¿Quién es Ludwig Göransson, el compositor que prescinde de la orquesta tradicional en 'La Odisea', que comparte la primera línea con John Williams y Hans Zimmer?
La música de La Odisea ha despertado tanta curiosidad como la propia adaptación cinematográfica de Christopher Nolan. El motivo no está solo en que el director haya vuelto a confiar en Ludwig Göransson, su colaborador en Tenet y Oppenheimer, sino en la decisión creativa que ambos han tomado para la nueva película: prescindir de la orquesta sinfónica tradicional. En su lugar, el compositor sueco ha construido la banda sonora a partir de instrumentos inspirados en la Antigua Grecia, como liras, aulos o una colección de 35 gongs de bronce, combinados con sintetizadores para crear un lenguaje sonoro propio. La elección no responde únicamente a una cuestión estética, sino también histórica. “La orquesta no existía entonces”, explicó el propio Göransson en declaraciones para Time, al justificar un enfoque que busca alejarse de los códigos musicales que tradicionalmente han acompañado al cine ambientado en la Antigüedad.
La decisión resume el momento que atraviesa el compositor sueco. Con solo 41 años, Göransson ya ha ganado tres premios Oscar a la mejor banda sonora por Black Panther, Oppenheimer y Sinners, además de varios premios Grammy, Globos de Oro y Emmy. Aunque todavía se encuentra lejos de la trayectoria de John Williams, el compositor vivo con más nominaciones a los Oscar (54) y ganador de cinco estatuillas, o de Hans Zimmer, ganador de dos premios de la Academia y autor durante más de cuatro décadas de algunas de las bandas sonoras más influyentes del cine contemporáneo, el ritmo con el que ha acumulado reconocimientos y su condición de colaborador habitual de cineastas como Christopher Nolan y Ryan Coogler explican por qué hoy comparte la primera línea de la música para el cine con nombres como John Williams y Hans Zimmer.
Del blues sueco a Hollywood
Nacido en 1984 en la ciudad sueca de Linköping, Göransson creció en una familia donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Su padre era guitarrista de blues y profesor, mientras que su madre tocaba el piano. Aquella combinación de influencias despertó muy pronto su interés por la música y le permitió crecer escuchando estilos muy diferentes. Tras estudiar en el Real Conservatorio de Estocolmo, obtuvo una beca para especializarse en composición para cine en la Universidad del Sur de California, una decisión que marcaría definitivamente su carrera profesional.
Fue precisamente en Los Ángeles donde conoció al entonces joven director Ryan Coogler. Ambos comenzaron colaborando en el cortometraje Locks después de coincidir gracias a un amigo común y descubrir que compartían una forma muy parecida de entender el cine y la música. Aquella primera colaboración terminó convirtiéndose en una de las asociaciones creativas más estables de Hollywood. Desde entonces, Göransson ha compuesto todas las películas dirigidas por Coogler: Fruitvale Station, Creed, Black Panther y, más recientemente, Sinners. Para esta última, el compositor dedicó meses a investigar la historia del blues y sus conexiones con otros estilos musicales, un trabajo previo que terminó impregnando toda la identidad sonora de la película.
A esa trayectoria junto a Coogler se suman colaboraciones con algunos de los nombres más influyentes de la industria. Christopher Nolan recurrió a él para sustituir a Hans Zimmer en Tenet, una colaboración que continuó con Oppenheimer y ahora con La Odisea. En paralelo, Göransson ha firmado las bandas sonoras de producciones como The Mandalorian, Venom, Turning Red o Black Panther: Wakanda Forever, ampliando un currículo que combina cine, televisión y grandes franquicias. Fuera de la pantalla también ha desarrollado una sólida carrera como productor musical junto a Donald Glover, conocido artísticamente como Childish Gambino, con quien produjo, entre otros trabajos, el éxito This Is America, galardonado con el Grammy a la Grabación del Año y a la Canción del Año.
El compositor que convierte cada proyecto en una investigación
Si algo distingue a Göransson de buena parte de sus contemporáneos es el tiempo que dedica a documentarse antes de empezar a escribir música. El propio compositor ha explicado en varias ocasiones que intenta salir de su zona de confort en cada proyecto y buscar sonidos que no haya utilizado anteriormente. Esa filosofía vuelve a estar presente en La Odisea. Ante la petición de Christopher Nolan de no utilizar una orquesta convencional, Göransson emprendió una investigación sobre los instrumentos que pudieron escucharse en la antigua Grecia y trabajó junto a musicólogos e intérpretes especializados para aproximarse a ellos con el mayor rigor posible.
El resultado incorpora liras interpretadas siguiendo criterios históricos, aulos reconstruidos a partir de fuentes arqueológicas y una colección de 35 gongs de bronce de distintos tamaños adquiridos expresamente para la película. A ese conjunto añadió sintetizadores, un recurso deliberadamente anacrónico que amplía la textura sonora sin renunciar a la inspiración histórica. “Sabía que, para crear un mundo completamente original, tenía que salir también de mi zona de confort y encontrar sonidos con los que nunca hubiera trabajado”, explicó el compositor sobre el proceso creativo de la película en declaraciones para el medio anteriormente citado.
Tres Oscar antes de los 42 años
La banda sonora de La Odisea representa un nuevo desafío dentro de esa trayectoria. En lugar de recurrir a la gran orquesta que durante décadas ha definido el sonido del cine épico, Göransson ha optado por investigar cómo pudo sonar realmente el mundo de Homero y construir desde ahí un lenguaje musical propio mediante instrumentos inspirados en la Antigua Grecia y recursos electrónicos. Esa capacidad para replantear cada proyecto desde cero, unida al reconocimiento acumulado en muy pocos años, explica por qué el compositor sueco ya comparte la primera línea de la música para el cine con figuras como John Williams y Hans Zimmer.