Jon M. Chu se quedó fascinado después de ver algunas de las imágenes detrás de cámara del rodaje de Cleopatra. La película protagonizada por Elizabeth Taylor contó con numerosos escenarios elaborados de forma artesanal en un momento en el que los efectos especiales creados por ordenador no existían. La magnitud, el detalle y la precisión de aquellos sets marcaron profundamente al cineasta. Por eso cuando llegó el momento de plantearse cómo adaptar Wicked al cine, Chu lo tuvo claro: invertiría lo que hiciera falta en crear escenarios realistas.
“Construimos Ciudad Esmeralda. Podías caminar por ella, ir a la panadería y ver qué tipo de dulces tenían. Podías ir a un salón de la Universidad Shiz y sentarte en una silla. Este es un espectáculo a gran escala. He soñado con hacer una película como esta desde que vi imágenes del rodaje de Cleopatra”, confesó el cineasta en una entrevista de promoción de la película protagonizada por Ariana Grande y Cynthia Erivo.
Estos no fueron los únicos lugares en los que el equipo de Wicked invirtió. Uno de los que más atención se llevó en el momento del estreno de la película fue la Aldea Munchkin de Munchkinland, enclavada entre un campo de tulipanes. Poner en pie la aldea supuso una gran inversión para los productores del largometraje, que decidieron que aquellas flores que se ven en pantalla debían ser reales.
Las flores reales en Munchkinland
Al principio, el diseñador de producción Nathan Crowley se encontró con cierta resistencia. “¿Por qué no usar efectos visuales para los tulipanes?” fue una de las preguntas a las que más tuvo que hacer frente entonces, pero Crowley consiguió convencer al equipo. Así fue como se acabaron plantando nueves millones de tulipanes reales para darle vida al lugar en el que viven los Munchkin en la película.
Para hacerlo, tuvieron que contactar con Mark Eves, un agricultor especializado en estas flores que se ofreció a ayudar a plantar y cultivar los nueve millones de bulbos. “Sabía que podía funcionar porque cultivé 200 hectáreas de maíz para Interstellar. Sabía que podía si daba con el agricultor adecuado”, confesó Crowley en una entrevista para Variety a finales de 2024.
Para Chu, era muy importante que la película tuviera textura y que, pese a mostrar un mundo ficticio lleno de color, este se sintiera real en la pantalla. Este realismo no solo acabaría funcionando para los espectadores, sino también para el propio reparto del filme. “No te limitabas a caminar alrededor de una pantalla azul. Tenía muchas zonas de conexión”, explicó el director.
La creación artesanal de escenarios y elementos clave de la película, como el tren verde en el que viaja el personaje de Elphaba, fue fundamental para conseguir este objetivo. “El CGI puede distanciar al público, pero la arquitectura te atrapa de verdad”, dijo Crowley. Los resultados hablan por sí solos. La primera película de Wicked fue un gran éxito de taquilla, recaudando más de 758 millones de dólares a nivel mundial.