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“Pensar” y contener las emociones, consejos ante la desinformación electoral
El director de la ONG EU DisinfoLab, Alexandre Alaphilippe, aconseja a los votantes españoles que no se dejen llevar por las “emociones” y se “tomen su tiempo para pensar” cuando reciban mensajes de contenido político engañoso en el camino hacia las elecciones generales del 28 de abril.
“Las elecciones no son para satisfacer una emoción que desaparecerá en dos semanas, son para cuatro, cinco años. Tienes que pensar, esa es la esencia de la democracia”, subraya este experto en desinformación en una entrevista con Efe.
Alaphilippe, que participa este martes en una jornada sobre desinformación organizada por la Fundación Rafael del Pino en Madrid, alerta sobre los peligros de este fenómeno creciente, que emplea información falsa o manipulada que puede desestabilizar las democracias occidentales y el propio proyecto de la Unión Europea (UE).
“Necesitamos darnos prisa. Puede que ya sea demasiado tarde”, advierte Alaphilippe, en relación a la necesidad de contrarrestar los efectos negativos de la desinformación, lanzada por actores dispares con intereses políticos, pero también con fines económicos o por mera diversión.
El analista recordó cómo el uso de “bots” que ayudaron a difundir a escala masiva informaciones falsas, vídeos y fotos manipuladas en redes sociales en torno a la celebración del referéndum de Cataluña propiciaron la polarización social.
Mientras que “hace 20 años esto solo pasaba en las películas de espías”, en la actualidad se pueden crear y coordinar “500, 1.000, 5.000 cuentas (en redes sociales) y hacerlas actuar como una multitud real gracias al uso de algoritmos”, explica.
Todo apunta a que en el camino a los comicios de abril aumentará la circulación de mensajes falsos o engañosos de contenido político, especialmente a través del servicio de mensajería de Whatsapp, muy utilizado entre los españoles.
“Cuando recibas una información que te haga reaccionar, para, piensa durante 30 segundos: ¿por qué estoy viendo esto?, ¿por qué me sorprende?, ¿me creo la opinión que me genera?, ¿en quién puedo confiar?”, sugiere el investigador.
El director de EU DisinfoLab responsabilizó también a las grandes compañías digitales, que “mienten tanto que no podemos confiar en ellas”, sostiene.
Facebook, Google o Twitter hacen negocio con el uso de los datos que recogen de sus usuarios y no son transparentes en su política respecto a los anunciantes, critica.
Por ello, Alaphilippe considera que la nueva ley europea de protección de datos (GDPR, por sus siglas en inglés) debería “ir más allá” en la regulación de la actividad de estas empresas, que “manejan mucha información sobre nosotros de la que no sabemos nada”.
Las soluciones que apunta para contrarrestar la desinformación en las sociedades democráticas son la alfabetización mediática, verificar los datos recogidos en las informaciones, periodismo de calidad, reforzar la sociedad civil y exigir más transparencia a los líderes políticos, “que entiendan que no pueden jugar con esto”.
“El lema actual para muchos es ganar a cualquier coste. Es muy peligroso, porque significa que ya no tenemos una línea roja, y eso me asusta mucho”, confiesa.