les asignan', sino como pequeños favores entre amigos, como los tendría cualquiera con sus amistades”.
“Piénsese que en una posición como la de las cónyuges de los presidentes del Gobierno, lo público y lo privado conviven sin una frontera nítida que permita diferenciarse. Actividades que conviven, ya sea por su repercusión, ya sea por meros motivos de horarios y calendario. Por lo anterior, las características que reúne el personal de apoyo a la pareja del presidente del Gobierno de continuidad en el tiempo, aceptación de su existencia, vinculación con los usos y costumbres internacionales y la necesidad de cubrir un vacío legal determinan que se pueda afirmar que estamos ante una costumbre en el sentido del artículo 1.1 y 1.3 del Código civil”, zanja.
Además, el informe señala que “los principios de buena fe, confianza legítima y lealtad institucional” recogidos la ley de régimen jurídico del sector público “permiten afirmar que una práctica continuada, como la que se ha seguido desde el año 1977, se ha de mantener hasta ahora, salvo que se regulara en sentido diferente por un acto del poder público”.