¿Qué hay detrás del debate sobre el uso de viagra en el Mundial? Inglaterra tuvo que salir a cortar todos los rumores
Salir a jugar en Ciudad de México obliga a los futbolistas a respirar con dificultad y a medir cada carrera como si fuera la última, y ese condicionante marcó todo lo que rodeó el partido entre Inglaterra y México en el Mundial.
El duelo se resolvió con victoria inglesa por 2-3, pero en los días previos todo giró alrededor de un tema que iba mucho más allá del fútbol y que volvió a poner a la selección en medio de un debate médico que aparece cada cierto tiempo en los grandes torneos.
El sildenafil centró el debate antes del encuentro
Inglaterra quedó en el centro de las dudas sobre si usar sildenafil para aguantar mejor la altitud en México, un tema que ganó fuerza en los días previos al encuentro en el Estadio Azteca y que, según The Sun y otros medios británicos, formó parte de las estrategias estudiadas para rendir en un entorno exigente. La cuestión no se limitaba al rival, ya que el contexto físico del estadio condiciona cualquier plan de partido cuando el tiempo de adaptación es reducido.
Thomas Tuchel, seleccionador de Inglaterra, abordó esas informaciones en rueda de prensa y dejó clara la postura del equipo al afirmar entre risas que “la información y el apoyo no me llegaron, así que eso no es cierto”.
El técnico respondió así a las preguntas sobre el uso de Viagra como ayuda frente a la altitud. Con sus palabras dejó claro que esa opción no formaba parte de la preparación de Inglaterra antes del partido contra la selección mexicana dirigida por Javier Aguirre.
La falta de oxígeno reduce el rendimiento
El problema de fondo no era nuevo, ya que jugar a más de 2.200 metros altera el rendimiento físico de forma evidente porque el oxígeno disponible desciende y el cuerpo necesita más esfuerzo para mantener la intensidad, de manera que la fatiga aparece antes y la recuperación se alarga tras cada acción exigente.
Ese contexto afecta sobre todo a equipos que llegan sin tiempo suficiente para aclimatarse, y varios estudios sitúan la pérdida de capacidad aeróbica cerca del 10% en los primeros días. En este caso, los británicos llegaban con clara desventaja respecto a los mexicanos, que jugaban en casa.
En ese escenario, una investigación de 2006 con ciclistas entrenados aportó un dato que alimentó el debate al señalar que “mejoró de forma significativa las medidas cardiovasculares y de rendimiento en ejercicio en altitud”, lo que explica el interés en el sildenafil más allá de su uso habitual. Su efecto vasodilatador facilita el flujo sanguíneo y, en condiciones de bajo oxígeno, puede ayudar a que el organismo mantenga mejor el esfuerzo durante periodos prolongados.
La Federación Inglesa ya afrontó una polémica similar
La polémica tampoco surgió por primera vez en este torneo, ya que en 2009 la Federación Inglesa de Fútbol tuvo que responder a informaciones similares antes del Mundial de Sudáfrica, y entonces dejó por escrito que “el cuerpo médico de Inglaterra está realizando una investigación detallada con una variedad de expertos antes del Mundial del próximo año”.
Aquel comunicado quiso cerrar definitivamente la polémica al añadir que “no ha habido ninguna discusión con respecto a Viagra y desde luego no hay planes para que los jugadores lo tomen en Sudáfrica durante el torneo”.
Pese a esos antecedentes, el tema reapareció en la previa del partido contra México, impulsado por el hecho de que el medicamento no figura como prohibido en la lista de la Agencia Mundial Antidopaje, lo que abrió la puerta a especular con su uso bajo supervisión médica.
Esa posibilidad generó preguntas dentro y fuera del entorno del equipo, aunque la respuesta oficial inglesa volvió a ser de rechazo a cualquier medida de ese tipo en la preparación física.
El debate sobre el sildenafil va mucho más allá del rendimiento deportivo. Su uso solo puede justificarse por motivos médicos y debe cumplir controles y protocolos que evalúan tanto la necesidad del tratamiento como la dosis empleada durante la competición.
Esta cuestión refleja también cómo ha cambiado el deporte de élite. Los avances científicos y los nuevos métodos de preparación física evolucionan de forma constante, mientras las normas tratan de adaptarse para establecer límites claros sobre qué prácticas están permitidas y en qué circunstancias.