Harriet Boyd Hawes, la mujer que rompió barreras en el mundo de la arqueología

En el mundo de la arqueología, como en muchos otros campos, la labor de las mujeres ha sido históricamente silenciada. Sin embargo, fueron numerosas las investigadoras que contribuyeron al desarrollo de esta disciplina y que, pese a ello, no siempre han recibido el reconocimiento que merecen. Entre ellas, podemos recordar a algunas como la arqueóloga Dorothy Garrod, la primera mujer en ocupar una cátedra en la Universidad de Cambridge en 1939. 

Pero antes que ella incluso, hubo otra mujer que rompió barreras en una profesión dominada casi exclusivamente por hombres: Harriet Boyd Hawes. Harriet nació en 1871 en Estados Unidos y desafió las convenciones sociales de su época, cuando las mujeres apenas tenían presencia en los yacimientos arqueológicos y, mucho menos, responsabilidad en los equipos encargados de estos estudios.

Tras formarse en Estudios Clásicos en el Smith College, una de las pocas instituciones de educación superior que entonces ofrecían oportunidades académicas a las mujeres, empezó a trabajar como profesora. Pero Hawes tenía el sueño de participar en excavaciones arqueológicas, así que se trasladó a Grecia, donde empezó a trabajar en la Escuela Americana de Estudios Clásicos de Atenas. 

Después de aquella estancia y gracias a sus ahorros, Harriet viajó hasta Creta. A finales del siglo XIX, varios hallazgos arqueológicos en la isla griega ya hablaban de una gran civilización que habría habitado allí miles de años atrás. En aquel momento, el arqueólogo británico Arthur J. Evans, que estaba trabajando en la zona, le sugirió que explorara la región alrededor de Kavusi, al este de Creta, donde todavía no trabajaba nadie.

Sus impresionantes hallazgos

Durante varios meses en la primavera del año 1900, Hawes se convirtió en la primera mujer en dirigir una excavación arqueológica. Estuvo al frente de los trabajos en Kavusi que permitieron descubrir asentamientos y cementerios correspondientes al Minoico Tardío IIIC, la Edad de Hierro Temprana y el Arcaico Temprano (1200-600 a. C.).

Todo lo que encontró le sirvió para escribir sus tesis ya de vuelta en Estados Unidos, pero Harriet siguió visitando Grecia con la idea de continuar las excavaciones. A partir de 1901, su interés se centró en en una zona periférica de Kavusi conocida como Gurniá y, para 1904, ya estaba trabajando en la zona junto a su compañera Blanche Emily Wheeler, que había estudiado con ella en el Smith College. 

En esa zona descubrieron una ciudad minoica y, en excavaciones posteriores, unas tumbas, siendo pionera también en lograr algo así. Hoy, a Harriet Boyd Hawes se la recuerda por ser la primera arqueóloga en descubrir y excavar completamente un yacimiento minoico de la Edad del Bronce Temprana, un trabajo que le valió reconocimiento mundial y que no debe ser olvidado.