Las estaciones de Santa Justa (Sevilla) y María Zambrano (Málaga) viven este lunes una mañana marcada por el caos tras el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), que ha conmocionado al país al dejar al menos a 39 fallecidos y 152 heridos. Pantallas repletas de cancelaciones, colas y viajeros con la noche aún en el cuerpo. Las dos principales estaciones andaluzas, punto de partida (Málaga) y primer destino (Sevilla) de los trenes siniestrados ayer por la tarde, amanecen entre la incertidumbre tras el incidente que ha paralizado la circulación de trenes de alta velocidad (AVE) entre Andalucía y Madrid hasta nuevo aviso.
A partir de las 9:15 han empezado a llegar los pasajeros que se habían quedado atrapados en la estación de Atocha (Madrid) al interrumpirse la circulación. Rafael se montó en un tren de la compañía Iryo a las 19:05 del domingo en Atocha. Al llegar a Puertollano (Ciudad Real), el convoy se detuvo. “Nos dicen que, por problemas técnicos, el tren no puede seguir y que o nos bajamos o volvemos a Madrid, no nos dieron ninguna solución”, recuerda recién llegado a Sevilla, 14 horas después. Finalmente, Renfe se hizo cargo de la situación y ofrecieron el traslado a Sevilla en autobús, que salió sobre las 2:00.
Mariángeles y Elena también se subieron a uno de los siete autobuses que la empresa pública logró movilizar ya de madrugada para trasladar a los pasajeros afectados por la interrupción de la circulación. “A las 20:00 salía el AVE y a las 20:30 estábamos de nuevo en la estación de Atocha por una incidencia en las vías, según nos dijeron”, cuentan estas hermanas sevillanas.
A esa hora, “no había autobuses ni aviones disponibles y no nos daban solución”, apostillan. Aunque todos lamentan la falta de información, se muestran comprensivos con la situación. “Estaban desbordados porque había muchos afectados y no sabían qué hacer con tanta gente”, explica Elena. Ahora retoman sus vidas y después de horas de carretera, Rafael se incorpora al trabajo sintiéndose afortunado: “Yo al menos puedo ir hoy a trabajar... los muertos sí que no tienen solución”, lamenta.
Trenes cancelados y ninguna alternativa
En Santa Justa, junto a los recién llegados, se encuentran los viajeros que se han topado esta mañana con la palabra “cancelado” en la pantalla cuando han ido a consultar el estado de su tren. Este lunes, el acceso a las vías donde normalmente estacionan los trenes de alta velocidad se encuentra desierto. La cola se agolpa en la ventanilla de atención al cliente, donde los viajeros afectados se acercan en busca de respuestas.
Trabajadores de Renfe en la estación de Santa Justa expresan a elDiario.es que la mañana está siendo “caótica”. A las 10:00, explican, aún “no nos han dado alternativas” para los pasajeros que tenían previsto viajar a la capital a lo largo del día. “La cola es para anular los billetes”, señalan antes de añadir que los viajeros afectados sí pueden comprar otros billetes de Media Distancia para intentar llegar a sus destinos.
Esa es la opción que ha encontrado una pareja de Argentina, que tenía previsto viajar a Madrid para pasar un par de días en la capital antes de coger el vuelo de regreso a su país. Ante la falta de información, han comprado un billete de Media Distancia hasta Jaén y desde allí cogerán otro tren para llegar a Madrid sobre las 21:00.
Con una sonrisa amable que no logra ocultar el cansancio que asoma en la mirada, un trabajador de Renfe que lleva toda la mañana atendiendo a los afectados agrega que esperan poder ofrecer alguna solución más a lo largo del día.
“Hemos tenido mucha suerte”
La situación en Málaga es similar, y genera una cierta sensación de agravio entre quienes interpretan que Renfe sí ha facilitado el desplazamiento en autobús a quienes salían desde Madrid. “Anoche ya no había nada, ni avión, ni blabacar ni nada”, lamenta una mujer que busca sin éxito alternativa para el tren Málaga-Madrid previsto para las 7 de la mañana.
La estación María Zambrano, generalmente un hervidero, amanecía este lunes al ralentí, hasta que han empezado a llegar los primeros viajeros en busca de un billete que sustituya al cancelado, o al menos un reintegro.
También había quien respiraba con la sensación de haber esquivado la tragedia. “Íbamos a coger el tren accidentado, pero finalmente decidimos comprar billete para el siguiente por quedarnos un rato más en Málaga”, cuentan Irene Verdugo y Eduard Daza. Mantienen una relación a distancia, viven en Madrid y Barcelona y habían decidido encontrarse este fin de semana en Málaga. “Cuando nos enteramos nos abrazamos. Luego buscamos un hotel para pasar esta noche. Hemos tenido mucha suerte en la vida”, suspiran.
Marina Aguilar, periodista malagueña, trabaja en Madrid y ya estaba subida al tren de las 20:05 direción Madrid cuando les informaron de un retraso. Al principio pensó que sería breve, como ocurre a veces. El ánimo empezó a caldearse por la demora a medida que pasaban los minutos, pero se enfrió de golpe con las noticias de la gravedad del siniestro: el problema no iba a ser un retraso, sino la tragedia ocurrida en Adamuz. A las 20:30 los sacaron del tren, y de inmediato buscó un autobús para mediodía.