Unas excavaciones en Guadalupe pueden haber localizado los cimientos de la Hospedería de los Reyes Católicos y reabren su pasado
A finales del siglo XV, una sucesión de coronaciones, alianzas y campañas empezó a señalar que el poder peninsular había cruzado un nuevo umbral. Los Reyes Católicos fueron Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, dos monarcas casados desde 1469 que gobernaron sus coronas con instituciones propias, aunque coordinaron buena parte de su política.
Su reinado reforzó la autoridad real, culminó la conquista de Granada en 1492, patrocinó el viaje de Cristóbal Colón y promovió una política de uniformidad religiosa que incluyó la Inquisición y la expulsión de los judíos. Esa capacidad de intervención también se expresó mediante fundaciones y encargos arquitectónicos ligados a la Corona.
Una excavación recuperó estructuras atribuidas a la antigua hospedería
En ese contexto se sitúa la Hospedería de los Reyes Católicos de Guadalupe, cuyos posibles restos han reaparecido durante un sondeo arqueológico realizado en julio en el patio oeste del monasterio. El equipo coordinado por Juan Saumell, profesor del Departamento de Expresión Gráfica de la Escuela Politécnica de la Universidad de Extremadura, localizó dos zanjas de cimentación, la base de la arquería y parte de la solería del antiguo claustro. Las comprobaciones posteriores deberán confirmar la identificación completa de las estructuras.
Una vez terminada la intervención, los restos quedaron protegidos con una malla ligera y fueron enterrados de nuevo para facilitar su identificación futura y conservarlos. El equipo entregó un informe preliminar a las autoridades patrimoniales y prepara una memoria completa, además de dos artículos científicos dedicados a los restos arqueológicos y a la reconstrucción gráfica de la hospedería.
En el trabajo participaron investigadores, arqueólogos, un maquinista y la Comunidad Franciscana, junto con la Junta de Extremadura, el Ayuntamiento de Guadalupe, el Ministerio de Transportes y diversos archivos. También se contempla realizar nuevos sondeos en áreas actualmente libres de edificaciones.
El interés académico por aquella construcción se reactivó en 1965 con la monografía de María del Carmen Pescador y continuó con trabajos de Fernando Chueca Goitia en 1982. A esa línea se añadieron las tesis doctorales de Patricia Andrés, defendida en Valladolid en 1997, José Carlos Salcedo, presentada en Cáceres en 2010, y José Muñoz, realizada en Madrid en 2024. Miguel Sobrino, Jesús Florencio Gómez, Manuel Viola, Héctor Salcedo y Jesús Arroyo también han aportado investigaciones que ayudaron a acotar el área examinada.
Una orden de demolición cuestiona la desaparición atribuida a 1925
La hospedería había sido proyectada por Juan Guas por encargo de Isabel la Católica y era distinta del establecimiento que funciona hoy en el monasterio. Las vistas de Guadalupe realizadas en el siglo XVI por Anton van den Wyngaerde para Felipe II aportan otra referencia gráfica sobre su aspecto.
El plano de 1839 firmado por Francisco Yznardo todavía recoge referencias al edificio y una orden de derribo fechada en 1854 plantea una fecha posible para su desaparición. Algunos investigadores cuestionan, por ello, la versión tradicional que atribuye el final de la construcción a las obras de una carretera en 1925.
La elección del punto excavado procedía de años de investigación documental y gráfica desarrollada por José Carlos Salcedo, profesor del Departamento de Construcción de la Escuela Politécnica, y por el propio Saumell. Los trabajos previos situaban en esa esquina una posible parte del claustro, mientras el sondeo permitió localizar un pavimento dispuesto en espiga y reconocer el módulo de la antigua arquería. El patio conservaba además restos de una cancha deportiva de la etapa en que funcionó una escuela dentro del monasterio, circunstancia que dejaba un espacio abierto y libre de nuevas construcciones.
Durante la excavación aparecieron también materiales de distintas épocas y procedencias, señal de intervenciones anteriores. Ya en la primera jornada surgieron las dos zanjas corridas de cimentación que el equipo considera compatibles con la obra original del siglo XV.
La disposición en espiga del pavimento refuerza además las hipótesis planteadas por las investigaciones previas sobre el corredor cubierto. El módulo descubierto permite trasladar al terreno actual el número de pilastras y vanos descritos en el proyecto del siglo XV y plantear hasta dónde pudo extenderse el claustro.