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Sobre este blog

Este es un espacio donde opinar sobre Sevilla y su provincia. Sus problemas, sus virtudes, sus carencias, su gente. Con voces que animen el debate y la conversación. Porque Sevilla nos importa.

Sevilla Este ya no es lo que era

Daniel Gil

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Advertencia: crónica íntegramente escrita desde el duro asiento de un TB1 el lunes 5 de octubre de 2026.

Lunes, 17.37 horas. Parada de Tussam en Avenida de la Aeronáutica, cabecera de línea del TB1, el Tranvibus, el flamante servicio del transporte público que llega a la Plaza del Duque desde hace una semana. Como buen sevillano, soy un novelero y he decidido vivir la experiencia en primera persona después de todo lo que he leído y oído estos días al respecto. Me subo a uno de sus modernos convoyes de doble longitud. Según dice la pantalla, el siguiente a este saldrá en siete minutos.

El vehículo no arranca lleno, aunque sí ambientado. Casi todos los asientos cogidos. A partir de Fibes, difícil ya sentarse. De primeras, se notan dos diferencias notables con cualquier otro bus urbano: una velocidad considerable, ya que el vehículo tiene el carril reservado y solo se detiene en sus paradas, más separadas que en una línea normal; y la posibilidad de subirse por cualquiera de sus puertas, como en el tranvía, puesto que hay máquinas de validación de las tarjetas en cada entrada.