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La estudiante censurada por dar voz en su discurso de graduación a las víctimas palestinas y del ICE: “Usemos nuestra voz cuando muchos sufren”

En la ceremonia de graduación del instituto Clayton, en Carolina del Norte (EEUU), Leen Hijaz, estudiante de 17 años, quiso acordarse de las personas que sufren en Palestina, Sudán, el Congo o Afganistán... o incluso en suelo estadounidense, por la actuación del ICE. Pero no pudo terminar su discurso cuando fue interrumpida y le quitaron el micrófono, a pesar de los aplausos de muchos de sus compañeros. El vídeo de la intervención de Hijaz se ha hecho viral en redes sociales como otro ejemplo del intento de los colegios estadounidense de silenciar mensajes críticos con Israel.

“Cada persona aquí tiene una voz y tenemos el privilegio de tener la libertad de usarla cuando tantas personas en todo el mundo están luchando y sufriendo... están luchando y sufriendo para ser escuchadas”, dijo la estudiandte al inicio de su discurso.

Tras ello, Hijaz recordó a “los millones que sufren en Palestina, Sudán, el Congo, Afganistán y tantos otros países alrededor del mundo”, pero también a “las familias que están siendo separadas por ICE”. Por último, la estudiante advirtió de que “estos no son problemas distantes” y que estaban sucediendo a la vez que hablaba.

“Mi punto es que no se nos dio una voz para mantenernos en silencio y simplemente...”, dijo antes de que Melissa Moore Hubbard, directora de la escuela, se acercara a ella para decirle algo y alejarla del micrófono. En un vídeo compartido en sus redes sociales, Hijaz acusó a la directora de amenazarla con “no graduarse si continuaba hablando”. Al final del vídeo, se observa como, después de que la directora se dirigiera a ella, la estudiante abandona el estrado.

Además, Hijaz describió en otro vídeo como, a diferencia del resto de sus compañeros que pudieron recoger el diploma de graduación tras la ceremonia, ella no pudo hacerlo porque había sido “retenido” tras su discurso. Tuvo que esperar cuatro días para obtenerlo.

En respuesta, el instituto Clayton compartió un comunicado donde aseguraba que la directora intervino “para mantener la integridad y el enfoque del programa” y en ningún caso para “limitar la participación de ningún estudiante”. En este sentido, según el centro, querían que la ceremonia de graduación “se mantuviera fiel a su propósito original”.

A su vez, reiteraron que la escuela “respeta el derecho de los estudiantes a expresar sus opiniones y fomenta el diálogo constructivo en entornos apropiados”, garantizando que “los eventos escolares sigan siendo inclusivos, respetuosos y centrados en celebrar a todos los graduados”.

La escuela también explicó que el contenido de los discursos de graduación debe ser aprobado previamente por el personal docente. Hijaz, según relató, no incluyó estas reivindicaciones en el borrador enviado para su aprobación.