Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
La crisis de Ceuta anuncia una batalla sin cuartel entre Gobierno y oposición
Los tribunales cierran la puerta a las reclamaciones de Baltasar Garzón
Opinión - Ceuta no puede esperar, por Antón Losada

El 'establishment' del Partido Demócrata tiene un aliado para frenar el avance de la izquierda en EEUU: las farmacéuticas

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, levanta su mano derecha mientras es juramentado por el senador estadounidense Bernie Sanders.

Juan Gabriel García

Nueva York —
23 de agosto de 2026 20:56 h

1

La victoria de Abdul El-Sayed en las primarias demócratas de Michigan, un Estado que oscila entre el apoyo a demócratas y republicanos, no solo demostró que un programa de izquierdas podría funcionar a nivel estatal. También hizo algo menos remota la posibilidad de que un defensor de la sanidad pública pueda abrirse paso hasta el Senado desde un estado clave. Aunque la posibilidad siga siendo mínima, ha bastado para que una de las principales plataformas moderadas del Partido Demócrata, que recibe dinero de las grandes aseguradoras médicas y farmacéuticas, entre en acción.

La victoria del progresista, de 41 años, fue el detonante para que la plataforma Third Way anunciara que planea destinar 15 millones de dólares en los próximos dos años para combatir el ala izquierdista del partido. El grupo está vinculado al ala demócrata más moderada y su presidente, Jonathan Cowan, explicó a The New York Times que se están “preparando para la guerra” contra candidatos marcadamente progresistas, entre ellos los que aboguen por la sanidad pública, como El-Sayed.

Third Way no acostumbra a revelar públicamente sus fuentes de financiación, pero sí que deja algunos indicios de quiénes son sus mecenas empresariales. Uno de los donantes que recientemente ha salido a la luz es Better Solutions for Healthcare (BSFH), un importante grupo de presión en el sector de los seguros de la salud.

Vínculos con cargos republicanos

En su última declaración de impuestos, a la que accedió el medio especializado Sludge, figura que el grupo BSFH realizó su primera donación de 50.000 dólares a Third Way en 2024, siendo esta la única transacción que se ha hecho pública de ese año. El grupo fue fundado por el estratega republicano Alexander Schriver, quien en 2023 se incorporó como vicepresidente sénior de asuntos públicos al gigante del lobby PhRMA, que fue cofundador, a su vez, de una campaña del sector para frenar la propuesta del “Medicare para todos”, similar a una sanidad universal gratuita. Así consta en los registros fiscales obtenidos por Sludge. Actualmente, dirige BSHF Connie Partoyan, exasesora republicana.

Pero hay más donantes vinculados a los grupos de presión del sector de la salud: la aseguradora CVS Health y la farmacéutica Johnson & Johnson han mantenido un flujo constante de donaciones. En 2024, CVS Health donó 50.000 dólares a Third Way, la misma cifra que había abonado en 2023; y en 2025 Johnson & Johnson donó 25.000 dólares.

Third Way se presenta a sí misma como una plataforma para asegurar que el Partido Demócrata se mantiene en el centro político, pero la hemeroteca señala sus conexiones con personalidades republicanas. En 2024, el grupo lideró una coalición para cambiar cómo Medicare paga por ciertos servicios ambulatorios de los hospitales, la cual contó con el apoyo de BSFH y Americans for Prosperity. Esta segunda organización conservadora está asociada con el conglomerado privado de los hermanos Koch, principal sostén del Tea Party en sus inicios.

BSFH no solo financia Third Way, también tiene fuertes vínculos con la política republicana. Entre 2020 y 2024 pagó casi 4,3 millones de dólares a Targeted Victory, una firma —como BSFH, dirigida por Connie Partoyan— entre cuyos clientes figura el Comité Nacional Republicano (RNC) e incluso el vehículo de campaña de Donald Trump en 2016.

La vieja disputa sobre cómo construir mayorías

Más allá de querer frenar el ascenso de candidatos que puedan abrir camino para implantar la sanidad pública en EEUU, Third Way es el heredero del Democratic Leadership Council (DLC), que se creó en plena guerra civil demócrata tras la derrota de Walter Mondale ante Ronald Reagan en 1984. El DLC tenía como objetivo enfrentarse explícitamente al sector más a la izquierda del partido, que bregaba en ese momento para abrirse paso.

El bloque progresista lo encarnaba entonces la Coalición Arcoíris de Jesse Jackson, que básicamente buscaba crear una gran mayoría reuniendo a distintos grupos sociales y señalando sus intereses comunes frente a las grandes empresas, la desigualdad económica y las políticas conservadoras de la época. Una estrategia que ahora mismo resulta muy familiar, ya que es la misma que están aplicando los socialistas democráticos del DSA y otros candidatos progresistas, como El-Sayed o Angie Nixon.

En este caso, la promesa de “sacar el dinero de los políticos” para crear una sanidad pública es el gran altavoz con el que se quiere llegar tanto a votantes progresistas como moderados. El establishment político es presentado como un obstáculo común para resolver las necesidades básicas que comparten grupos sociales muy distintos.

Esa lógica también se encuentra tras la gira contra los tecnooligarcas que el senador de Vermont, Bernie Sanders, y la congresista Alexandria Ocasio-Cortez lideraron después de la derrota electoral de Kamala Harris en 2024. En 2011 el DLC se disolvió, pero Third Way, fundada en 2005, tomó ese relevo y se enfrentó a Sanders en 2016 para que no llegara a la candidatura presidencial. En su lugar lo hizo Hillary Clinton, exsecretaria de Estado que representaba a la élite política ante unos votantes que buscaban un cambio y acabaron apostando por un outsider como Donald Trump. Años antes de llegar a la Casa Blanca, Bill Clinton presidió el DLC.

El avance en las primarias da a la izquierda ánimos y argumentos para pelear por construir una candidatura que pueda encaramarse a una candidatura presidencial, sea como presidente o vicepresidente. Desde que El-Sayed logró desbancar a la preferida por la jerarquía del partido, Haley Stevens, no para de sonar el nombre de Alexandria Ocasio-Cortez como posible candidata. Esta posibilidad era impensable hace un año. Que el DSA dejara de ser un grupo marginal, también. Pero al sector moderado de los demócratas no le hace falta más para volver a las escaramuzas intestinas de los años 80.

Etiquetas
stats