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Querida Lucre

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Este martes 7 de julio, San Fermín, se cumple un año desde que nos dejaste. Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Hará apenas un par de semanas me pareció cruzarme contigo por la calle, te lo juro. Tuve que pararme un momento y concienciarme de que era imposible, por más que me hubiera apetecido saludarte y contarte. Usaré este hueco que me hiciste en el periódico para intentar ponerte al día, aunque sólo sea por mi consuelo y el de los que te añoramos.

Es una obviedad, pero quiero confesarte que el mundo, nuestro mundo, ha empeorado mucho sin ti, sin tu presencia, tu energía y tus valores. Sin tu risa, sonora y luminosa. Nos esforzamos por tirar adelante y, sobre todo, por acompañar a Héctor y a tus hijas en el esfuerzo. Yo te diría que están bien, dentro de lo bien que se puede estar. Como en el cole cuando éramos niños, necesitan mejorar, pero progresan adecuadamente.

Somos muchos los que estamos pendientes de ellos. Tu familia (María, Pedro y los demás, son estupendos), la de Héctor, y el grupo grande de amigos.

Algo parecido le pasa a tu otra familia, la del periódico, que se recompone bajo la dirección de Javi y, con tu inspiración, no ha parado de contar verdades, le duela a quien le duela. Porque sólo la verdad y el compromiso con el lector debe guiarnos como periodistas, ¿no es así, querida?

Pero es que, en los grandes titulares de los medios de comunicación, en la actualidad con mayúsculas, también ocurre. El mundo es peor desde que nos dejaste. ¡Con decirte que Trump ganó otra vez las elecciones a los pocos meses de tu muerte, en noviembre! ¿Te lo imaginas? No, no te haces a la idea. Todo lo que te diga es poco. Cutre, mentiroso, fascista, ladrón, caprichoso… Por pura debilidad suya, por agradar a Israel, metió hace meses a su país en una guerra imposible de ganar con Irán y nos ha arrastrado a todos a una nueva crisis energética. Lamentable.

De ahí para abajo, imagínate. En España, el Gobierno progresista se desangra por las condenas e investigaciones a los dos últimos secretarios de Organización del PSOE por distintos casos de corrupción, entre otros procesos judiciales, y con sus aliados parlamentarios dándoles poco a poco la espalda. No sería de extrañar que tuviéramos elecciones anticipadas antes de fin de año. A nadie le interesa ya si la economía crece o el paro baja. Y es lógico. No se puede gobernar desde la sospecha de la comisión de delitos muy graves. ¡Que hasta Zapatero parece que se lo llevaba calentito! Es un drama.

El Ayuntamiento anunció la creación de una entrada independiente para los nacidos en Sevilla o residentes de la ciudad, que permitirá acceder al recinto sin tener que compartir las colas de acceso con visitantes y turistas. ¡Con la de veces que te escuché quejarte de esto, con toda la razón!

Y en tu querida Andalucía adoptiva, en la arcadia feliz de los discursos irreales del simpático Juanma Moreno, en la que educación y sanidad cada vez funcionan peor (no me hagas hablar de los cribados de cáncer de mama, que me caliento); esta misma semana pasada el renovado presidente hizo entrega de las llaves del cortijo a los fascistas de Vox, con los que ha formado Gobierno, colocando a su portavoz de vicepresidente de la cosa. Un drama, de verdad. Me da pavor, miedo auténtico, el impacto en la Junta que el odio con el que los ultras hacen política va a tener para los menos favorecidos: población en riesgo de exclusión; barrios pobres, los más pobres de España; mujeres maltratadas; inmigrantes; etc, etc…

Desde las calles de tu ciudad, de tu barrio, las que más frecuentemente captan mi interés, tampoco llegan buenas noticias. El Ayuntamiento, gobernado por un PP que también en Sevilla capital se apoya en Vox, da la sensación de estar paralizado ante la deriva de una capital que parece gobernada por hoteleros, hosteleros, constructoras y especuladores urbanísticos. Y mientras, Sevilla sigue paralizada tras décadas de carencias en empleo, servicios sociales y, especialmente, infraestructuras.

En el último año, sólo avanza la construcción de media línea de metro. De las otras dos y media que harían falta para empezar a hablar, no hay nada. Ni licitación, ni obras, ni nada. Y de las demás carencias, ni te cuento. El puente del quinto centenario tiene la ampliación casi paralizada por falta de presupuesto mientras se investiga un desfalco de no sé cuantos millones de euros; y de la conclusión de la SE-40 o del Cercanías al aeropuerto, ni mú. El ministro de Transportes está más interesado en pelearse por redes sociales con el alcalde que en atender las necesidades de la capital de Andalucía. Y aquí no protesta nadie si no es por un equipo de fútbol o por una hermandad.

Por no terminar en un tono tan negativo (hay poco margen al optimismo) te confesaré que el otro día me acordé de ti. El Ayuntamiento anunció la creación de una entrada independiente para los nacidos en Sevilla o residentes de la ciudad, que permitirá acceder al recinto sin tener que compartir las colas de acceso con visitantes y turistas. ¡Con la de veces que te escuché quejarte de esto, con toda la razón! No se sabe cuándo, no hay plazos, pero en el futuro cercano sevillanos y sevillanas, como tú hacías, podrán volver a pasear por los jardines del palacio como si de otro parque público fuera, al margen de las riadas de turistas que colapsan a diario los accesos ordinarios.

En fin, se me hace raro y triste contarte todo esto a sabiendas de que no podrás leerme ni contestarme. Que no podrás enfadarte junto a mí ni compartir mi desesperanza. Sirva al menos como prueba de lo mucho que te echo de menos. Y como consuelo compartido para todos los que te añoramos. Seguiré viéndote en las caras y los gestos de tus hijas, como ya hago. Y como vuelva a sentir que me cruzo contigo por la calle, tendré que hacérmelo mirar. O no, en el fondo me agrada esa sensación. Porque tú ya no estás, pero tu recuerdo nos acompaña. Y sentirte cercana, presente y viva en los que te quisimos, es más que nada. Puta vida.