Por qué se han disparado los contagios de Covid: nuevas variantes y el final de la inmunidad colectiva

Gemma Barra

1 de octubre de 2026 22:05 h

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Los casos de Covid-19 han aumentado un 376% en dos semanas: la pasada se registraron 119 contagios por cada 100.000 habitantes y entre el 14 y 20 de septiembre se cuantificaron 85, mientras en la anterior alcanzó los 50, según los resultados del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (SiVIRA) recogidos por el Instituto de Salud Carlos III.

El incremento de casos, que coincide con el arranque de la campaña de vacunación, se debe a una cuestión “multifactorial”, según la portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), Gema Fernández. En concreto, lo achaca a la combinación de tres fenómenos: “Nuevas variantes, disminución de la inmunidad natural o adquirida por vacunación y menor tasa de vacunación”.

El presidente de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), Pello Latasa, añade otro factor: “Cambios en el comportamiento social”. Según explica, “al estar gran parte de la población inmunizada, se desarrollan comportamientos que pueden favorecer la transmisión del virus”.

El presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Jaime Pérez, profundiza en la 'caducidad' de la eficacia de la vacuna: “Tiene una protección de aproximadamente cuatro y seis meses. Incluso las personas que se vacunaron el año pasado ya están susceptibles a la enfermedad”.

Todos recomiendan la vacunación, puesto que es “la medida más eficaz para prevenir las infecciones de transmisión respiratoria, como la Covid-19, y sus complicaciones”. Pérez indica que los componentes de las vacunas se van modificando anualmente para que así pueden adecuarse a las distintas cepas: “Las dosis se adaptan a las nuevas variantes del virus, con lo cual son más efectivas o eficaces que las del año pasado”.

Latasa también se refiere a los cambios de las vacunas y comenta que la anterior estaba “adaptada al año pasado, a la variante LP8”, y la nueva “a la variante XFG”. Para ello, es necesario “identificar que cepa está circulando y cuáles son sus características”, cuestiones que se averiguan con “un sistema de laboratorios de referencia”.

El presidente de la Sociedad de Epidemiología insiste en la importancia de estos laboratorios y en la necesidad de contar con una agencia estatal de salud pública que vele por “el asesoramiento experto, el análisis de la situación con datos epidemiológicos y la evaluación de la situación”, puesto que así “se podrá estar mejor preparado para las ondas epidémicas o pandémicas que puedan venir”.

Las cifras aumentan, pero no todo el mundo recibe la “vacunación sistemática”, ya que hay indicaciones muy precisas para ello: “Personas mayores de 70 años, personas institucionalizadas, casos de diabetes, obesidad mórbida, alteraciones del bazo, entre otros”, enumera Fernández. No obstante, “todo el mundo puede solicitarla” y Pérez insta a ello: “Aquellas personas que puedan vacunarse, que se vacunen y lo hagan en la mayor brevedad posible”.

No es un virus de invierno

Aunque las enfermedades infecciosas respiratorias suelen asociarse al invierno y las bajas temperaturas, los expertos insisten en que es un virus “desestacionalizado”. “A diferencia de lo que ocurre con otros virus respiratorios, que todos tienen su momento, con la Covid tenemos una desorientación tremenda porque no ha llegado a estacionalizarse”, relata Jaime Pérez.

La aparición de casos en verano es “algo habitual”, según Gema Fernández, y en muchas ocasiones el aumento se relaciona con “la alta movilidad en verano, la vuelta a los colegios de los niños y el contacto entre ellos, que luego se llevan a las casas”.

Pérez ilustra la incertidumbre temporal con la experiencia de otras veces: “Hace tres temporadas hubo una onda epidémica de primavera y otra de invierno. Hace dos, una de primavera-verano, pero no hubo de otoño-invierno. Y esta temporada en la que estamos, 2025-2026, no ha habido Covid hasta ahora, que ha empezado a subir estas últimas semanas”. Latasa sintetiza: “No hemos tenido dos temporadas iguales desde la pandemia, todavía no sabemos cómo se comporta el virus, ni cuando va a ocurrir”.

Cuando la gripe y la Covid conviven

El informe semanal del SiVIRA señala que únicamente 1,7 por cada 100.000 casos de Covid-19 requirieron de hospitalización, mientras la semana anterior fueron 1,2. Aunque es la enfermedad respiratoria que acumula el mayor incremento porcentual de casos, el resto –gripe, VRS, bronquitis y bronquiolitis, entre otros– también registran cifras considerables: la semana pasada el total de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) fue de 478 casos por cada 100.000 habitantes.

La gripe, otra de las enfermedades respiratorias más comunes, acumuló entre el 21 y el 27 de septiembre un total de 12 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 23 de la semana anterior. La tasa de hospitalización fue de 0,6 casos y 1,1 en la anterior.

Hay semanas en los que hay más casos de gripe y otras de Covid. Igual sucede con la tasa de hospitalización, donde, en ocasiones se reúnen más de un virus que del otro, y a la inversa. Los expertos señalan que esto puede explicarse por “fenómenos de competencia o alternancia entre los virus”. “El Covid suele aparecer antes que la gripe, generalmente. Estas olas generadas por las nuevas variantes hacen que al aparecer el virus tome más fuerza y se vea más potenciado a nivel estadístico”, comenta Fernández.

Pérez indica que aunque “no es habitual”, ambos virus pueden coexistir: “Hay personas que pueden tener una coinfección por SARS-CoV-2 y por la gripe”, lo que “duplica la gravedad”.

“La vacunación es la mejor prevención”

Los expertos coinciden en que la “población está más relajada a la hora de pensar en la Covid”. Para Latasa es algo “natural”, porque “ha pasado de ser una emergencia de salud pública de importancia internacional a ser un fenómeno epidémico”. Fernández considera también que probablemente se actúa con menor cautela y “esto favorece a que se tomen menos medidas preventivas, como el uso de la mascarilla cuando hay síntomas respiratorios”.

El presidente de la Sociedad Española de Epidemiología considera que “ha habido problemas reputacionales” con la vacuna, porque había “mucha desinformación y eso ha hecho que la población sea un poco más susceptible”. Señala que ahora lo “fundamental” es “consolidar las medidas básicas de cuidado y de sentido común”.

Pese a que varían las cepas, no lo hacen los síntomas. “Los cuadros clínicos siguen siendo los mismos”, subraya la portavoz del SEIMC y los síntomas “no han cambiado de manera sustancial”, destaca. “Fiebre, tos, malestar general, congestión, dolor de garganta, entre otros”, enumeran.

Fernández y Latasa coinciden en que las variantes del virus continúan provocando “cuadros mayoritariamente leves o moderados de vías respiratorias altas en personas sanas”, cuestión que dificulta “la diferenciación de qué tipo de virus es sin una prueba diagnóstica”.

Igual que los síntomas, las recomendaciones no han cambiado: “Higiene de manos, mascarilla en caso de síntomas respiratorios, limitar las interacciones sociales innecesarias, entre otros”. Fernández concluye: “La vacunación sigue siendo una de las mejores medidas de protección”.