Hallan en Murcia el fósil más antiguo de tortuga mediterránea conocido en la península ibérica

El yacimiento paleontológico de Quibas, situado en el municipio murciano de Abanilla, ha permitido recuperar, en la última campaña de excavaciones que se ha llevado a cabo, un caparazón completo de tortuga mediterránea, que es el ejemplar más antiguo conocido de esta especie en la península ibérica, además de nuevos restos de grandes mamíferos y otros vertebrados que vivieron hace aproximadamente un millón de años.

Los trabajos que está llevando a cabo principalmente la Universitat de València bajo la dirección del investigador Pedro Piñero (Ramón y Cajal) y con la codirección de Jordi Agustí (Instituto Catalán de Paleontología), han descubierto cerca de 150 restos fósiles de vertebrados medianos y grandes, junto a varios centenares de fósiles de pequeños animales como lagartos, serpientes, sapos, ratones, lirones o topos.

Entre los descubrimientos más destacados se encuentra también un cúbito de lince ibérico, un hallazgo que pone en valor la importancia de Quibas como uno de los principales enclaves para estudiar los ancestros más antiguos de este felino endémico. Asimismo, los investigadores han recuperado una mandíbula de bisonte, una falange distal de tigre dientes de sable, restos de una gran rapaz y una segunda falange de rinoceronte etrusco.

“La última campaña de excavación ha resultado muy exitosa”, ha explicado Pedro Piñero, destacando que hasta ahora únicamente se habían encontrado fragmentos aislados de bisonte, por lo que el nuevo fósil permitirá profundizar en el conocimiento de esta especie y en la fauna que habitaba el sureste peninsular durante el Pleistoceno inferior.

Clave para comprender la llegada de los primeros humanos

El yacimiento de Quibas corresponde a una antigua cueva rellena de sedimentos ricos en fósiles con una antigüedad cercana al millón de años. Desde su descubrimiento en 1994, se han identificado restos pertenecientes a más de 80 especies diferentes de vertebrados e invertebrados, convirtiéndolo en una de las mayores cápsulas del tiempo paleontológicas de Europa.

Destaca principalmente por la abundancia de restos del lince ibérico, ya que los fósiles de las poblaciones más primitivas de este felino son muy escasos en otros yacimientos, mientras que Quibas tiene la colección más completa conocida hasta la fecha.

Además de aportar información sobre la fauna del Pleistoceno, este enclave permite reconstruir las condiciones ambientales existentes en el momento en que los primeros seres humanos llegaron a Europa occidental, ya que según ha explicado Piñero, el yacimiento ha registrado hasta seis alternancias entre periodos glaciares e interglaciares, lo que deriva en “una secuencia única de alternancia de fases áridas y húmedas en Europa”.