La crisis de Ceuta anuncia una batalla sin cuartel entre Gobierno y oposición en el arranque de curso en el Congreso
Los titulares de Defensa, Justicia, Sanidad, Exteriores, Interior, Migraciones, Infancia e Igualdad. El curso político arranca en el Congreso con el desembarco de ocho ministros para dar cuenta de la mayor crisis fronteriza documentada en la historia reciente de España. Una situación de emergencia en Ceuta convertida en una encrucijada para el Gobierno de Pedro Sánchez, acuciado por la falta de colaboración de Marruecos en el retorno de los menores, la ofensiva de la oposición y la presión de los socios europeos, que exigen que ninguna persona inmigrante salga de una ciudad autónoma ya desbordada.
Tres semanas después del cruce fronterizo, el Ejecutivo se vuelca ahora sí en buscar alguna salida a la situación humanitaria de las miles de personas migrantes que permanecen en las calles de Ceuta, mientras los equipos de los ministerios implicados se coordinan para preparar una ronda de comparecencias con las que el PP y Vox ya se frotan las manos. “Esperamos al PP más duro, sí. En el tema de la inmigración son ya indistinguibles de la ultraderecha y suponemos que irán con todo. Así que sabemos que seremos insultados, pero nuestra mentalidad no cambia: a lo que vamos al Parlamento es a explicar cosas”, avanzan desde La Moncloa.
Descartada por el momento la comparecencia del presidente, la pregunta ahora es si los ministros implicados en el gabinete de crisis de Ceuta están en condiciones de ofrecer de verdad una explicación detallada de lo que ocurrió entre el 30 y 31 de julio, cuando entraron en territorio español por la frontera de El Tarajal alrededor de 80.000 personas. “Nos faltan piezas en ese puzle”, admiten en el Ejecutivo, donde sin embargo sostienen que sí disponen ya de algunos elementos objetivos que resultan trascendentales en la historia.
“Las comparecencias de los ministros son una oportunidad para nosotros de poder desterrar bulos, ruidos o informaciones sesgadas”, plantea otro miembro destacado del Ejecutivo, que sostiene que los ministros intentarán desmontar el argumentario político trazado por el PP. “No es verdad, por ejemplo, que Juan Jesús Vivas, ni el CNI, ni nadie nos alertara de que algo ni remotamente similar a lo que ocurrió pudiera pasar. Todos los avisos referían unas cuantas decenas de chavales entrando a nado, como mucho”, sostiene esa misma fuente.
Sobre el tono hacia Marruecos o si hay alguna posibilidad de que alguno de los ministros lance algo parecido a un reproche al país vecino, en La Moncloa lo dejan claro. “Tampoco es verdad que nadie tenga ninguna evidencia de que Marruecos organizara ni promoviera nada. Cada uno es libre de sacar sus propias conclusiones, pero lo que decimos en público sobre Marruecos lo decimos también en privado: la comunicación es constante entre los gobiernos, nos ayudan con los mensajes que localizan en redes sociales y han estado plenamente involucrados en el retorno inmediato de 70.000 personas y en impedir que algo así haya vuelto a ocurrir. Esos son los hechos y no nos vamos a salir de ahí”, zanjan.
Hay quien sostiene en el Ejecutivo que el esperado cuerpo a cuerpo con el PP y con Vox sobre el origen de la crisis sería también una oportunidad perfecta para que los ministros señalaran a otros actores internacionales, como Israel, Rusia o Estados Unidos, que se han lanzado con furor a capitalizar lo ocurrido en Ceuta vía desgaste de la imagen exterior de España. “Que a la internacional ultra le faltó tiempo para expandir por redes sociales las imágenes de Ceuta y azuzar el caos y que son gente que resulta obvio que detestan a Pedro Sánchez no es una conjetura, de eso sí que tenemos constancia”, explican en el Gobierno, donde asumen el desgaste que implicará la gestión de un proceso que en ningún caso será rápido.
La oportunidad del PP
Enfrente, el PP podrá, por fin, tener sus ansiados ‘cara a cara’ con los miembros del Gobierno para interrogarlos por la gestión en Ceuta después de los sucesivos plantones de los ministros a sus intentos de convocarlos de forma extraordinaria en el Senado. Los de Feijóo han visto una oportunidad de atacar al Ejecutivo por la crisis humanitaria y la exprimirán todo lo que puedan.
La medida de cuál será la estrategia del PP en las comparecencias de esta semana la da su comportamiento en el Senado. La oposición optó por celebrar las sesiones pese a la ausencia de los ministros. Los senadores del PP, de Vox y de Junts leyeron sus respectivos discursos, en los que acusaron expresamente al Gobierno de la “invasión” de Ceuta.
Eso sí, ahorrándose críticas al supuesto invasor, Marruecos, a quien Feijóo dijo que “honradamente” no cree que tenga que “pedir explicaciones”. Una frase que le valió muchas críticas, lo que le obligó a enmendarse a medias. El pasado miércoles, en Ceuta y junto al presidente de la ciudad autónoma, aseguró a preguntas de los periodistas que el PP no tiene “interés en buscar enemigo y enemistad”. “Pero no podemos actuar bajo chantaje y amenaza”, concluyó.
Porque la estrategia es de acoso y derribo total al Gobierno en el inicio de un curso político que, creen en Génova, supondrá la caída definitiva de Pedro Sánchez y, con él, de todo el PSOE. Esta vez sí, el fiasco de 2023 parece ya un mal sueño pasado y, como si no hubiera ocurrido, el optimismo se desborda ante el inminente ciclo electoral.
Quizás por ese empuje el PP no ha escatimado en la difusión de bulos, medias verdades o datos retorcidos sobre Ceuta mientras ha negado cualquier colaboración con el Gobierno, tanto del partido como de las 11 comunidades que presiden. Y la presión aumentará esta semana. Todas las comparecencias anunciadas por el Gobierno fueron previamente solicitadas por el PP, que también ha anunciado la reprobación de cinco ministros en el Senado y acciones judiciales ante el Tribunal Supremo y el Constitucional por ignorar las citaciones de la Cámara Alta.
La guinda de la semana para el PP la pondrá el propio Feijóo el próximo fin de semana, cuando acudirá a la ya tradicional romería de Cerdedo-Cotobade, donde cada año suele ofrecer su primer discurso de un curso en el que el líder de la oposición se juega su última oportunidad de llegar al Palacio de La Moncloa. Antes, el martes, la actividad política volverá también a Moncloa, donde el Consejo de Ministros estará centrado casi de manera exclusiva en las medidas para paliar la crisis de los incendios y la de la ciudad de Ceuta.
9