CRÓNICA
Milei, el pariente que se cuela en casa en el momento más inoportuno
“Cuando yo era un ser despreciable y nadie me quería, el único que me abrazó fue Santiago Abascal”, dijo Javier Milei en una visita a España en mayo de 2024. Los hermanos y algunos amigos lo son toda la vida, pero a veces es mejor que no te vean con el otro en público. Por lo que dirá la gente, más que nada. En su séptima visita como presidente argentino a este país, el líder de Vox prefirió irse el miércoles a 600 kilómetros de distancia. Tenía que hacer una breve intervención ante un par de centenares de seguidores en A Coruña, lo que no es precisamente un compromiso ineludible. Abascal lo solucionó después con una videollamada a su amigo por el móvil desde el coche que le llevaba a Avilés.
No es que Milei se haya convertido en despreciable para Vox, pero el viaje ha llegado en un pésimo momento cuando Abascal aspira a obtener los votos necesarios con los que sentarse en un futuro Consejo de Ministros con Alberto Núñez Feijóo. Mal asunto abrazarse a alguien que clama enfurecido que hay que acabar con el Estado y que eso incluye “eso tan inteligentemente llamado Estado de bienestar”, que solo es una de “esas nuevas formas de tiranía desde dentro de la democracia liberal”, como dijo en Madrid en una conferencia.
Quien parecía estar encantado con su llegada fue el PSOE, que colgó una pancarta de cachondeo en su sede de Ferraz: “Los zurdos y las zurdas te dan la bienvenida a España. El país que más crece de Europa”. Para contestar a la expresión “zurdos de mierda” con la que Milei se refiere a la izquierda de forma habitual, Pedro Sánchez grabó un vídeo con el que presumir de esa misma definición: “Sí, soy zurdo. Y a mucha honra”. Que es como decir, encantados de que vengas a España en una campaña electoral. Todas las barbaridades que digas nos vienen genial.
Después de tantos viajes a España, todos ellos de carácter privado aunque vuele en un avión de la Fuerza Aérea argentina, Milei ya no puede ofrecer muchas novedades. Es un cantante que solo cuenta con las canciones de su único disco. Ofreció los insultos habituales a Pedro Sánchez –“impresentable dictador”–, defendió sus ideas ultraliberales, estuvo en la fundación de Vox y visitó a su amigo Jesús Huerta de Soto, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos.
Llama la atención que una universidad pública española haga de anfitriona a un presidente que ha recortado las transferencias de fondos a las universidades de su país en un 45% desde 2023. Hasta febrero de este año, los salarios del personal universitario subieron un 158%, mientras que la inflación acumulada en el mismo período alcanzó el 280%, según los rectores de los centros.
El Gobierno argentino se puso en contacto con la Casa Real para transmitirle el deseo de Milei de ver a Felipe VI. La Zarzuela respondió que una reunión del rey con otro jefe de Estado debe ir acompañada de un encuentro con el presidente del Gobierno, según la agencia EFE.
En su conferencia, Milei se erigió en continuador de la obra de los liberales españoles de las Cortes de Cádiz. A ese punto llegó su osadía. Por eso, dijo que los españoles “deben sacar a los socialistas a patadas porque ustedes son la cuna del liberalismo”. En su visión del mundo, el Estado es el mal absoluto a menos que se utilice para la represión de los partidos y movimientos sociales que se manifiestan en la calle contra los recortes de gasto público.
Europa también es un agujero negro por su defensa del Estado de bienestar, que solo se puede financiar “subiendo impuestos, endeudándonos y haciendo billetes”. “Los que mejor defienden los valores de Occidente en el mundo son Estados Unidos e Israel”, dijo. Con razón, el PSOE decidió que iba a dar más cancha a su visita que el PP. El partido de Feijóo no pudo evitar que Isabel Díaz Ayuso recibiera a Milei. Lo máximo que consiguió fue que la reunión fuera a puerta cerrada y sin rueda de prensa posterior. El Gobierno madrileño difundió después varias fotos y un vídeo en el que se ve a Milei corriendo con los brazos abiertos para abrazar a Ayuso como si fueran dos novios que llevan tiempo sin verse.
Cuando Ayuso se apresuró a concederle la medalla de la Comunidad de Madrid en 2024 solo seis meses después de su llegada al poder, proliferaron los artículos en la prensa conservadora que desvelaban la ignorancia de la presidenta madrileña al premiar a un político que poco tiene que ver con el liberalismo español.
Milei también repartió insultos a los periodistas presentes en su conferencia. “Me parece una visión muy propia de gente corta intelectualmente y miserables políticos. Quizás, digamos, vale para tu caso”, le dijo a una periodista que le preguntó si su visita era incómoda para el PP y Vox al producirse poco antes de las elecciones.
Nunca acepta una pregunta que le pueda perjudicar o que cuestione las consecuencias de su política económica. Su desprecio por el periodismo alcanza a todos. “El 95% de los periodistas argentinos son mentirosos seriales”, dijo en Madrid. Desdeña y se burla también de los medios conservadores o liberales, como Clarín o La Nación. Solo acepta a aquellos que hacen de correa transmisora de sus ideas.
Su última polémica argentina tiene que ver con las informaciones sobre una estadística que refleja los problemas de mucha gente para llegar a fin de mes. Una encuesta reveló que dos de cada tres personas se quedan sin dinero el día 20 de cada mes, es decir, no les da con su sueldo para los gastos básicos y tienen que recortarlos o endeudarse. Se puso furioso al ver los datos por considerarlos imposibles: “¿Cómo vive durante diez días una persona sin comer y sin beber?”. Todos los que citaron el sondeo eran “muy pobres intelectualmente”.
El responsable de la encuesta respondió que Milei se negaba a aceptar la realidad: “Son datos que podés cruzar con el aumento de la morosidad, con la caída de consumo. Es la economía. Está peleando con los datos de la economía”.
Por eso, una encuesta reciente da solo un 36% de argentinos con una imagen positiva de Milei y un 56% de rechazo. Los números son malos, pero los de sus rivales no son mejores. El apoyo a Axel Kicillof, gobernador peronista de la provincia de Buenos Aires, está en el 35,6%. Patricia Bullrich, ministra de Interior y posible candidata de los conservadores, tiene un porcentaje similar.
Las expectativas económicas son muy pesimistas. Un 54,7% de la gente cree que la situación está empeorando frente al 34,2% que opina que está mejorando.
La lucha contra la inflación ha conseguido reducirla a un 34% interanual, un logro no menor, ya que llegó a estar en el 287% en abril de 2024. El descenso de la actividad industrial y del sector de servicios ha hecho que los salarios bajen o se congelen y el único recurso de muchos hogares es endeudarse. Cerca de seis millones de argentinos llevan retrasos de al menos tres meses en la devolución de los créditos, sean de bancos, otras entidades crediticias o el pago de los gastos hechos con tarjeta de crédito. Suponen casi una tercera parte del total de créditos personales.
La respuesta de Milei ha sido desentenderse del problema. Es un asunto entre privados y no implica al Gobierno. En agosto, hizo bromas con que la gente se había comprado televisores para ver el Mundial de fútbol y luego no quería pagarlos. Ni siquiera eso era cierto, porque esos créditos de consumo incluían tres meses de demora antes de empezar a devolverlos. Alguien que ha invocado “las fuerzas del cielo” para afirmar que sus ideas triunfarán no se preocupa por esas menudencias.