Mercadillos, exposiciones y habaneras: cómo se transforma este pequeño pueblo de Girona para rememorar su vínculo con Cuba

La villa de Begur, pintoresco rincón de la provincia de Girona, se transforma por completo cada primer fin de semana de septiembre para revivir una etapa gloriosa de su historia que ha dejado una huella indeleble en su identidad. Durante tres días, esta pequeña localidad viaja en el tiempo para homenajear a los más de quinientos jóvenes aventureros que, a lo largo del siglo XIX, cruzaron el océano Atlántico en busca de fortuna en la mítica perla del Caribe, especialmente en la próspera isla de Cuba. Esta intensa conexión cultural se rememora este fin de semana mediante la tradicional Fira d’Indians, una festividad que combina patrimonio, música y tradición, convirtiendo sus calles medievales en un vibrante escenario colonial de color blanco.

Las causas de este éxodo masivo de la población begurense hacia tierras americanas se debieron a dos factores económicos determinantes que asolaron la región durante aquella época decimonónica. Por un lado, la plaga de la filoxera arruinó la agricultura local y, por otro, el precio del coral sufrió una bajada drástica debido al descubrimiento de grandes yacimientos competidores en el territorio italiano. Ante esta difícil tesitura, una cuarta parte de los habitantes decidió emprender la dura travesía marítima con la esperanza de labrarse un futuro próspero en los sectores del comercio caribeño. Años más tarde, el regreso triunfal de aquellos que se enriquecieron transformó radicalmente la vida social, económica y urbanística del pequeño municipio de Girona.

Aquellos emigrantes que lograron prosperar en sus negocios transatlánticos fueron conocidos popularmente a su regreso como americanos o indianos, y pretendieron recrear en el pueblo su lujoso estilo de vida caribeño. Con su riqueza acumulada, financiaron la construcción de majestuosas mansiones coloniales de estilo decimonónico, caracterizadas por sus elegantes galerías porticadas y exquisitas pinturas murales que aún decoran el casco histórico. Además de edificar estas suntuosas viviendas, los indianos reinvirtieron sus capitales en la floreciente industria local del corcho y de los coraleros, impulsando de este modo la economía de la comarca. Este valioso patrimonio arquitectónico se puede descubrir hoy en día a través de interesantes visitas guiadas con sistemas de audioguías gratuitas.

Para conservar y difundir este extraordinario legado histórico, el municipio cuenta con el Centro de Interpretación de los Indianos de Catalunya en Begur, de visita obligada. Este espacio ofrece una experiencia inmersiva diseñada para despertar los cinco sentidos y comprender en profundidad la estrecha relación que une a Catalunya con Cuba. La visita al centro es el punto de partida ideal para recorrer la Ruta del Patrimonio, un itinerario que discurre en medio de los palacetes más emblemáticos del casco urbano. Edificios singulares como la Casa Térmens, la Casa Can Sora o el propio ayuntamiento, sufragado en parte por las fortunas indianas, testimonian este glorioso pasado.

Durante la celebración de la feria, el centro de Begur se convierte en un bullicioso mercado de productos de ultramar donde el aroma a café, cacao, ron y especias evoca el comercio colonial de la época. Las plazas Forgas y Pella i Forgas se llenan de puestos de artesanía y de interesantes demostraciones de oficios tradicionales que permiten al público contemplar el minucioso trabajo del espartero, el herrero o el soplador de vidrio. Para las familias se programan divertidos talleres infantiles de ebanistería, caligrafía, mecanografía de época y elaboración de velas de cera de abeja, fomentando la participación de los más pequeños en este viaje temporal. La animación constante inunda cada esquina del pueblo gracias a la música de la pianola y a las divertidas recreaciones de época en las calles.

Habaneras

La música y los ritmos tropicales constituyen un pilar fundamental de la feria, aportando una gran energía caribeña que invita a bailar a todos los asistentes. Agrupaciones y cantantes aseguran el ambiente festivo en escenarios como el parque de la Arbreda y la plaza Lluís Esteva. Paralelamente, grupos de teatro representan sketches callejeros y gags teatralizados que escenifican la vida cotidiana del siglo XIX, como la llegada a la playa de Sa Tuna de la indiana Blanca López Valdès. Estas animadas representaciones teatrales, que se trasladan incluso a los balcones del pueblo, recrean de manera fidedigna la atmósfera festiva colonial.

Como broche de oro, no pueden faltar las tradicionales habaneras, un género musical que simboliza la fusión nostálgica entre la cultura marinera catalana y la influencia cubana. Cada año se suele ofrecer un concierto multitudinario en la plaza Forgas que congrega a cientos de personas para entonar estas melodías de ida y vuelta bajo el cálido cielo de septiembre. La feria concluye con la emotiva despedida de la familia indiana y la proyección de documentales, consolidando a Begur como una de las capitales indianas de Catalunya por excelencia. Visitar esta hermosa villa en sus días de fiesta es realizar un viaje sensorial que mantiene vivo el recuerdo de aquellos aventureros que unieron para siempre los destinos de Begur y Cuba.