Los Knicks buscan la revancha y romper la sequía de títulos ante los Spurs de Wembanyama
Los San Antonio Spurs han derrotado a Oklahoma City Thunder 111-103 en el séptimo partido de las Finales de la Conferencia Oeste y están en las Finales de la NBA por primera vez desde 2014. Sus rivales serán los New York Knicks, que regresan a las Finales por primera vez desde 1999 tras barrer a los Cleveland Cavaliers en la Conferencia Este. El primer partido se disputará la madrugada del miércoles 3 de junio, a las 2:30 horario español, en San Antonio. Y la coincidencia histórica que se da no ha pasado desapercibida: la última vez que los Knicks jugaron unas Finales, hace exactamente 27 años, también fue contra los Spurs.
Los Knicks no han ganado un campeonato desde 1973, cuando Willis Reed, Walt Frazier, Bill Bradley, Earl Monroe y Phil Jackson levantaron el segundo y hasta ahora último título de la historia del club. 53 años de espera, que se dice pronto. En 1999, la única otra vez que llegaron a unas Finales en las últimas décadas, cayeron 4-1 ante unos Spurs liderados por Tim Duncan, sin su estrella Patrick Ewing, que se perdió la serie por lesión.
Wembanyama elimina a los campeones y es MVP de las Finales de Conferencia
Los Spurs llegaron a estas Finales por el camino más difícil posible: eliminando a Oklahoma City Thunder, campeón actual, en un séptimo partido agónico que se decidió en los últimos minutos. El protagonista fue Victor Wembanyama, nombrado MVP de las Finales de la Conferencia Oeste de forma unánime. El francés de 22 años promedió 27,3 puntos, 10,9 rebotes, 3,1 asistencias y 2,7 tapones en los siete partidos ante OKT, empezando la serie con una actuación que dejó sin palabras a más de uno: 41 puntos y 24 rebotes en el primer partido. Cuando los Spurs se vieron al borde de la eliminación con un 3-2 en contra, Wembanyama respondió con 28 puntos en el sexto partido para forzar el séptimo, donde anotó 22 puntos en la victoria definitiva.
En su tercera temporada en la NBA, Wembanyama promedia en estos playoffs 23,3 puntos, 11,0 rebotes y 3,7 tapones con un 51,2% en tiros de campo. Son números que muy pocos jugadores han alcanzado en la historia de la competición a su edad y con tan poca experiencia. Ahora, los Spurs regresan a unas Finales sin Duncan, sin Ginóbili, sin Parker, solo con Wembanyama como gran estrella. Veremos si es suficiente.
La revancha del 99 y 53 años de sequía
Estas Finales van más allá de los números. Es una revancha directa: los mismos dos equipos con el título en juego, 27 años después. En 1999, los Spurs ganaron 4-1 con Duncan como MVP de las Finales. Ahora los Knicks llegan con Jalen Brunson como líder, con Karl-Anthony Towns como pieza clave en el juego interior, y con toda una ciudad detrás que lleva más de medio siglo esperando este momento.
Hay además un antecedente reciente que añade más picante a la historia. Los Knicks y los Spurs ya se enfrentaron esta temporada en la final de la NBA Cup, que ganaron los Knicks 124-113 cuando Wembanyama aún tenía restricciones de minutos por culpa de una lesión. Por lo tanto, estas serán las primeras Finales de la NBA que repitan el duelo de la final de la NBA Cup en la misma temporada, aunque cabe decir que esta competición existe desde 2023.
Los Knicks llegan como terceros cabezas de serie del Este, tienen el factor campo en contra y no parten como favoritos. Pero el baloncesto, como demostró el propio Wembanyama ante los Thunder, no tiene en cuenta eso. Este miércoles empiezan las Finales que la NBA lleva años esperando: a un lado 53 años de sequía, y al otro un jugador de tan solo 22 años llamado a hacer historia. ¿Quién ganará?