Fútbol con contraste de colores: así funciona la norma de la FIFA para los daltónicos
El fútbol es el deporte rey porque atrae a millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, para una parte considerable de la afición mundial, la verdadera dificultad no está en seguir la táctica, sino en distinguir quién juega con quién. Según datos de la UEFA, 1 de cada 12 hombres y 1 de cada 200 mujeres es daltónico, una cifra que convierte el color de las camisetas en algo mucho más importante que una mera cuestión estética. La FIFA lo sabe, y por eso ha desarrollado un protocolo específico centrado en el contraste cromático de los uniformes.
El precedente que disparó la polémica
El caso más polemico ocurrió en el Mundial de Qatar 2022, durante el partido entre Suiza y Camerún, disputado con camisetas roja y verde respectivamente. Varias organizaciones que conciencian sobre el daltonismo, como por ejemplo la Colour Blind Awareness, criticaron a la FIFA por permitir esa gama cromática: “Estamos muy decepcionados con la selección de uniformes permitida por la FIFA para el partido entre Suiza y Camerún, que provocó que miles de fanáticos daltónicos en todo el mundo no pudieran seguir el partido”. Y es que las personas con daltonismo tienen mucha más dificultad para distinguir entre verde y rojo que con cualquier otra combinación de colores, lo que explica las críticas.
A raíz de estas quejas, el reglamento cambió. Cada federación selecciona al menos dos equipaciones completas antes de un Mundial, y la organización analiza partido por partido qué combinación ofrece el mejor contraste posible. Esto se recoge de forma explícita en la normativa oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2026: “Siempre que sea posible, la FIFA tratará de asignar a una selección un uniforme de colores oscuros y a la otra uno de colores claros, a fin de ayudar a las personas con daltonismo”. La evaluación, además, no se limita a las dos camisetas de campo: se valoran en orden los uniformes de la selección A, la selección B, ambos guardametas y el equipo arbitral.
Cuando el uniforme habitual no sirve
Cuando el análisis detecta un conflicto potencial, la solución pasa por recurrir a la segunda equipación o alternar prendas. Esto ocurrió en el duelo entre España y Uruguay en este mismo Mundial 2026, correspondiente a la fase de grupos, donde ambas selecciones jugaron con sus segundas indumentarias, España lo hizo de blanco y Uruguay de azul oscuro, para maximizar el contraste.
Un caso similar se dio en los dieciseisavos de final entre Bélgica y Senegal. Ninguna de las dos selecciones saltó al campo con su primera equipación: Bélgica, habitualmente vestida de rojo, jugó con una camiseta turquesa de mosaico multicolor y pantalón blanco, mientras que Senegal, cuyo color de la primera equipacion es el blanco, jugo íntegramente en verde oscuro con detalles en rojo en pantalón y medias. La decisión evitó así el choque directo entre el rojo de los “Diablos Rojos” y el verde de los “Leones de Teranga”, la combinación que más problemas da para la visión daltónica según los propios estudios de la FIFA.