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El Frente Amplio y Podemos intentan zanjar el debate de las siglas
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El Frente Amplio y Podemos intentan zanjar el debate de las siglas y llaman a “frenar al fascismo”

Iñigo Aduriz

17 de octubre de 2026 22:11 h

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“Se acabó el tiempo de unir a los partidos y empieza el tiempo de unir a la gente”, aseguró este sábado el cabeza de lista de Frente Amplio por Madrid, Emilio Delgado. “A pesar de la decepción y del hartazgo por lo que ha ocurrido estos días, es nuestra obligación salir ahí fuera y darlo todo”, dijo, por su parte, la también candidata por la capital por Podemos, Irene Montero. Ambas fuerzas asumieron este sábado el fracaso de sus negociaciones que en la medianoche del viernes hizo saltar por los aires cualquier opción de una candidatura unitaria en todo el Estado —solo concurrirán juntos en la Comunitat Valenciana y Canarias— y las dos se propusieron mirar hacia adelante con caminos distintos, pero con objetivos similares: frenar al “fascismo” con el que identifican a un posible Gobierno de PP y Vox tras las elecciones generales del 29 de noviembre.

Dejar de lado el debate de las siglas y comenzar la precampaña con propuestas es la única estrategia en común del Frente Amplio y Podemos tras el fiasco del viernes. La puesta en escena del día después fue manifiestamente distinta por parte de los dos espacios. La coalición de 15 partidos encabezada por IU, Más Madrid, los Comuns y Movimiento Sumar optó por arrancar el camino hacia el 29N en un abarrotado auditorio al aire libre de Madrid en tono mitinero y festivo. A apenas unos kilómetros de allí, Podemos celebró un Consejo Ciudadano Estatal en el que intervinieron Montero y Ione Belarra ante las caras largas de sus compañeros de filas.

Los dirigentes del Frente Amplio evitaron en sus intervenciones criticar a Podemos con nombre y apellidos, mientras Montero y Belarra lanzaron reproches hacia quienes hasta hacía unas horas eran sus potenciales socios para el nuevo ciclo electoral. “Ayer [por el viernes] llegamos a tener acuerdos avanzados e incluso hechos en muchos territorios, pero fueron bloqueados por los partidos del Frente Amplio, mientras pactaban presentarse al Senado con el PSOE”, llegó a decir la candidata por Madrid de los morados.

Montero pidió disculpas por la falta de acuerdo, pero criticó de Sumar su “forma de gobernar y su cercanía al PSOE”. La aspirante a la Presidencia del Gobierno del Frente Amplio, Ada Colau, lamentó, sobre las negociaciones fallidas: “Sé que habrá gente decepcionada y lo siento, pero toda la gente que estuvo trabajando hasta el último minuto lo ha dado todo, hasta el último minuto no bajamos los brazos, se ofreció todo. Pero si alguien no se quiere sentar a una mesa no se le puede obligar”.

La coalición de 15 partidos intentó restar importancia a esas dos candidaturas —o más— a la izquierda del PSOE en prácticamente todas las circunscripciones del país al considerar que es Podemos el que se ha descolgado de la unidad y que este partido es “residual” y sin opciones, según remarcaron a elDiario.es todos los dirigentes del espacio consultados que asistieron al mitin del Auditorio del Parque del Manzanares de Madrid.

El partido morado, por su parte, considera que su fortaleza es la alianza con la ERC de Gabriel Rufián —el nombre fue mencionado varias veces por Belarra y Montero—, aunque ese acuerdo sea únicamente en Catalunya y beneficie, en realidad, a los intereses de los republicanos, que consideran así que desactivan allí a su principal rival electoral: los Comuns, integrados en el Frente Amplio.

El problema para la izquierda alternativa es que el sistema electoral penaliza la división en casi todas las provincias de España, más cuanto menos poblada esté la circunscripción. Esas provincias pequeñas están sobrerrepresentadas en el Congreso en relación a su población, pero como aun así eligen pocos escaños —en términos absolutos—, la ley tiende a concentrar el reparto de diputados entre las fuerzas con mayor porcentaje de voto y, para optar a un acta, el porcentaje requerido suele ser muy elevado.

43 días “para movilizar a la clase trabajadora”

En público, todos los mensajes fueron dirigidos a mirar hacia adelante. “Tenemos 43 días para movilizar a la clase trabajadora”, dijo, encendido, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. “Nos quieren con los brazos caídos y van a tener lo contrario. Ni media confesión, ni media distracción, a defender a la gente trabajadora hasta la victoria”, añadió.

“La política también es generosidad, también es buen hacer, y la política está llena de gente sencilla y corriente que hace bien las cosas”, apuntó, minutos después, Toni Valero, el portavoz de IU dentro del Frente Amplio. “Aquí está la gente organizada, aquí está el Frente Amplio”, remachó. “Sabemos que no estamos todas, pero estamos 15 organizaciones políticas que quieren parar el fascismo, para que ni un solo voto progresista vaya a la basura”, agregó Tesh Sidi, en nombre de Más Madrid.

Ada Colau fue recibida por los 1.500 asistentes al grito de “presidenta, presidenta” y quiso despejar las dudas sobre su compromiso. “No voy a desertar”, les dijo, a quienes aún la consideran una paracaidista en la política madrileña –o estatal– tras años de militancia en Catalunya. Pero es precisamente su perfil, forjado primero en la Plataforma Antidesahucios (PAH) y, después, como alcaldesa de Barcelona, el que todos los partidos del Frente Amplio consideran como su principal activo en un contexto en el que Pedro Sánchez adelantó las elecciones por la crisis de la vivienda y la caída de los decretos promulgados tras el desahucio de la ya fallecida Maricarmen, símbolo de las luchas que perviven en plazas como la Puerta del Sol de la capital.

“La mayoría social vive con la vivienda en la cabeza”, dijo Colau, que recordó los primeros desahucios que frenó la PAH cuando ella era una de sus principales cabezas visibles, hace más de una década. “Somos los inquilinos y pequeños propietarios, los de los barrios y los pueblos, que sabemos que con estos precios no se puede seguir viviendo”, añadió, entre aplausos.

En el Frente Amplio son conscientes de que a no ser que se produzca un giro inesperado en sus perspectivas electorales, tendrán que formar tándem con el PSOE en la próxima legislatura si los números dan para que no haya un Gobierno de PP y Vox. Pero la precampaña y la campaña las van a utilizar para diferenciarse de los socialistas. “El PSOE va a utilizar el miedo a la llegada del fascismo como único argumento en la campaña electoral. Pero no es suficiente con movilizar al miedo para frenar a la extrema derecha”, apuntó Colau, que añadió: “El PSOE ha frenado muchos avances en vivienda de forma escandalosa durante muchos años. El PSC también nos decía que era imposible frenar los desahucios en Barcelona, pero nos inventamos las competencias y creamos una unidad de mediación que frenó miles de desahucios en Barcelona”. 

Emilio Delgado había pedido minutos antes dejar de lado “las arenas movedizas” de la izquierda confederal de las últimas semanas. “No more dramas, se acabaron los dramas, no estamos aquí para ajustar cuentas con nadie. La gente no necesita culebrones, no necesita drama”, añadió. Los objetivos programáticos del Frente Amplio serán, según dijo, “repartir las rentas” de una forma más justa, pero como Colau, destacó el tema de la vivienda, reclamando pisos públicos y “alquileres asequibles”. “Hoy vengo a abrir puertas a quienes vengan de una tradición o de otra, a los que están ilusionados y los que no. Si es tu caso, esta es tu casa, y a pelear por los derechos y la justicia social y que sean otros los que administren el miedo”, agregó.

El tándem Montero-Rufián

La vía para frenar al “fascismo” de Podemos la verbalizó su secretaria general, Ione Belarra, en el reducido acto de la dirección de su partido. A su juicio, “la gente trabajadora” tiene que votar por “las únicas personas” que pueden “plantarle cara de verdad a la derecha”, que para ella son Irene Montero y Gabriel Rufián. “Podemos ha trabajado incansablemente estas semanas para lograr las candidaturas más amplias posibles. Aunque no hemos llegado tan lejos como nos habría gustado, estamos satisfechas de haber logrado un acuerdo de cooperación histórico con ERC. Porque son las dos personas más confiables a la hora de plantarle cara a la derecha”.

La vivienda también ha sido uno de los ejes de la intervención de Montero, que ha asegurado que Podemos afrontará la campaña para acabar con el negocio de la vivienda, bajar el coste de la vida, mejorar los salarios y defender los servicios públicos, bajo el lema “Paz, casa, trabajo”. “Me voy a dejar la piel, junto a Gabriel, en esta campaña”, señaló.

La precampaña de la izquierda alternativa comienza así con caminos separados para el Frente Amplio y Podemos, que deberán conjugar esa distancia con una estrategia común en las dos únicas comunidades en las que concurrirán juntas: Comunitat Valenciana y Canarias. Ambas son conscientes de que lo mejor que puede ocurrir en las próximas semanas es que el electorado de la izquierda olvide el espectáculo de los últimos días. También asumen que si tras el 29N hay opciones de una nueva mayoría progresista, estarán condenadas a entenderse. Se lo deben a todos esos votantes de la izquierda plural que no han entendido la división de las papeletas en el cada vez más rápido camino hacia las urnas.