¿Cómo se comportan estos carnívoros? Una investigación cambia la perspectiva sobre la rivalidad entre hienas y leones
Durante mucho tiempo se ha pensado que las hienas de la sabana africana se dedican a acechar a los leones para alimentarse de cualquier resto de comida que estos depredadores puedan dejar por el camino. Sin embargo, un estudio basado en miles de registros de GPS ofrece ahora una nueva perspectiva sobre cómo se materializa la rivalidad entre estos dos grupos de animales.
La investigación, publicada en la revista Frontiers in Ethology, fue realizada durante cuatro años en el Parque Nacional Etosha, en Namibia, y en el Parque Nacional Chobe y la reserva de Linyanti, en Botsuana. En ese tiempo, los investigadores se dedicaron a analizar todos los movimientos registrados por collares GPS en 17 leones y 14 hienas manchadas, recuperando un total de 349.163 localizaciones.
En lugar de limitarse a calcular dónde viven o cuánto territorio comparten estas dos especies, analizaron la dirección en la que se desplazaba cada animal respecto al otro, es decir, si este se aproximaba, se alejaba o se movía lateralmente. Los resultados sorprendieron bastante a los expertos a cargo de la investigación.
Los leones son los que se acercan
“Nuestros datos muestran que los leones africanos y las hienas manchadas dejan una huella clara y medible en la forma en que se mueven entre sí”, explicó la autora principal, la Dra. Nancy Barker, de la Universidad de KwaZulu-Natal. “Las hienas manchadas se alejan sistemáticamente de los leones, mientras que los leones machos tienden a acercarse a las hienas”.
Los collares registraron la ubicación de cada animal cada 5 minutos en las horas de mayor actividad, y su análisis sugirió que parte de la competencia entre ambos depredadores ocurre mucho antes de una pelea o de un enfrentamiento visible. Para las hienas, solo la presencia de un león puede traducirse en un cambio de trayectoria y en la necesidad de mantener una distancia de varios kilómetros.
“Nos hicimos una pregunta sencilla”, compartió Barker. “¿Cada animal se acerca al otro, se aleja o se desvía hacia un lado? Al repetir el experimento en miles de ubicaciones simultáneas y con muchas parejas de animales, surgió un patrón claro”. Un patrón que, sin embargo, no es tan claro entre las hembras de león.
A diferencia de los machos, que sí mostraron una tendencia a acercarse a las hienas, las leonas no presentaron una dirección de movimiento claramente definida. El trabajo concluyó que sus decisiones para evitar o no una zona frecuentada por esta otra especie dependen de cuestiones como el tamaño del grupo, la disponibilidad de comida o las características físicos de los otros animales.