¿Cegó Iván el Terrible a los arquitectos de la catedral de San Basilio? La leyenda detrás de uno de los grandes monumentos de Moscú
Pocas construcciones son tan reconocibles en el mundo como la catedral de San Basilio. Con sus cúpulas de colores y sus formas imposibles, este templo se ha convertido en el gran símbolo de Moscú y en una de las imágenes más icónicas de Rusia. Sin embargo, detrás de ella hay más de cuatro siglos de historia.
La catedral se levanta en el extremo sur de la Plaza Roja, junto al Kremlin, en pleno corazón de la capital. Su nombre oficial es Templo de la Intercesión de la Santísima Virgen sobre el foso, aunque desde el siglo XVII es conocida popularmente como San Basilio en honor al santo ruso, cuyos restos descansan en una capilla añadida posteriormente al lugar.
La catedral está formada por un conjunto de nueve capillas independientes unidas por pasillos y galerías interiores, creando un complejo arquitectónico impresionante. Pero este templo ortodoxo no siempre fue así. En sus primeros años, el edificio presentaba un aspecto mucho más sobrio, y los colores tan vivos que hoy la identifican fueron añadiéndose entre los siglos XVII y XVIII.
En 1812, durante la invasión napoleónica, el ejército francés ocupó Moscú. Se dice que Napoleón Bonaparte, fascinado por la belleza de la catedral, quiso llevársela a París. Más de un siglo después, el templo volvió a correr peligro. Durante la época soviética, las autoridades consideraron en varias ocasiones demolerlo, aunque finalmente San Basilio se salvó y, lejos de desaparecer, fue convertida en un museo.
La popularidad del lugar creció tras el lanzamiento del Tetris, el videojuego que creó el ingeniero informático ruso Alekséi Pázhitnov en 1984. El hombre eligió la silueta de la catedral para la portada del juego. Ese reconocimiento también ha sido respaldado por la UNESCO, y desde 1990, la catedral forma parte de su Lista del Patrimonio Mundial.
El zar los dejó sin vista
La catedral fue construida entre 1555 y 1561 por orden zar Iván IV, más conocido como Iván el Terrible, para celebrar la conquista del Kanato de Kazán. El proyecto fue realizado por los arquitectos Postnik Yakovlev y Barma, aunque los historiadores siguen debatiendo si se trataba de dos personas diferentes o de una misma persona conocida por ambos nombres.
La cuestión es que, en torno a su construcción, nació una de las leyendas más populares de la historia de Rusia. Se dice que cuando Iván vio el resultado final quedó tan impresionado por la belleza del edificio que ordenó cegar a sus arquitectos para impedir que levantaran otra obra de tales características. Una historia que ayudó a consolidar la imagen del zar como un gobernante autoritario, aunque no existe ninguna prueba que confirme que aquel episodio ocurrió de verdad.