Descubren dos campamentos romanos superpuestos en uno de los principales enclaves militares de Hispania
Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en Herrera de Pisuerga (Palencia) han sacado a la luz un descubrimiento que permite entender mejor la evolución de los militares romanos en el norte de la península Ibérica. Los trabajos han confirmado que el enclave no estuvo ocupado por un único campamento, sino por dos recintos militares romanos construidos de forma sucesiva sobre el mismo terreno, una circunstancia que aporta nuevos datos sobre la organización y transformación de uno de los principales asentamientos del ejército romano en el norte de Hispania.
La campaña forma parte del proyecto de investigación Arqueología y arquitectura civil y militar en el norte de Hispania, coordinado por la Unidad de Arqueología de IE University, que tiene como objetivo principal “delimitar las estructuras campamentales documentadas en la localidad y definir con mayor precisión su desarrollo, orientación y límites en el sector oriental del yacimiento”. Los investigadores consideran que los resultados suponen un “avance significativo” en el conocimiento de este enclave y de las distintas fases que experimentó a lo largo de su historia.
Dos campamentos construidos en épocas diferentes
La ampliación de la superficie excavada ha permitido demostrar que este espacio militar fue objeto de sucesivas reformas adaptadas a las necesidades de las unidades romanas aposentadas en la zona, entre ellas la legio IIII Macedonica, una de las principales protagonistas de la presencia romana en este territorio tras las guerras cántabras. Aunque los materiales recuperados aún están siendo analizados, los resultados preliminares ya permiten diferenciar claramente dos campamentos sucesivos, denominados por los arqueólogos Herrera I y Herrera II.
El primero de ellos, Herrera I, constituye la fase más antigua identificada hasta ahora en este sector del yacimiento. Sus estructuras descansan directamente sobre el sustrato geológico y quedaron enterradas bajo las construcciones posteriores. Los restos documentados permiten reconocer la primera organización del espacio militar, aunque los investigadores dejan claro que futuras investigaciones deberán concretar con mayor exactitud su extensión, cronología y funcionalidad.
Por encima de este primer campamento se levantó Herrera II, correspondiente a una fase posterior que presenta una organización urbanística diferente y una planificación constructiva más compleja. En conjunto, ambas fases abarcan un amplio periodo cronológico comprendido entre las últimas décadas del siglo I antes de Cristo y los siglos II y III después de Cristo.
Nuevas pistas sobre la vida de los soldados romanos
La campaña también ha permitido ampliar el conocimiento sobre otros elementos del asentamiento, como la distribución interna del campamento, los pavimentos, los niveles de circulación y el sistema de evacuación de aguas descubierto durante las excavaciones realizadas en 2023. La identificación de estas estructuras superpuestas resulta especialmente relevante para reconstruir la topografía militar del enclave y comprender cómo fue transformándose con el paso del tiempo.
Los arqueólogos confían además en que el estudio de los materiales recuperados permita conocer de manera más exhaustiva la cronología de cada una de las fases y profundizar en aspectos relacionados con el abastecimiento, el consumo y la vida cotidiana de los soldados destinados en el campamento. Toda esta información se integrará con los datos obtenidos mediante prospecciones geofísicas, levantamientos topográficos y campañas arqueológicas anteriores para ofrecer una reconstrucción más completa del complejo militar.