La isla fluvial del Ter que conserva una valiosa muestra de bosque de ribera en el Baix Empordà
En el tramo bajo del Ter, entre La Tallada d'Empordà y Serra de Daró, el río ha creado un pequeño enclave que conserva una muestra representativa de los ecosistemas propios de sus riberas. La isla y la presa de Canet forman conjuntamente una zona húmeda de unas 15 hectáreas, originada tanto por la acumulación de materiales sedimentarios transportados por el agua como por el efecto de la presa, que embalsa y remansa el caudal. En medio de una llanura del Baix Empordà intensamente transformada por la actividad agrícola, este espacio mantiene bosques de ribera y sectores afectados periódicamente por las crecidas. La isla propiamente dicha, de unas 0,7 hectáreas, cuenta además desde 1996 con la figura de Reserva Natural de Fauna Salvaje.
La vegetación explica buena parte de su singularidad. Las saucedas dominan las áreas más directamente afectadas por las crecidas del Ter y configuran una formación característica de su curso bajo. Junto a la sarga aparecen fresnos de hoja estrecha y, en el estrato arbóreo, olmos, sauces blancos, álamos y chopos, mientras que a ras de suelo y entre la vegetación trepadora crecen especies como la caña, la zarzaparrilla, la zarzamora y la ortiga. La combinación forma un bosque estrechamente ligado a la dinámica fluvial y especialmente desarrollado en los puntos que se inundan con mayor frecuencia.
Un refugio para las aves del Ter
El bosque no permanece aislado del ecosistema acuático. La isla se encuentra en una región fluvial en la que viven ciprínidos como el barbo, la carpa y la madrilla, mientras sus márgenes ofrecen condiciones favorables para numerosas aves. Entre las especies citadas en la documentación aparecen la garcilla bueyera, el martín pescador, el aguilucho lagunero, el cormorán y el ánade azulón. La importancia de esta fauna fue precisamente uno de los argumentos utilizados para reforzar su protección: la normativa de 1996 describía ya la isla como una destacada zona de refugio y nidificación para aves propias de humedales y especialmente vinculadas a los bosques ribereños.
La declaración como Reserva Natural de Fauna Salvaje llegó mediante una orden de la Generalitat del 17 de septiembre de 1996. La protección abarca toda la isla y persigue conservar las comunidades animales y sus hábitats manteniendo los equilibrios biológicos del enclave. La norma prohíbe permanentemente la caza y la captura de animales, así como la introducción de especies no autóctonas, el vertido de residuos o contaminantes y cualquier actividad susceptible de alterar el hábitat o perjudicar a las poblaciones protegidas. También obliga a justificar la compatibilidad con los objetivos de conservación de determinadas decisiones sobre aprovechamientos hidráulicos que puedan afectar directa o indirectamente a la cantidad o calidad del agua.
Un pequeño espacio con varias figuras de protección
La reserva de 0,7 hectáreas es solo una parte de un ámbito natural más amplio. El conjunto de la isla y la presa alcanza unas 15 hectáreas y está incluido en la Red Natura 2000 dentro de las Riberes del Baix Ter. La documentación de la Ruta del Ter recoge además su presencia en el Inventario de Zonas Húmedas de Catalunya y la existencia de hábitats de interés comunitario asociados al curso fluvial y a la vegetación sumergida o parcialmente flotante. Las fuentes describen el lugar como bien conservado y poco frecuentado, aunque señalan la conveniencia de reforzar el control sobre las talas y determinadas limpiezas de márgenes que pueden perjudicar la integridad del bosque de ribera.
La isla tampoco puede entenderse sin la presa situada junto a ella. Mientras los sedimentos transportados por el Ter han contribuido a formar la superficie emergida, la infraestructura hidráulica embalsa y ralentiza las aguas y participa en la configuración de la zona húmeda actual. El resultado es un espacio donde conviven el cauce fluvial, los depósitos sedimentarios y diferentes formaciones vegetales en una superficie reducida, conservando una muestra de los márgenes ribereños característicos del Baix Ter.
Una ruta para descubrirla desde la orilla
El enclave puede conocerse siguiendo los itinerarios que recorren este sector del río. Desde Canet de la Tallada, la Ruta del Ter permite desviarse hacia el sur hasta alcanzar la presa, desde donde se observa la isla. Existe además un recorrido señalizado de 6,14 kilómetros que parte del núcleo, llega hasta este espacio y regresa al punto inicial, y que puede realizarse tanto a pie como en bicicleta. El itinerario permite aproximarse al entorno sin necesidad de internarse en el área protegida y enlaza el interés natural del río con otros elementos del paisaje próximo; en sus alrededores se conservan también restos de un antiguo aeródromo republicano de la Guerra Civil
La Illa de Canet concentra así en una superficie mínima varios de los elementos que definen este tramo del Ter: la capacidad del río para transportar y depositar sedimentos, las crecidas que alimentan las saucedas, la presencia de un bosque de ribera y una fauna estrechamente vinculada a estos ambientes. Su protección respondió precisamente al valor de conservar un núcleo de vegetación fluvial y una importante zona de refugio y nidificación dentro de un territorio profundamente condicionado por la actividad agrícola. Casi tres décadas después de su declaración como reserva, el enclave continúa manteniendo ese papel como pequeño refugio natural en la llanura del Baix Empordà.
0