El ADN resuelve un misterio de casi 250 años e identifica a un adolescente caído en la Guerra de Independencia de EE. UU.

Un adolescente podía abandonar su casa y someterse a disciplina militar mientras trece colonias combatían para romper su dependencia política de Gran Bretaña. La Guerra de Independencia de los Estados Unidos fue la guerra que enfrentó desde 1775 a los partidarios de la independencia con las fuerzas británicas y terminó con el nacimiento de Estados Unidos.

Algunos menores entraron en sus filas porque necesitaban una paga, habían perdido el apoyo familiar o veían el ejército como una salida ante la pobreza. Otros podían buscar trabajo, protección o una oportunidad que su vida anterior ya no les ofrecía. Aquellas decisiones dejaron a jóvenes de poca edad expuestos a marchas, enfermedades y combates, aunque muchos apenas dejaron documentos que permitieran reconstruir después lo que les ocurrió.

Un código ocultó durante siglos la identidad de John Pumphrey

Uno de esos jóvenes permaneció casi 250 años bajo la identificación Camden 9B hasta que el ADN y los archivos devolvieron su nombre: John Pumphrey. Los arqueólogos Jim Legg y Steve Smith habían localizado sus restos en una fosa poco profunda del campo de batalla de Camden, en Carolina del Sur, junto a los de otros soldados muertos en 1780.

Los botones metálicos indicaban que varios pertenecían al Ejército Continental, pero ninguna placa permitía saber quiénes eran. Pumphrey, natural de Maryland, se había alistado en el Séptimo Regimiento de Maryland cuando rondaba los 14 años.

Las excavaciones comenzaron en 2020, cuando los arqueólogos recorrieron el terreno con detectores de metales y encontraron balas de mosquete, botones y dos esqueletos que sobresalían de la tierra. Una investigación posterior sacó a la luz 14 soldados enterrados en tumbas poco profundas.

La Oficina del Forense del Condado de Richland trasladó los restos para que un equipo de antropología los examinara y después pidió ayuda a FHD Forensics, empresa dirigida por la genealogista genética Allison Peacock. El laboratorio Astrea Forensics extrajo y secuenció ADN antiguo de dos soldados, entre ellos Pumphrey, cuyos restos recibieron el código Camden 9B.

Los descendientes recuperaron el nombre perdido del soldado

El equipo subió los perfiles a FamilyTreeDNA y GEDmatch, dos bases cuyos usuarios habían autorizado comparaciones forenses. Aparecieron unas 20.000 coincidencias, aunque alrededor de 150 mantenían una relación genética lo bastante cercana para orientar la búsqueda.

Tres tipos de ADN, autosómico, cromosoma X y cromosoma Y, llevaron hacia familias del condado de Anne Arundel, en Maryland. Los registros militares terminaron de cerrar la identificación: Pumphrey se incorporó al regimiento en 1777, aceptó una prima de 100 dólares para renovar su alistamiento en 1779 y figuró como desaparecido tras la batalla de Camden. Peacock destacó la antigüedad del caso: “Hasta donde sabíamos, era la primera vez que se identificaba a una persona muerta en el siglo XVIII mediante su perfil de genealogía genética”.

Tres familiares actuales, Pam Donahue, Karen Pumphrey Etchison y Nancy Pumphrey White, ayudaron a reconstruir el árbol genealógico que permitió confirmar la identidad de John Pumphrey. En junio, varios descendientes de los hermanos y primos del soldado se reunieron en Baltimore para escuchar su historia y pronunciar su nombre.

Rick Wise, director ejecutivo de South Carolina Battleground Preservation Trust, recordó ante los asistentes, según Maryland Matters, el tiempo durante el que había permanecido sin identidad: “Ha esperado casi 246 años para que su nombre volviera a pronunciarse en voz alta”. Julie Strickland, una familiar entrevistada por WLTX, relacionó su propia adopción con la pérdida de identidad del muchacho: “Yo empecé sin un nombre, él terminó sin uno y ahora los dos conocemos el nuestro”.

El regimiento llevó al adolescente por cientos de kilómetros

Los registros históricos y judiciales dibujaron una infancia marcada por la pérdida. Sus padres murieron cuando todavía era niño y un primo parece haber tomado el control de la herencia familiar, formada por aserraderos y propiedades. Esa disputa pudo dejar a Pumphrey y a sus hermanos con pocos recursos.

Peacock consideró que el alistamiento pudo ofrecerle una nueva salida: “Estoy segura de que intentaba construirse una vida nueva”. El joven apenas sabía escribir y firmó con una X, un detalle que encaja con la falta de educación formal y con la escasa documentación personal que dejó.

Durante tres años y medio marchó más de 1.000 millas, unos 1.600 kilómetros, junto al regimiento y participó en campañas de Nueva Jersey y Pensilvania bajo el mando de George Washington. Murió en la batalla de Camden, donde unos 2.000 soldados británicos derrotaron a cerca de 4.000 estadounidenses, muchos enfermos de disentería.

Las placas de crecimiento de sus rodillas seguían abiertas, señal de que aún era muy joven. Los huesos carecían de lesiones apreciables, por lo que Peacock planteó que pudo morir por una herida en tejidos blandos, quizá causada por una bayoneta. Sus restos fueron enterrados con honores militares en 2023 y la lápida que decía Desconocido recibirá su nombre.

Los investigadores buscan identificar a más soldados de Camden

La investigación continúa con otro soldado cuyo ADN ya fue secuenciado, aunque cada identificación cuesta decenas de miles de dólares y exige especialistas de varias disciplinas. Los responsables buscan financiación para estudiar al resto de los hombres hallados en Camden. Peacock descubrió además que ella misma guarda parentesco con el segundo soldado analizado, una coincidencia que ha aumentado su interés por conocer su procedencia.

Legg explicó en 2023 que las sepulturas devolvían una dimensión humana a una guerra tratada muchas veces como un relato lejano: “Estas tumbas hacen que sea real”. John Pumphrey ya ha recuperado el nombre que perdió al morir, mientras otros soldados siguen esperando bajo números provisionales.