Todo lo que esconde 'El sueño (la cama)', el cuadro más caro de la historia pintado por una mujer

En noviembre del año pasado, la industria del arte vivió un nuevo hito histórico. El sueño (La cama) de la artista mexicana Frida Kahlo se convirtió en obra de arte más cara jamás pintada por una mujer después de venderse por 54,7 millones de dólares (casi 48 millones de euros) en la casa de subastas de Sotheby's, en Nueva York.

La obra de Kahlo, que captó entonces toda la atención de medios y aficionados, superó los 44,4 millones de dólares que se pagaron en 2014 por Jimson Weed/White Flower No. 1, un óleo sobre lienzo pintado en 1932 por la artista estadounidense Georgia O'Keeffe y que, hasta ese momento, ostentaba el récord del precio más alto jamás pagado por una obra con firma femenina.

Días antes de la subasta, Sotheby's publicó en su web el precio estimado que se podría llegar a pagar por el lienzo de la mexicana: entre 40.000 y 60.000 dólares. La casa describió la pintura como “una de las obras más conmovedoras psicológicamente y formalmente impactantes de la extensa trayectoria de la artista”, donde, a través de un autorretrato, Kahlo fusionó “el simbolismo personal, la iconografía cultural mexicana y el surrealismo”.

Los elementos del cuadro

La escena que Frida representó en El sueño (La cama) está protagonizada por dos figuras acostadas. Por un lado, tenemos a la propia autora, que se autorreferencia dormida en el colchón, con una expresión tranquila y serena, en una manta dorada bordada con enredaderas.

Mientras tanto, justo arriba de ella, tumbado encima del dosel, encontramos un esqueleto envuelto en explosivos, posiblemente dinamita, con un ramo entre las manos. “El sueño (La cama) ofrece una meditación espectral sobre la difusa frontera entre el sueño y la muerte”, compartió Sotheby's en el momento de la subasta.

A los dieciocho años, Frida sufrió un grave accidente de autobús que le provocó fracturas en la columna vertebral, la pelvis, las costillas y la pierna. A lo largo de su vida fue sometida a numerosas operaciones y pasó largos periodos inmovilizada en cama, soportando un fuerte dolor físico. Todas estas vivencias hicieron que la muerte estuviera presente en su vida, pero también en su obra. En este caso, el esqueleto suspendido en la pintura bien puede interpretarse como una muestra de su ansiedad ante la posibilidad de morir mientras dormía.

Con el El sueño (La cama), hablamos también de un cuadro que no puede entenderse sin el contexto sentimental en el que este fue creado. Kahlo y Diego Rivera se divorciaron oficialmente a finales de 1939, aunque la separación duró poco, ya que se volvieron a casar apenas un año después. 1940, año en el que está fechado el cuadro, fue así uno de los más convulsos de la vida de la mexicana, quien también tuvo que enfrentar la muerte de su examante, León Trotski.